10/04/2026
Hay una forma de agotamiento que casi nadie detecta a tiempo.
No es tocar fondo.
No es dejar de funcionar.
Es seguir resolviendo… pero con menos foco, menos paciencia, menos energía útil y menos constancia.
La trampa está en que, como todavía puedes con todo, lo normalizas.
Y ese estado intermedio es el más peligroso: no te detiene, pero te va achicando poco a poco.
Tu claridad baja.
Tu rendimiento cambia.
Tu presencia se reduce.
Y empiezas a acostumbrarte a una versión más corta de ti.
Mucho desgaste no empieza con una crisis.
Empieza con una caída lenta que aprendiste a tolerar.
Si esto te resonó, comenta “TOLERANDO” y te leemos 💛