Bioneuro Salud Crespo

Bioneuro Salud Crespo BIODECODIFICACION
Método por el cual se abordan los síntomas de las enfermedades buscando su origen

BIODECODIFICACION
Método por el cual se abordan los síntomas de las enfermedades buscando su origen en los conflctos emocionales de las personas.

10/06/2025
03/06/2025

Aceptar que nuestros padres actuaron según sus posibilidades, con sus propias historias, límites y heridas, nos libera del juicio y de la espera de algo distinto que quizás nunca llegó. Reconocemos que, aunque no fueron perfectos ni hicieron todo como hubiéramos querido, nos dieron lo más esencial: la vida. Desde esa comprensión profunda, dejamos de reclamar y comenzamos a tomar lo que sí hubo, valorándolo como suficiente. Esto marca un paso importante hacia la madurez emocional y la sanación interior.

03/06/2025

Hay tan poco cuidado y desarrollo de lo fraterno, del reconocimiento del otro como un legítimo ser que es igual a uno mismo, que entramos con suma facilidad en el paisaje de la guerra. La guerra significa «yo soy mejor que tú». O también «tú eres peor que yo». O, a veces, paradójicamente, «yo soy peor que tú». Y la guerra más grande que existe en este momento en el mundo no se libra en los campos de batalla, sino dentro de las familias, especialmente entre hombres y mujeres.
Como escribí en El buen amor en la pareja, en el encuentro del amor «asciende una savia inmemorial», en palabras de Rilke. Esto implica que en la pareja convergen muchas vidas: en cada hombre residen cientos de hombres anteriores, y en cada mujer, cientos de mujeres anteriores. Muchas de estas mujeres anteriores sufrieron brutalmente bajo el yugo del patriarcado y fueron explotadas por hombres dominantes. Por lo tanto, hoy en día, encontramos a muchas mujeres indignadas en nombre de sus antecesoras, y a muchos hombres que se sienten culpables y temerosos, también en nombre de los suyos. Algunas mujeres vengan a sus abuelas enfadándose con sus parejas actuales, y algunos hombres expían las culpas de sus anteriores debilitándose y empequeñeciéndose. El resultado es la perpetuación de la guerra de sexos, que a veces toma formas violentas y de una inagotable sordidez.
Para llegar a la reconciliación, a lo fraternal, necesitamos de un nuevo acto de fe: reconocernos como iguales ante la Gran Alma colectiva. No olvidemos que la idea de una libertad individual, incluso la idea de un yo o individuo, es relativamente reciente. Si le pregunto a alguien quién es, afirmará sin dudar su nombre y otros datos personales, dirá «soy yo». En cambio, si le pudiera preguntar a alguien que vivió hace quince mil años, seguramente no entendería la pregunta. Probablemente diría «soy nosotros». En este no tan lejano pasado, no existía una emergencia de la idea del yo individual como la entendemos hoy en día.

Joan Garriga
del libro Bailando Juntos.

www.joangarriga.com

16/05/2025

Amar de verdad, como lo veía Hellinger, es poder mirar al otro sin querer corregirlo ni salvarlo. Es aceptar que tiene su propia historia, sus propias heridas y decisiones, incluso si no las entendemos o no haríamos lo mismo. No se trata de cambiar al otro para que encaje con lo que queremos, sino de acompañarlo tal como es, con todo lo que trae. Cuando dejamos de querer arreglar al otro, el amor se vuelve más liviano, más libre, y mucho más real.

10/05/2025

Imagina que dentro de una familia hubo alguien que vivió algo muy duro —quizás una pérdida, una injusticia o una exclusión— y nadie habló de eso, como si no hubiera pasado. Aunque parezca que el tiempo lo borra, ese dolor queda guardado en la historia familiar, como una herida que no sanó del todo. Y, sin darnos cuenta, generaciones después, otro miembro de la familia puede empezar a cargar con ese mismo peso, repitiendo una situación parecida, aunque no entienda por qué le pasa. Es como si el sistema familiar buscara una manera de equilibrarse, de hacer visible lo que antes fue ignorado, hasta que alguien lo mire con amor y respeto.

08/05/2025

HABEMUS PAPAM

Decía Carl Jung que "la carga más pesada que lleva un niño es la vida no vivida de sus Padres".Por eso, los padres deben...
26/03/2025

Decía Carl Jung que "la carga más pesada que lleva un niño es la vida no vivida de sus Padres".

Por eso, los padres deben comprender que el amor que dieron a sus hijos, jamás puede ser devuelto o pagado por ellos, porque la vida no tiene precio y la deuda emocional que cargan los hijos, los ata y los detiene para vivir su propia vida, para entonces asumir la de sus padres, por amor ciego, por amor facturado, que es un amor que duele.

Por esta razón, después de la vida, la bendición más grande que los padres pueden dar a sus hijos, es el permiso para que ellos puedan vivir sus propias vidas, desde el deseo de su corazón, para que puedan florecer con su nueva familia y con sus nuevos proyectos, en el horizonte de todas las posibilidades y en sintonía con la vida.

”Hijo hoy te suelto, yo me encargo de mi vida y te libero de mis expectativas, reparte tu amor en el mundo y florece con plenitud, así nos honras".

25/03/2025
08/03/2025

Cuando el amor de mamá no llegó como lo necesitábamos, es como si algo en nuestro corazón quedara congelado. Tal vez has sentido ese vacío, esa sensación de desamparo o esa constante pregunta: “¿Por qué no me amó de la manera que yo esperaba?”. Es un dolor profundo, uno que a veces nos acompaña sin darnos cuenta, moldeando nuestras relaciones, nuestra forma de amarnos y el mundo que construimos alrededor.

Lo que muchas veces olvidamos es que mamá también es hija de una historia, de un linaje que quizá también careció del amor que necesitaba. Muchas veces nuestras madres vienen cargando heridas tan profundas que no pudieron darnos aquello que no tenían para ellas mismas. No es que no quisieran amarnos; es que tal vez no sabían cómo hacerlo, porque nadie les enseñó o porque el dolor en su corazón no las dejaba vernos completamente.

Pero aquí está la verdad que puede liberarte: aunque el amor de mamá no haya llegado como tú lo necesitabas, no significa que no seas digna de amor. No significa que algo esté mal contigo. Tú naciste con el derecho de ser amada, porque eres amor en tu esencia más pura. Lo que te faltó no define quién eres ni el valor que tienes.

Sanar esta herida no es fácil, pero es el acto de amor más grande que puedes darte a ti misma. No se trata de culpar a mamá ni de buscar en ella aquello que no pudo darte. Se trata de mirar esa herida con compasión, de aceptar que el amor que buscaste afuera siempre ha estado dentro de ti, esperando ser descubierto.

Cuando miras a mamá desde su humanidad, no solo como “la madre que debería haber sido”, sino como una mujer con sus propias batallas, su propio dolor y su propia historia, algo en tu corazón comienza a suavizarse. Tal vez ella hizo lo mejor que pudo con lo que tenía. Tal vez no pudo darte más, no porque no te quisiera, sino porque no sabía cómo. Y ahí es donde tú puedes hacer algo maravilloso: romper la cadena, sanar lo que ella no pudo sanar, y comenzar a darte el amor que siempre has merecido.

Sanar no significa olvidar lo que faltó ni minimizar tu dolor. Sanar significa abrazarte en tu totalidad: reconocer tu herida, honrar tu historia, y aún así decidir que mereces una vida plena, llena de amor y paz. La sanación comienza cuando dejas de mirar hacia mamá esperando lo que no pudo darte y comienzas a mirar hacia ti misma con ternura. Cuando te das permiso de ser tu propia madre, de nutrirte, cuidarte y amarte de la manera que siempre soñaste.

Imagina por un momento abrazar a la niña que fuiste. Esa pequeña que esperaba un “te amo”, una caricia, o una mirada de orgullo. Dile que está bien sentir lo que siente, que su dolor es válido. Y luego dile algo que quizás nadie le dijo: “Eres suficiente. Eres digna de amor tal como eres. No tienes que hacer nada para merecerlo”. Ese acto de amor hacia ti misma puede empezar a llenar los vacíos que dejó el pasado.

Si eres madre, recuerda que no tienes que ser perfecta. Simplemente, sé presente. Escucha, abraza, y valida a tus hijos como te hubiera gustado que te validaran a ti. Pero también, recuerda que tus hijos no son responsables de sanar tus heridas. Esa labor es tuya, y al hacerla, les das el regalo más grande: una madre libre, amorosa y consciente.

Sanar la relación con mamá no es un camino fácil, pero es profundamente liberador. Cuando comienzas a soltar el dolor y a abrazar el amor que siempre ha estado dentro de ti, algo cambia. La vida se siente más ligera, y el amor fluye de maneras que antes no creías posibles. Tú tienes ese poder. Eres el comienzo de un nuevo capítulo en tu linaje, uno donde el amor y la paz pueden florecer.

Mira a mamá con compasión, pero también mírate a ti misma con esa misma ternura. Reconoce que has llegado hasta aquí, a pesar de las carencias, a pesar del dolor. Y eso te hace fuerte. Eres suficiente. Eres amor. Eres luz. Y siempre lo has sido. Hoy es el día de empezar a recordarlo.
🧚‍♀️💐

De la página Constelaciones Familiares con Grisel Kozzt

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