19/12/2025
Cuando un árbol quiere contarte algo, no habla… repite.
Repite una fecha, un nombre, un tipo de pareja, un accidente parecido, un síntoma.
Hace eco, una y otra vez, hasta que alguien lo escucha.
Los secretos de familia no son maldad: nacen del miedo, de la vergüenza, del deseo de proteger. Pero cuando un secreto queda guardado demasiado tiempo, alguien en la familia lo carga como si fuera un peso ajeno… como un n**o en la garganta, un bloqueo, algo que aprieta desde adentro, o un bulto en el alma que pide salir.
El árbol guarda secretos, sí…pero también busca el momento exacto para revelarlos.
Y entonces aparece ese ser valiente:
el que pregunta, el que observa, el que une las piezas,
el que corta la repetición, el que entiende, transforma y devuelve dignidad a lo que fue silenciado: "El sanador"
Ése que se anima a mirar la historia con amor y a decir:
“Hasta acá llego la repetición. Conmigo empieza algo nuevo”.
No existen árboles “perfectos”.
Existen árboles reales, vivos, atravesados por dolores y silencios.
Y también existen personas que los transforman.
Sanar uno mismo no es borrar la historia.
Es comprender la repetición y elegir un camino distinto.
Es convertir lo que dolió en una fuerza.
Es honrar a quienes vinieron antes y cuidar a quienes vendrán después.
Cuando te sanás, algo se acomoda en tus raíces.
Y, sin darte cuenta, te convertís en ese antepasado luminoso que un día cambió el destino de toda una familia.
Si deseas constelar y ser parte de este camino, te espero en el último encuentro de constelaciones del 2025.
Escribime al 3465430874 para reservar tu lugar.
Eliana Laslo