25/07/2022
Autoconocimiento desde la exploración de la propia historia
2002
Hace ya 20 hermosos años de mi primer encuentro concreto con Yoga.
Antes?
Antes sólo tenía referencias que despertaban mi curiosidad.
La primera: no recuerdo la edad que tenía, pero era una nena. Hernán (uno de mis hermanos, de apenas dos años más que yo) sentándose en la posición de loto, me preguntó si sabía quiénes eran los yoguis.
De esa charla me quedó el registro de que eran personas que se sentaban a meditar, a practicar algo con sus cuerpos y con su mente y que eran de India. Me quedó siempre una sensación de admiración y respeto por esa práctica.
La segunda: trabajando en una oficina, Blanca (una compañera), era practicante de yoga y yo amaba cuando ella nos contaba sus experiencias, y pegaba frases en la compu o en el escritorio, y cuando resolvía los conflictos en calma y desde un lugar diferente al de la mayoría.
Luego, a fines del 2001, me mudé a Río Cuarto - Córdoba. Muchos factores se hicieron carne en forma de cervicalgia, un estrés que me llevó en 2002 a consultar al traumatólogo que me recomendó Yoga.
Mi primera clase fue con Miriam, creo que un miércoles a las 19hs.
Recuerdo ese encuentro con mi propio cuerpo, que lo tenía tan lejano, como si por fin se hicieran uno todos mis aspectos separados. Integración.
La relajación fue alucinada, sentía como si entre mi cuerpo y el piso, hubiera un colchón de agua fresca de menos de 1cm de profundidad, que en su movimiento me mecía, me abrazaba, me hacía sentir fresca y llena de energía.
Puse mucha voluntad y realmente fue un desafío. Me alegra mucho haberme animado a asumirlo. Todo ese año practiqué con Miriam Crearte Armonía - Espacio Holístico y con Cristina BAMBU, espacio de introspeccion. En corto tiempo, ambas con su trabajo admirable lograron que mi columna cambie de forma y se fortalezca. Con ello vinieron también los beneficios de poder pararme, erguida, con el pecho despejado y mirando hacia adelante.
Todas las experiencias nos atraviesan el cuerpo, por eso hoy soy feliz cuando comparto desde mis actividades, ese encuentro amoroso y respetuoso con el propio cuerpo, ese gustarse y valorarse por completo. Ese alegirse y transformarse cuando así lo deseamos. Esa autonomía que se obtiene al integrarse conscientemente.
GRACIAS
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