16/12/2025
Las llegan con luces, reuniones y risas… pero también con silencios. Con lugares vacíos que antes tenían nombre, patitas y miradas que entendían todo sin decir nada. Y es normal que en medio de tanta celebración, el recuerdo de quienes ya no están se vuelva más intenso. 💭🐾
Recordarlos no tiene por qué ser sinónimo de tristeza. El dolor aparece cuando intentamos evitarlos, cuando creemos que “no deberíamos” pensar en ellos para no arruinar el momento. Pero la memoria, cuando se la deja entrar con amor, puede transformarse en abrigo.
Hablar de ellos, nombrarlos, sonreír al recordarlos… también es una forma de celebrar. Porque no se fueron del todo: siguen presentes en las costumbres que dejaron, en los gestos que heredamos, en ese rincón del corazón que aprendió a amar gracias a ellos. ❤️
En las fiestas, el duelo se vive distinto. Hay más tiempo, más estímulos, más emoción. Por eso, permitirnos pequeños puede aliviar: encender una vela, colocar una foto, agradecer en voz baja lo compartido. No para aferrarnos al dolor, sino para honrar una historia que fue real y valiosa.
Recordar sin que duela es entender que el amor no se apaga con la ausencia. Cambia de forma. Se vuelve recuerdo, enseñanza, presencia invisible. Y cuando logramos eso, el corazón descansa un poco más liviano.
🌿 Porque recordar también puede ser una forma de celebrar la vida que nos regaló tanto.
👉 En estas fiestas, permitite recordar con . Eso también es sanar.