11/01/2026
"El mundo en general ha olvidado el verdadero significado de la palabra amor. El
hombre ha abusado tanto del amor que muy pocas personas saben lo que realmente es. Así
como el aceite está presente en cada parte de la oliva, el amor impregna cada parte de la creación. Pero definir el amor es muy difícil, por la misma razón que las palabras por sí solas
no pueden describir con total exactitud el sabor de una naranja. Debes probar la fruta para
conocer su sabor. Lo mismo debe suceder con el amor. Todos habéis experimentado algún tipo de amor en vuestros corazones, de este modo ya sabéis algo acerca de él. Pero aún no sabéis
como desarrollarlo para purificarlo y expandirlo hasta convertirlo en amor divino. Una chispa de
este amor divino existe en muchos corazones al comenzar nuestra vida, pero suele perderse ya
que el hombre no sabe como cultivarlo.
Mucha gente no cree necesario analizar la verdadera naturaleza del amor. Lo consideran como el sentimiento que tienen hacia sus familiares, amigos y otros a los que están
fuertemente unidos. Pero es mucho más que eso. La única manera que hay para describir el amor real es explicando su efecto. Si pudieras sentir tan solo una partícula de amor divino tu alegría sería tan grande - tan abrumadora - que no podría contenerla.
Pensad profundamente en lo que digo. La satisfacción del amor no está en el sentimiento como tal, sino en la alegría que este sentimiento conlleva. El amor proporciona
alegría. Nos gusta el amor porque nos intoxica de felicidad. Así pues, al amor no es nuestra
meta final, ésta es la felicidad. Dios es Sat-Chit-Ananda, imperecedera, consciente y siempre renovada felicidad. Nosotros, como almas, somos Sat-Chit-Ananda individualizada. ‘De la
alegría venimos, en la alegría vivimos y en esa sagrada alegría nos reuniremos algún día.’
Todas las emociones - amor, compasión, coraje, humildad- carecerían de sentido sin la alegría.
Alegría significa estimulación, una expresión de la felicidad definitiva.
La experiencia del hombre en la felicidad se origina en el cerebro, en el sutil centro de
la conciencia divina que los yoguis llaman sahasrara, o loto de mil pétalos. Aún y así, el
sentimiento de alegría no se experimenta en al cabeza, sino en el corazón. Desde el divino
trono de la conciencia divina en el cerebro, la alegría desciende hasta el centro del corazón y
allí se manifiesta. Esa alegría proviene de la felicidad de dios - el esencial atributo del Espíritu". PARAMAHANSA YOGANANDA