29/09/2025
Volver al cuerpo es volver a casa. Volver al cuerpo es habitarte, es sentirte, es conectar con tu esencia, es escucharte, es darte la posibilidad de ELEGIR. Es frenar, ir hacia adentro y preguntarme cómo estoy? ¿Qué necesito hoy?.
El tema es que en algún momento, SENTIR fué demasiado abrumador. Tanto que ese cuerpo, tu cuerpo, el vehículo de esas sensaciones, se volvió un lugar hostil, incómodo, inseguro. Y te desconectaste.
Te pusiste la tan conocida CORAZA y saliste al mundo, desconectada, paralizada, evadiendo todo cuanto te trajera sensaciones y emociones, o reprimiéndolas, o al menos, sintiendo chiquito, poquito, cosa que no me sienta abrumada otra vez.
Porque claro, frente a una situación de stress intensa, frente a una situación traumática, el sistema nervioso o se desborda o se paraliza. Lucha. Huida. O evasión. Parálisis.
Y toda esa energía que no pude liberar, queda bloqueada, estancada, contraída en nuestros músculos. Y junto con esa energía, quedan también esas sensaciones, emociones, pensamientos en torno a la situación traumática.
Y adivinen que aparece luego, con el correr de los años? síntomas y enfermedades. Por qué? Porque esa energía necesita liberarse. Necesitas sentir esas emociones, procesarlas y dejarlas salir. Para volver a sentir. Para expandirte. Para hacerte grande otra vez.
Y adivinen otra cosa.. Cómo haces para volver a sentir? si duele tanto! Justamente, volviendo al cuerpo. De a poco. Suave. Pausado. A tu ritmo, a tu tiempo. Con amorosidad y compasión. Escuchándote e identificando lo que necesitas. AUTOREGULANDOTE.
En tu cuerpo están todas las respuestas. Tu cuerpo sabe qué hacer. Cómo supo que hacer en esa situación traumática. Te protegió, porque la emoción fué tan grande, que sentirla a pleno, de lleno, significaba quizás, en la biología y fisiología de tu sistema nervioso, una amenaza de muerte, una amenaza a tu supervivencia. Y el cuerpo siempre está trabajando para mantenerte VIVA.
El punto mis amores, es que ya no somos unas niñas, ya no podemos pretender que papá, que mamá, que un adulto responsable nos venga a salvar, nos diga qué hacer. Porque ahora las adultas somos nosotras.
(sigo en comentarios)