31/12/2025
"En un TRIÁNGULO AMOROSO, cada quien representa una herida diferente que sangra a su manera.
EL AMANTE, usualmente portador de un patrón de apego ansioso, se sumerge en la relación con la intensidad de quien ha encontrado un oasis en el desierto. Su historia previa de abandono lo lleva a romantizar la clandestinidad, convirtiendo cada encuentro furtivo en una prueba de amor épica.
EL INFIEL, atrapado en su propia red de contradicciones, suele presentar rasgos narcisistas encubiertos. No es el narcisista obvio y grandilocuente, sino aquel que ha perfeccionado el arte de la compartimentación emocional. Su capacidad para mantener vidas paralelas no nace de la maldad, sino de un vacío existencial profundo que intenta llenar con la validación que obtiene de ambas relaciones. Cada una de sus parejas satisface diferentes aspectos de su ego fragmentado: una representa la estabilidad y el deber, la otra la pasión y la libertad. Su mayor temor no es ser descubierto, sino ser forzado a elegir, pues en su mente, elegir significa perder una parte de sí mismo.
EL ENGAÑADO, siempre es la víctima ingenua. A menudo existe en un estado de negación consciente, un lugar donde las banderas rojas se ignoran activamente en favor de mantener una estabilidad artificial. En muchos casos, la sospecha de la infidelidad existe desde temprano, pero se reprime porque enfrentarla podria llevar a la ruptura de la relación
Esta triada disfuncional puede mantener el equilibrio varios años hasta que uno de los tres rompe el pacto por la imposibilidad de seguir manteniendo la farsa... generalmente es el engañado...