27/08/2015
Voy a inaugurar mi hoja profesional con una anécdota personal de mi bellísima infancia.
Mis padres que eran más amantes de los juguetes que mi hermana y yo, nos habían llenado de ellos. En una gigante repisa que papá había hecho construir para poner solo los "chiches de cuerda" , reposaban también algunas que otras muñecas y muñecos que tanto no me servían._¿" Por qué no jugás con la Patinadora o el Ricotón, son tus hijos también?, acotó mamá",_" Porque no me sirven y a parte no son mis hijos, son mis pacientes, y no entran en las camitas ni en la camilla".
No sé realmente que cara habrá puesto... ni que habrá pensado mi madre, pero desde entonces solo me preguntaba cómo mejoraban mis pacientes, a lo que mi adorable hermana, utilizando cientos de frasquitos de medicamentos vencidos que mi tía farmaceútica me regalaba, luego de vaciarlos, diluía en agua las famosas pinturitas Gold Faber, para que yo tuviese en la farmacia de mi clínica diversidad de colores, y pudiese así elegir sobre una gran gama de posibilidades.....
Y allí nace mi vocación...que se orientó siempre hacia la búsqueda de la gran gama de posibilidades, menos cruentas y más naturales, para dar lugar al sistema interno curativo de cada ser humano.-