13/04/2026
Hace un rato estaba en la cocina. Tenía puesto el delantal rojo.
Estábamos los dos entre tomates y tapers. Él haciendo salsa, yo mermelada. Esta cosecha de tomates es la más abundante que tuvimos hasta el momento.
En la olla essen, dejé macerando en azúcar unos cuántos kilos de tomates amarillos y rojos cortaditos, para ponerlo a cocinar mañana a la mañana, cuando volvamos de caminar.
El otro día hice un poco menos de lo que hice hoy y llené cuatro frasquitos de vidrio. Ahora corté más tomates y llené la olla hasta el tope. Supongo que eso va a dar como resultado cinco frascos en total. Como cortar tomate por tomate se me hace un poco largo, después de estar un rato en silencio puse música. Empecé escuchando Fito Páez y después Spotify se puso a dirigir la orquesta y entonces de pronto andaba Drexler, Charly, Pedro Aznar y Spinetta, cantando y mirando de costado la elaboración.
Él ahora sigue en la cocina. El ruido que viene de allá en este instante es el de la licuadora. Es la segunda tanda de salsa que va a hacer. Le decimos salsa, pero en realidad es un licuado de tomate que después usamos en el otoño y en el invierno para hacer salsa.
Yo estaba cansada de cortar tomates. Dejé la essen en la heladera. Cuando la apoyé en la rejilla del medio, se hundió un poco. Supongo que va a aguantar el peso. No tengo ni idea de cuántos kilos pesará la olla más los tomates más el azúcar. Pero es bastante. Mañana cuando lo ponga a cocinar y se caliente un poco le voy a agregar una linda cucharada de canela en polvo, porque el otro día hice eso con el otro dulce y quedó espectacular. Jamás se me hubiera cruzado por la cabeza que el tomate y la canela podrían combinar tan bien.
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Relato del jueves 19 de febrero del 2026
✍🏽Maru