31/01/2026
¿𝗣𝗼𝗿 𝗾𝘂𝗲́ 𝗹𝗮𝘀 𝗺𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗶𝗻𝗺𝗲𝗿𝘀𝗶𝘃𝗮𝘀 𝗻𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻𝗺𝘂𝗲𝘃𝗲𝗻 𝘁𝗮𝗻𝘁𝗼?
La experiencia inmersiva de Monet en el Teatro Colón no se trata solo de ver arte. Se trata de habitarlo.
Los colores envuelven, la luz se mueve… y el sonido sostiene todo lo que ocurre.
Nada de esto es casual.
El sonido —ya sea música, paisajes sonoros o vibraciones sutiles— cumple un rol clave:
🔹 marca el ritmo de la experiencia
🔹 regula el sistema nervioso
🔹 facilita la atención sostenida y la apertura sensorial
Cuando la imagen se expande y el sonido acompaña, el cuerpo deja de “mirar” y empieza a sentir.
En terapia de sonido sucede algo muy similar.
Los cuencos, las frecuencias y las vibraciones no buscan explicar nada: crean un campo perceptivo donde la mente baja el volumen y la experiencia se vuelve directa, corporal, presente.
Por eso las muestras inmersivas funcionan tan bien:
porque combinan estímulos visuales y sonoros para generar estados de escucha profunda, los mismos que habilitan la conexión con el arte… y con uno mismo.
El arte no solo se observa.
El arte se escucha.
Y cuando el sonido acompaña, la experiencia deja huella.
👉 Guardá este post si alguna vez sentiste que una obra “te atravesó” sin saber por qué.