05/09/2020
El júbilo del cuerpo
Mujeres que corren con los lobos
Clarissa Pínkola Estés
(Extractos)
"...El cuerpo es un ser multilingüe. Habla a través de su color y su temperatura, el ardor del reconocimiento, el resplandor del amor, la ceniza del dolor, el calor de la excitación, la frialdad de la desconfianza. Habla a través de su constante danza. Habla a través de los vuelcos del corazón, el desánimo, el abismo central y el renacimiento de la esperanza... Reducir la belleza y el valor del cuerpo a cualquier cosa que sea inferior a esa magnificencia es obligar al cuerpo a vivir sin el espíritu, la forma y la exultación que le corresponden. Ser considerado feo o inaceptable por el solo hecho de que la propia belleza esté al margen de la moda actual hiere profundamente el júbilo natural que es propio de la naturaleza salvaje... Está claro que la naturaleza instintiva de las mujeres valora el cuerpo y el espíritu mucho más por su vitalidad, capacidad de reacción y resistencia que por cualquier detalle de su aspecto... Destruir la cohesión instintiva de una mujer con su cuerpo natural la priva de su confianza, la induce a preguntarse si es o no una buena persona y a basar el valor que ella misma se atribuye no en quién es sino en lo que parece. En el mundo instintivo es impensable que una mujer viva preocupada de esta manera por su aspecto... El cuerpo no es de mármol. No es esa su finalidad. Su finalidad es proteger, contener, apoyar y encender el espíritu y el alma que lleva dentro, llenarnos de sentimiento, ese es el supremo alimento psíquico... En su cápsula, el alma contempla a través de la ventanilla la misteriosa noche estrellada y se queda deslumbrada... Bajo esta luz la mujer salvaje puede indagar en la numinosidad de su propio cuerpo, comprenderlo y verlo no como un peso que estamos obligadas a soportar, no como una bestia de carga, mimada o no, sino como una serie de puertas, sueños y poemas a través de los cuales podemos aprender y conocer... En los cuerpos no hay ningún "tiene que ser". Lo importante no es el tamaño, la forma o los años. Lo importante es si el cuerpo siente, si tiene una buena conexión con el placer, con el corazón, con el alma, con lo salvaje. Es lo único que importa...
Eso es lo que tengo...
poemas
grandes muslos
pequeñas tetas
y
muchísimo amor"