18/04/2024
QUEJAS (OTRO CUENTO SUFÍ) «Un maestro ya anciano estaba cansado de escuchar las permanentes quejas de su discípulo, así que pensó que debía enseñarle algo que le hiciera recapacitar. Una mañana, le pidió que le trajera sal. Cuando regresó, el maestro le dijo que echara un puñado de sal en un vaso de agua y que, a continuación, se la bebiera. –¿Qué sabor tiene ahora el agua? –preguntó el sabio. –Muy salada –respondió el discípulo, con evidente cara de asco. El maestro le pidió que repitiera la acción, pero que en lugar de arrojar la sal en un vaso, lo hiciera en un lago. Caminaron sin prisa hacia un gran lago situado en medio de un parque, a las afueras de su pueblo. Cuando el discípulo cumplió con la solicitud, el maestro le pidió que tomara un sorbo. –¿Qué sabor tiene ahora el agua? –volvió a preguntar el sabio. A lo que el aprendiz le respondió: –Esta agua está muy fresca y agradable. No tiene sabor a sal, es una delicia para el paladar. Entonces el maestro, tomándole la mano a su discípulo, le dijo: –El dolor de la vida es pura sal. Siempre hay la misma cantidad. Sin embargo, su sabor depende del recipiente que contiene la pena. Por eso, cuando te aflijan las adversidades de la vida, agranda el sentido de las cosas. Deja de ser un vaso y conviértete en un lago».