15/04/2026
✍️ Los chicos no nacen discriminando.
Aprenden a mirar al otro según lo que ven, escuchan… y lo que se permite.
A veces la discriminación no es un insulto.
Es dejar afuera. No elegir. Reírse. Ignorar.
Y eso también duele.
Como adultos tenemos una responsabilidad enorme:
no solo enseñar a “no hacer daño”,
sino enseñar a incluir, a empatizar, a actuar.
Porque el silencio también educa.
Y mirar para otro lado… también.
El cambio no empieza en la escuela.
Empieza en casa.