14/11/2025
¿Alguna vez has escuchado a alguien decir: “se le fue por el camino viejo”?
En medicina, hay situaciones cotidianas que parecen simples, pero que revelan la increíble complejidad con la que nuestro cuerpo trabaja cada segundo. Una de ellas es ese momento en el que alguien dice: “se me fue por el camino viejo”. Una frase común, casi folclórica… pero detrás de ella hay un mecanismo anatómico y fisiológico fascinante.
Como profesional de la salud, quiero contarte que lo que ocurre en ese instante va mucho más allá de un simple “atragantamiento”.
En la garganta existe un cruce crítico, un punto donde convergen dos sistemas vitales: la respiración y la deglución. Ahí, justo donde ves ese bolo verde en la imagen, se decide si el aire va hacia los pulmones o si el alimento continúa hacia el estómago.
Normalmente, el cuerpo actúa con una precisión extraordinaria gracias a la epiglotis, una estructura que funciona como una compuerta. Cuando tragamos, se cierra para proteger la vía respiratoria; cuando respiramos, se abre para permitir el paso del aire. Es un baile perfecto y coordinado hasta que algo interrumpe el ritmo.
Hablar mientras comes, reír con la boca llena, apresurarte a tragar: pequeñas acciones que pueden provocar que el alimento intente desviarse hacia la tráquea.
Es entonces cuando el cuerpo activa de inmediato uno de sus reflejos de defensa más potentes: la tos explosiva. No es exageración decir que ese reflejo salva vidas todos los días.
Pero lo interesante es que este fenómeno no solo es físico:
La sensación de ahogo genera ansiedad, miedo repentino, e incluso la experiencia intensa de haber estado “a un segundo” de perder el control. Momentos fugaces que muchas personas recuerdan con incomodidad mucho después de que han pasado.
Aun así, vale la pena destacar algo importante: este proceso no es señal de debilidad, descuido o mala salud. Es la prueba de que el cuerpo reacciona, protege y lucha automáticamente por mantenerte con vida, incluso en lo que parece un incidente pequeño.
Por eso, entender este mecanismo es fundamental. Nos recuerda que la anatomía no es solo teoría: es la coreografía compleja que sostiene cada respiración, cada trago y cada palabra que pronunciamos.
Si alguna vez te has atragantado, no estás solo. Todos hemos experimentado ese cruce de caminos donde el cuerpo tiene que decidir en milésimas de segundo y aunque la frase “se me fue por el camino viejo” suene ligera, en realidad describe una de las maniobras defensivas más importantes del organismo.
Tu cuerpo habla, reacciona y te cuida incluso cuando tú no lo notas.
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Recordatorio esencial: La información presentada tiene carácter académico y educativo. No constituye consulta médica, ni debe ser utilizada para autotratarse. Si tienes molestias o preocupaciones, consulta a tu médico de confianza.