20/03/2023
El Budismo es muchos budismos (tantos como budistas)
Si bien en el Budismo existe una doctrina para laicos, fundada en la palabra del
Buda y de autores posteriores (y muchos nuevos y contemporáneos de fuste) se
postula, desde su inicio, que la enseñanza sea reconocida según el propio criterio
y la propia experiencia.
El Budismo es llamado un método experimental, de comprobación y de práctica
personal.
De modo que, dentro de las ideas centrales del Budismo, existirá un rango de
opiniones.
Ese rango podría ser visto-desde una perspectiva occidental- yendo desde cierto
conservadurismo a cierta liberalidad, caminando desde una perspectiva muy
basada en la letra a una más basada en el espíritu de la palabra del Buda,
viniendo desde la aceptación casi reverencial de la palabra del maestro de la
congregación hasta la postura individual extrema.
Entre esos puntos, he elegido que este texto marche por el medio; siguiendo lo que
considero central de la mirada budista: la compasión por el otro y sus actos, la
consideración de cada ocasión individual antes de opinar y la búsqueda del cese
del sufrimiento propio y de mis semejantes aquí , ahora y así
Y, tan importante como esto es la abstención de todo daño conciente y voluntario para sí y para los demás
Trataré, en los casos en los que haya una literatura adecuada, de citar a esos
autores respetados.
En los temas en los que no haya aún un fuerte basamento teórico, me limitaré a
mencionar la postura más corrientemente aceptada y extendida en Occidente.
Lo común en el Budismo
Hacer un pormenorizado detalle de las ideas centrales de la enseñanza del
Budismo excede por mucho el objetivo de este texto.
Remitimos al lector interesado a la lectura de otras obras de mi autoría o de otros autores para
mayor detalle.
Haré aquí mención solamente a aquellos puntos que se deben tener en cuenta
para entender los aspectos particulares que se abordan aquí.
1) La doctrina budista no está basada en la palabra de Dios. Como se mencionara
previamente, uno de los aspectos del Budismo es el de ser una religión no teística.
Esto significa que el Budismo no afirma ni niega la existencia de un Dios, dejando
esa creencia en manos de cada persona.
El Buda se preocupó, adicionalmente, de afirmar y reafirmar que no era un ser
divino, un enviado o prolongación de Dios o de los Dioses y que tampoco era un
profeta que venía a anunciar la llegada de Dios.
Por consecuencia, en las acciones de los budistas no hay un matiz de sacralidad o
de actos basados en consignas angélicas o divinas.
La enseñanza budista proviene de seres humanos y tiene como destinatarios a
seres humanos.
Por ende no se considera infalible, inconmovible ni irrebatible.
Es, en todo caso, un sistema lógico de ideas que han sido confrontadas en y por
diferentes culturas, civilizaciones y sistemas de creencias y han superado la
prueba del tiempo y las diferentes vicisitudes que atravesó la humanidad.
El Dharma es un conjunto breve y poderoso de conclusiones empíricamente
comprobables para entender el origen y cese del sufrimiento.
Dada la naturaleza íntima del Budismo, no se considera una revelación supra
humana sino una herramienta de uso inmediato y cotidiano que conduce a la
cesación de nuestro padecer.
El Buda los llamó los atributos del Dharma y se enlistan a continuación:
1. El Dharma no es resultado de conjeturas o especulaciones, sino el resultado de
los propios logros espirituales, y su precisión es exacta en todo sentido.
2. El Dharma produce resultados beneficiosos aquí y ahora para todos aquellos
que lo practican en concordancia con las técnicas desarrolladas por el Buda.
3. El efecto del Dharma en una persona que lo practica es inmediato, pues tiene la
cualidad de remover las causas del sufrimiento con la comprensión de la verdad
del sufrimiento.
4. El Dharma puede pasar la prueba de aquellos que están deseosos de
examinarlo. Pueden saber por sí mismos cuáles son los beneficios.
5. El Dharma es parte de uno mismo y es, por tanto, susceptible a investigación
inmediata.
6. Los frutos del Dharma pueden experimentarse totalmente por los discípulos
nobles que han alcanzado los estados de liberación.
2) Los preceptos éticos que guían la conducta del laico del budista son diferentes,
conceptualmente, de por ejemplo las obligaciones incluidas en el Decálogo judeo-
cristiano o del propuesto por el Corán islámico.
Por iniciar, no se trata de mandamientos provenientes de un Dios o cuyo
cumplimiento esté destinado a satisfacer las órdenes de un Dios.
En segundo lugar se trata del compromiso personal de cada budista (teniendo
como único evaluador a cada persona) de hacer el bien y de abstenerse de hacer
el mal.
Por último el enunciado de los preceptos es en cierta medida general y sujeto a
interpretación individual.
Es allí donde debe intervenir la posición personal para, con leal y recto
razonamiento, alcance su propia mirada ética.
Los cinco preceptos clásicos del Budismo son, entonces, la ética mínima que es
conveniente seguir para el budista con el fin de cesar su sufrimiento y contribuir al
cese del sufrimiento ajeno.
Ellos son los siguientes:
1) Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de matar a seres sintientes.
2) Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de tomar aquello que no me pertenece.
3) Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de una conducta sexual incorrecta.
4) Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de mentir.
5) Me comprometo a seguir la senda que consiste en
no consumir sustancias intoxicantes.
La reducción de la sugerencia a intentar cumplir con solo tres preceptos-
corrientemente el primero, segundo y cuarto- exclusivamente se da, generalmente,
en el marco de las poblaciones laicas para las que el cumplimiento de los cinco no
aplica (niños, personas con deterioro mental muy marcado, personas con
capacidades diferentes, etc.).
Si, por el contrario, se intenta establecer un marco ético un poco más rígido
(siempre recordando que los preceptos no son mandamientos y se toman
voluntariamente) se agregarán a los cinco antes mencionados los siguientes:
6) Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de hablar de vanalidades.
7) Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de difamar o hablar con rudeza
8) Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de la codicia.
9) Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de odiar.
10) Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de tener ideas erróneas.
3) La ética budista no está descontextualizada. Cualquier afirmación sobre una
conducta pasada, presente o futura debe ser realizada teniendo en consideración
la situación que enfrentaba la o las personas en la situación específica.
Por ejemplo; si la ética budista desaconseja apropiarse de aquella que no nos
pertenece entiende y no encuentra motivo de reproche alguno en un hurto que fue
realizado; por ejemplo, para que una persona hambrienta pueda alimentarse en estado de
extrema pobreza.
Por ende, ninguna consideración ética que se hace debe realizarse en abstracto,
sino en base a la ocasión individual y circunstancial.
4) La expectativa última de la práctica budista es el cese del sufrimiento de todos.
Un aspecto básico para ese cese es la compasión.
Ser compasivo consigo mismo y con los demás es fundamental. Sin compasión no
hay budismo.
La compasión es el conjunto de emociones, pensamientos y actitudes que se
dirigen a interpretar todos los actos propios a la mejor luz posible.
Compasión significa aceptar integralmente, con mente y corazón, que el otro sufre
y que yo también.
Y que debo ayudar al otro desde una situación de paridad, no de superioridad o
inferioridad.
Compasión no es lástima.”La lástima hiede” afirma un apotegma budista. Solo
puede sentir lástima quien, erróneamente, siente algún género de superioridad
personal, económica, social, cultural, de belleza u otras razones.
La compasión es dejar cualquier juicio crítico absolutista basado en el ego
personal de lado.
Es entender al mundo y a sus habitantes tal como son.
5) Otro aspecto que conviene compartir con el lector es el de que en el budismo la
práctica de las virtudes nobles y la abstención de conductas innobles son útiles.
En otras palabras, una dimensión de la ética budista y de su aplicabilidad en el día
a día tiene que ver con que la persona vea que un acto bondadoso o gentil se
sigue de la reducción del propio sufrimiento.
En el mismo sentido la acción de comportarse erróneamente se sigue de más
sufrimiento e ignorancia.
6) El Budismo postula la existencia de un Karma
El Karma es también llamado: Ley de causa y efecto, semilla, condicionamiento.
Según el budismo, toda acción intencionada (karma) crea uno o varios efectos que
aparecen cuando las circunstancias son proclives, a lo que se llama maduración
(en sánscrito vipaka) o fruto (en sánscrito phala). El karma en aplicación a la
doctrina budista se refiere a cualquier voluntaria e intencional en el habla,
movimiento, acción o pensamiento. Por tanto los movimientos ajenos a la volición
o la intencionalidad conciente son neutrales kármicamente.
El karma se distingue de acuerdo a la raíz de las acciones. En el
Sutra Kukkuravatika (que puede traducirse aproximadamente como (“El discurso
del deber ”) Buda clasifica el karma en 4 grupos:
1 - oscuro con resultado oscuro.
2 - brillante con resultado brillante.
3 - oscuro y brillante con un resultado oscuro y brillante.
4 - ni oscuro ni brillante con un resultado ni oscuro ni brillante.
El karma es una ley para explicar un mecanismo en el que está ausente un ser
consciente que juzgue.
El mecanismo del karma y su idea (que el Budismo toma prestado del Hinduismo)
supone un intento de crear un reflejo bastante fiel de la realidad, no siempre
considerada justa y en donde a las acciones buenas o malas no les sucede
siempre el efecto deseado.
La doctrina de karma budista no es totalmente determinista ni fatalista. Karma no
significa destino ni predeterminación, ya que no existe un automatismo ciego en la
voluntad respecto a las tendencias mantenidas y no es posible anticipar que
ocurrirá. La práctica budista además permite tomar observación y consciencia de
este funcionamiento para ocasionar un distanciamiento respecto a esas
tendencias.
7) La ética del Budismo es una “ética de la intención”. Al punto que es la voluntad
conciente que se tiene al llevar a cabo un acto cualquiera la que diferencia a ese
acto de noble e innoble.
El Budismo no es la “ética del resultado”, pues se considera que el resultado no
está bajo completo control de la persona.
En breve, el peso de nuestras acciones está definido éticamente por lo que
nosotros pensamos concientemente (de allí tan importante en el Budismo la
concentración, actitud y atención puesta en nuestros actos cotidianos) al momento
de iniciar esa actividad.
8) Toda compasión debe acompañarse de sabiduría, según la mirada del
Budismo. Sabiduría significa, esencialmente, ver a este mundo como
condicionado, entendiendo que el sufrimiento (que también podremos llamar
malestar, incomodidad, molestia, aflicción, dolorimiento, etc.) es inherente a la vida
y es universal.
9) El Dharma ha sido definido por el propio Buda como el “camino del medio”.
Esto significa que en todo momento debemos evitar los extremos de cualquier
naturaleza, evitando normas de vida y práctica que nos alejen de ser flexibles,
felices y útiles a nosotros y a nuestros semejantes.