Autocultivo por vos Canabis para la Salud

Autocultivo por vos Canabis para la Salud
Promotora en terapéutica cannabica UNLP Diplomada en Cannabis Medicin

28/11/2025

El crecimiento de la planta

La planta de cannabis pasa por dos fases claras en su desarrollo: el crecimiento (vegetativa) y la floración.

1_La etapa de crecimiento o vegetativa abarca desde que la planta nace hasta que comienza a florecer, mientras durante este período el cannabis se dedica exclusivamente a crecer. Ayudadas por los largos días del final de la primavera y el comienzo del verano, las plantas pueden llegar a crecer varios centímetros cada día, intentando alcanzar el mayor tamaño posible. Conforme se van haciendo grandes su ritmo se estabiliza y es más difícil hacerla mayor.

2- Floración y fotoperiodo
Durante la floración la planta crece bastante, llegando a doblar su altura, y se dedica a llenar sus ramas de miles de flores que irán agrupándose hasta formar los cogollos. Dependiendo de la variedad de cannabis, la floración puede durar entre seis semanas y seis meses aunque la mayoría de las variedades de los bancos de semillas florecen en dos o tres meses.

A partir del cambio de estacion la duración de los días comienza a acortarse. Cuando la duración de las noches alcanza un valor determinado, que depende de cada variedad de cannabis, la planta comienza a florecer. No lo hará mientras no tenga las horas necesarias de oscuridad ininterrumpida.
El tiempo de floración se podrá extender desde 6 semanas hasta 6 meses, siempre dependiendo del genotipo usado, aunque la mayoría de las semillas que ofrecen los bancos más famosos tienen un rango de florecimiento de entre 2 y 3 meses.

El foto período, en esta parte de la vida del Cannabis es diferente al de Vegetación, otorgarle una mayor cantidad de horas de oscuridad, hará que florezca con con mayor fuerza y que tenga más cantidad de flores. Es indispensable para quienes tengan armarios Indoor, que no interrumpan las etapas, en especial en las horas nocturnas no deben ser expuestas a la luz.

28/11/2025

INFO DE COMENZAR A PLANTAR....

COMO EVITAR LA MUERTE DE SEMILLAS O PLANTULAS DE C4NN4BIS

Todos los cultivadores, sin excepciones, han sufrido alguna que otra muerte de sus plantas durante el cultivo, cuando aparentemente parecía que todo iba bien. En este artículo vamos a centrarnos en los motivos principales por los que las semillas o pequeñas plantas de cannabis pueden acabar muertas en la etapa de germinación y en las primeras semanas de crecimiento.

Muerte antes de la germinación de las semillas

Las semillas de pueden morir incluso antes de empezarlas a cultivar, con lo que cuando el cultivador procede a su germinación éstas nunca llegan a abrirse y germinar.
Los cañamones, como muchos otros tipos de semillas, requieren de unas condiciones de conservación que no se deben tomar a la ligera, sobre todo en caso de querer guardar las semillas sobrantes para usarlas más adelante y que éstas germinen bien y se puedan aprovechar.
Lo mismo ocurre con los paquetes enteros de semillas sin abrir que se han comprado para guardar y usar más adelante. En ocasiones, determinadas variedades van muy demandadas y hay un stock limitado, por lo que los cultivadores más avispados se harán con unos cuantos paquetes que guardarán hasta encontrar el momento de germinar las semillas de ma*****na.

Qué hacer con las semillas sobrantes del cultivo o con los paquetes sin abrir
Como las semillas de cannabis requieren de una humedad relativa muy baja para su conservación y una temperatura también relativamente baja, lo idea es guardarlas en una nevera “no frost” en las que tanto humedad como temperatura se mantienen muy bajas para una mejor conservación de los alimentos.
Si el paquete de semillas está sin abrir, basta con dejar el blíster de las semillas en la nevera. El mejor rincón para su conservación suele ser el pequeño dispensario donde se guardan los huevos o la mantequilla, aunque cualquier lugar de la misma es ideal para su conservación.
Si lo que queremos es guardar las semillas sobrantes del cultivo para usarlas más adelante, lo más adecuado es guardarlas en el tubo eppendorf o envoltorio original del banco. Dentro de estos tubos eppendorf donde se encuentran las semillas (en su paquete original) suelen haber pequeñas bolas de gel de sílice, usadas para mantener una humedad muy baja (10 a 20% ) y asegurar así que la semilla no vea alterado su poder de germinación.
Si por el contrario, dejamos las semillas por un largo periodo de tiempo en cualquier rincón de la casa es posible que tras el paso de los días/meses vayan degradando su poder de germinación, y cuando se quieran plantar tarden mucho en germinar o acaben por no hacerlo. También hay que tenerlas resguardadas de la luz solar.
Así que en caso de querer guardar las semillas, siempre hay que hacerlo en la nevera, bien protegidas del aire, la luz y la humedad.

Muerte durante la germinación de las semillas de ma*****na

La muerte durante la germinación de las semillas de ma*****na es una de las muertes más recurrentes que todo cultivador sufre alguna vez en su vida. Hay varios motivos que pueden hacer que las semillas se mueran antes de abrirse y poderlas disfrutar en el cultivo.
No todas las semillas tienen la misma resistencia frente a los errores de germinación que se pueden dar durante este proceso. Así como no todos los hermanos son iguales las semillas tampoco lo son, con esto queremos decir que en caso de que una semilla germine y el resto de ellas no lo haga no quiere decir que las que no han germinado no sean fuertes o resistentes, sino que lo son menos que la que sí ha germinado. En este caso deberemos preguntarnos por qué no han germinado y en qué se ha podido fallar.

Muerte por ahogamiento de la semilla de cannabis durante la germinación

Partimos de la base que las semillas requieren de humedad, oxígeno y una temperatura adecuada para su germinación; si uno de los tres aspectos no se tiene en cuenta podemos estar seguros de que es muy posible que las semillas acaben por no germinar.
Poner las semillas de cannabis dentro de un vaso de agua y esperar a su geminación 24 a 48h es muchas veces un error fatal para las semillas. La hidratación previa de las semillas en agua es buena idea siempre que no pasen muchos minutos sin que les toque el aire, ya que se quedan sin oxígeno y acaban en muchas ocasiones muriendo; de esta forma, sólo las dejaremos en agua para hidratarlas durante unos minutos, aunque preferiblemente evitaremos usar este paso previo (que por otra parte no es necesario).

El motivo es que el agua del grifo contiene cloro, lo que esteriliza el agua para poder darle un uso doméstico. No obstante, este cloro desaparece al cabo de unas horas, por lo que si el agua se contamina la semilla puede verse atacada por varios patógenos y acabar muriendo. Este ejemplo también sirve para explicar por qué hay que manipular las semillas con las manos limpias; si se manipulan las semillas con las manos sucias se puede llegar a facilitar una infección por hongos o bacterias que pueden contaminarlas y comprometer seriamente su desarrollo.
Lo mismo puede ocurrir en otros medios de germinación como los jiffys, donde el error más común suele ser en no escurrir el agua sobrante tras hidratar la pastilla de turba. Junto con este error se le puede sumar que si además se entierra la semilla más del doble de su tamaño, puede que esta no pueda salir aun habiendo germinado bien y que se acabe pudriendo por exceso de agua y falta de oxígeno. Este error también es frecuente en los cultivadores que germinan poniendo directamente la semilla en la tierra, ya que es muy fácil que al regar la tierra, la semilla se hunda más de lo necesario y acabe demasiado enterrada, complicando su salida a la superficie. Siempre es mejor humedecer el sustrato y luego plantar la semilla.

En caso de poner la semilla directamente en tierra y hacerlo bien, también hay que tener en cuenta a los depredadores de semillas, en caso de que se planten en el exterior. Las hormigas, los pájaros, o muchos otros animales o insectos suelen ser otra de las causas que pueden hacer que las semillas no prosperen durante su germinación. Pues si ponemos el caso de las hormigas, estas se comen la pequeña y tierna radícula dejando la planta sin poder desarrollarse siendo condenadas a una muerte inminente.

Germinar entre servilletas es de los mejores métodos de germinación cuando un cultivador es novel. Ya que se puede ver con facilidad si la semilla ha sacado raíz o no. Pero también hay que tener en cuenta que el medio de germinación; las servilletas son básicamente celulosa, es decir, un material orgánico que se puede descomponer y pudrir como cualquier producto de esta naturaleza.

Es pues una obligación cambiar las servilletas cada día y medio, más o menos, para evitar que las semillas se puedan contaminar por los patógenos que aparecen en caso de que se empiecen a pudrir las servilletas. Por este motivo se recomienda depositar las servilletas en un plato hondo y cubrir éste con otro plato, dejando una pequeña rendija entre ambos para que el aire pueda entrar por en medio, oxigenando el microclima que se crea durante la germinación de las semillas y evitando la pudrición de las mismas.

Muerte de la semilla por falta de humedad

Así como el exceso de agua es una de las causas más comunes de problemas al germinar, también lo es la falta de humedad durante este proceso.
Si las temperaturas del exterior rondan los 20 a 24º C no deberemos hacer mucho más que poner las semillas a germinar y esperar a que se abran, tomando las precauciones ya comentadas. Pero en caso de tener unas temperaturas superiores o inferiores, deberemos actuar para subir o bajar la temperatura ambiental para una óptima germinación, y buscar el mejor emplazamiento para que ésta sea exitosa.
Si es invierno, los platos con las semillas suelen ponerse encima de una pequeña fuente de calor para hacer subir la temperatura. Sin embargo, cuidado: si esta fuente de calor emite aire caliente, las servilletas se secan y las semillas se quedan sin humedad, afectando a la germinación. Si uno se da cuenta a tiempo, se puede volver a hidratar las semillas y éstas suelen resarcirse de la situación y siguen germinando, aunque también es posible que le queden secuelas que afecten al desarrollo de la planta durante su cultivo.

En caso de no darnos cuenta de que las semillas se han quedado sin su fuente de humedad, podemos dar por sentado que éstas se han secado, con su consecuente muerte y más teniendo en cuenta si estas ya se habían abierto y han mostrado la radícula. Este caso también es muy fácil que ocurra si se germina en verano, cuando las temperaturas son altas y la humedad ambiental suele ser muy baja en comparación a otras épocas del año.

Muerte de la planta durante el periodo de crecimiento

El inicio del periodo de crecimiento es una etapa muy importante en la vida de la planta, por lo que se deben tener en cuenta varios aspectos para que ésta no muera por distintos motivos.
Una de las causas más frecuentes es la podredumbre radicular por exceso de riego y falta de oxigenación del sustrato. A día de hoy, es una de las causas más comunes sobre todo en cultivadores noveles sin experiencia previa de cultivo. Además, este número de muertes aumenta considerablemente en cultivos de semillas automáticas; ahora explicamos a qué es debido.
Cuando la planta emerge a la superficie dejando atrás su etapa de germinación, hay que ir con sumo cuidado con el exceso de agua y la falta de humedad en su parte aérea como las hojas, tallos y ramas.

Cuando la planta es pequeña y tiene muy poca raíz sus necesidades son muy reducidas, comen poco y beben poco. Si estancamos el sustrato con demasiada agua, aparte de estar reteniendo el crecimiento radicular (y con ello un crecimiento de la parte aérea nulo o muy limitado), se está facilitando que las pequeñas raíces se pudran poco a poco. Al no tener mucha raíz en su primera etapa de vida, si la planta pierde parte de ellas o su totalidad es seguro que morirá en pocos días.
Si se usa una maceta de cultivo pequeña de 0.5L a 1L y se realiza un primer crecimiento en ellas antes de poner las plantas en una maceta más grande, nos estaremos cubriendo las espaldas por si hay un exceso de riego, ya que el sustrato se podrá secar mucho más rápido que si usamos macetas de mayor capacidad. Es por este motivo que con el cultivo de plantas de ma*****na automáticas, al usar macetas de 20L, este problema es muy común entre los cultivadores que se inician en la aventura del cannabis.
Se suele decir que hay que regar con una cantidad de agua y nutrientes que sea apropiada al tamaño de la planta. Como esto muchas veces se hace complicado de llevar a la práctica, podemos regar las plantas con una cantidad que no sea superior al 10 o 20% de la capacidad de la maceta. Así, si son macetas de 1L usaremos un riego de 100 a 200ml siempre y cuando se trate de un cultivo de plantas no automáticas.
Si se van a cultivar plantas automáticas, entonces – y durante las primeras dos semanas – regaremos con una cantidad que puede ir entre los 100 y 350ml por riego, cada 1 o 2 días. Recordad que el sustrato debe mantener en un mínimo de humedad que permita a la planta comer y seguir desarrollándose de un modo normal. Si se pone a llover, es mejor retirar las plantas o cubrirlas evitando que el sustrato se encharque, lo que podría derivar en un problema con el sistema radicular.

Esperamos que esta información os sea útil de cara a reducir la mortalidad de vuestras semillas y plántulas.

fuente: blogalquimia.com

28/11/2025

Trasplantar la semilla de ma*****na después de germinar. Que es el siguiente paso a seguir una vez que las plántulas ya han nacido y están listas para crecer y desarrollarse. Este es el momento del trasplante a un recipiente, maceta o espacio de cultivo adecuado.
Es un proceso sencillo pero hemos de ser cuidadosos y seguir una serie de pasos y recomendaciones. Para asegurarnos el éxito y evitar dañar las delicadas raíces y estresar lo menos posible a las plantas durante el proceso.

¿Cuándo realizar el trasplante?

Un punto muy importante en todo esto es saber cómo realizar el trasplante.
Una vez que las semillas han germinado y podemos ver los dos cotiledones y primeras hojas dentadas, es el momento de trasplantar el jiffy al medio de cultivo ideal; para la fase de crecimiento y floración.
Es importante no retrasarnos y no dejar las plantas mucho tiempo en los jiffys o en el lugar porque las hayan plantado, porque el cannabis se desarrolla muy rápido y el sistema radicular necesita sustrato para poder expandirse y captar nutrientes para alimentar a la planta.
Si tardamos mucho tiempo en trasplantar nuestras plantas, el crecimiento se ralentizará entorpeciendo y retrasando el desarrollo sano y vigoroso.

¿Qué tamaño de maceta escoger?

La respuesta a ¿Qué tamaño de maceta escoger? depende de varios factores, tanto si vamos a cultivar en interior o exterior; el tamaño de la zona de cultivo; el número de plantas; la genética y las técnicas de cultivo empleadas.
Podemos utilizar macetas de diversos tamaños según las necesidades y nuestro método de cultivo, así como también podemos trasplantarlas directamente en el suelo (previamente bien acondicionado) si cultivamos en exterior. En términos generales, para cultivos en interior, se suele recomendar realizar un primer trasplante a un tiesto de 3 - 7 litros para la etapa de crecimiento. Posteriormente, volver a trasplantar las plantas a macetas de 11 litros al pasar a la fase de floración.
No se suelen utilizar macetas de mayor tamaño para cultivos indoor; porque la planta de ma*****na continuará creciendo hasta que las raíces hayan colonizado casi por completo el sustrato. Obteniendo de esta forma plantas muy altas y ramificadas que dificultarían mucho su manejo en el cultivo en interior.
En cambio sí vamos a realizar nuestro cultivo en exterior; si nos interesa utilizar macetas de mayor tamaño si queremos obtener plantas de gran porte y producción. Por lo general, cuanto mayor sea el recipiente de cultivo; mayor será el tamaño de la planta y la producción final de cogollos.
Importancia de elegir un buen sustrato.
Independientemente de si cultivamos en exterior o indoor, y sea cual sea el tipo de maceta escogida, la elección de un buen sustrato de cultivo es fundamental para obtener unos resultados de calidad.

Elegir un buen medio de cultivo bien equilibrado; es tan importante como la genética de las semillas utilizadas o la calidad de los fertilizantes utilizados. La mejor semilla del mundo no daría ni el 50% de su potencial; si la sembramos en un mal sustrato, con mala oxigenación. Un PH y electro conductividad muy elevados; presencia de bacterias y esporas de hongos que pueden infectar nuestras plantas, etc.
Por este motivo; te recomendamos realizar una búsqueda comparativa y pedir consejo en tu growshop de confianza; para escoger el medio de cultivo ideal para las necesidades del cannabis.

¿Cómo realizar los trasplantes?

Ya hemos visto cuando es el mejor momento, ahora toca como realizar los trasplantes de un lugar a otro. Una vez tenemos el tipo de substrato y de maceta que mejor se adapta a nuestras necesidades; solo nos queda trasplantar nuestras pequeñas amigas a su nuevo y confortable hogar.
Para ello basta con llenar la maceta con el sustrato; procurando desmenuzar los terrones que a veces se forman en el proceso de envasado y conservación. Cuanto más fino, suelto y esponjoso dejemos el medio de cultivo; el sistema radicular de la planta se desarrollara con mayor facilidad y rapidez. Propiciando así plantas más sanas y productivas.
Cuando tengamos las macetas llenas; las regamos antes del trasplante (para evitar dañar la pequeña raíz en el proceso). Y una vez húmeda la tierra realizamos un agujero en el centro de la medida del jiffy o la maceta en que se encuentre; y lo introducimos con cuidado directamente en la tierra. Cubriéndolo con el sustrato de tal modo que el tallo con los dos cotiledones; sobresalga 1 cm aproximadamente del suelo.

Para trasplantar una planta de una maceta pequeña a otra más grande el sistema es similar:

1. En primer lugar, llenaremos con el sustrato la maceta de mayor tamaño; dejando espacio para introducir el cepellón de la planta con las raíces.
2. Sacamos la planta del macetero de origen. Para ello, colocamos la palma de la mano sobre el substrato; de tal modo que el tallo de la planta quede entre los dedos anular y corazón. A continuación; giramos la maceta para dejar la planta boca abajo; y de este modo extraer la tierra junto con las raíces (cepellón); sin que se nos caiga y sin dañar la planta.
3. Por último solo nos queda introducir el cepellón con mucho cuidado en el nuevo recipiente y cubrir con el substrato hasta rellenarlo por completo.
4. Regar generosamente.

ASPECTOS IMPORTANTES A TENER EN CUENTA

Pero antes de nada hay que tener en cuenta aspectos muy importantes que pueden llegar a variar todo el resultado.

• No coloques nunca una planta recién trasplantada directamente bajo el sol en las horas de más calor del día. Déjalas un día o dos protegidas del sol directo en las horas más calurosas y ve exponiéndolas poco a poco para que se adapten a su nuevo entorno.
• Cuando realices los trasplantes se lo más cuidadoso posible; para evitar dañar y manipular lo menos posible la raíz y tallo de las plantas. Pues son muy frágiles y se pueden dañar con facilidad; en las primeras etapas de vida.
• Evita la exposición directa de las raíces al sol en el proceso de los trasplantes; la raíz es fotosensible y puede provocar estrés y retraso en el desarrollo de la planta.
• Si cultivas en exterior directamente en suelo; acondiciona muy bien el terreno con antelación, removiendo y enriqueciendo la tierra. En caso de que sea necesario, mezclándola con una buena turba; fibra de coco, perlita o humus de lombriz. De tal modo que quede bien aireada, esponjosa y sin apelmazar.
• Evita que el sustrato quede excesivamente compacto o apelmazado. Esto dificulta a las raíces extenderse y abrirse paso para absorber nutrientes.

LOS CONSEJOS DE WEEDO

Y con toda esta explicación hemos llegado al final y por consecuente a los consejos de Weedo.
* Cuando realizamos los trasplantes; podemos dar una ayuda o empujoncito a nuestras plantas; añadiendo en el primer riego un buen estimulador de raíces. La dosis mínima recomendada por el fabricante para plantas recién nacidas.
* Escoge siempre semillas feminizadas de la mayor calidad para que tus esfuerzos se vean recompensados y obtengas grandes y deliciosos frutos ;).

Fuente: semillasbaratas, com

28/11/2025

Las etapas de desarrollo del cannabis y el régimen de fertilización deseado.

La planta de cannabis tiene diferentes necesidades en diferentes etapas de su vida. Por lo tanto, el régimen de mezcla y alimentación de la planta joven de cannabis es diferente del requerido para una planta madura, y es importante adaptarlos a la etapa de desarrollo de cada planta.

Alimentar a una planta joven de cannabis

En las primeras tres semanas del desarrollo de la planta de cannabis no hay obligación de alimentarla y fertilizarla. Es suficiente para suministrar agua y crecerá. Pero cuando la planta comienza a desarrollar raíces, debe nutrirse de manera regular. En esta etapa, una planta joven debe proporcionarle nutrientes ricos en nitrógeno (N).

Alimentacion de la planta de cannabis en las etapas de floración

Cuando la planta de cannabis comienza a mostrar signos de erupción, sus necesidades cambian, como se mencionó. Este es el momento de proporcionarle nutrientes ricos en potasio y fósforo, y es posible reducir el contenido de nitrógeno de los nutrientes, al mismo tiempo que cambia la exposición de la planta a la luz y aumenta el tiempo de luz a 12 horas.

Este es también el momento de agregar bioestimulantes que mejorarán la absorción del fertilizante e incluso reducirán al mínimo la cantidad de fertilizante. Estos aditivos también mejorarán y aumentarán el cultivo, aumentarán la resistencia de la planta a enfermedades y plagas e incluso mejorarán el olor de la planta.

También es aconsejable enriquecer el suelo con humus, mejorar el suelo y fomentar el desarrollo del sistema radicular. Finalmente, los fertilizantes deben usarse para una liberación controlada y lenta si se cultivan utilizando el método tradicional del suelo.

tros, los humanos. Al cultivar cannabis en el suelo, no se pueden obtener todos los nutrientes del suelo.

Debe enriquecerlo y proporcionarle una variedad de componentes sin los cuales la planta de cannabis no puede sobrevivir. E incluso si las plantas de cannabis hidropónicas o acuaponicas se cultivan en sistemas cerrados que están separados del suelo, estos nutrientes y fertilizantes deben agregarse, solo cuando estos métodos de crecimiento alcanzan las raíces de la planta a través de los sistemas de riego, como soluciones líquidas.

Componentes de fertilizantes que deben ser reconocidos
Los fertilizantes incluyen 2 grupos de elementos principales. El grupo macrocomponente, que incluye: fósforo, potasio y nitrógeno. Otro grupo son los micro componentes e incluye entre otros: boro, zinc, cobre, manganeso, cloro y magnesio.

El nitrógeno (N) es muy importante para la planta de cannabis porque es un socio en la producción de pigmento de clorofila. Este pigmento es crítico para la absorción de luz y la fotosíntesis.
El potasio (K) es muy importante para mejorar la resistencia de la planta de cannabis. Es un participante activo y esencial en la síntesis de carbohidratos y proteínas, mejora la calidad de las flores y también se basa en la dispersión adecuada de las sales y el agua en las diversas partes de la planta.
El fósforo (P) es muy crítico para el crecimiento de las raíces y para alentar la floración de la planta de cannabis. El fósforo fortalece las raíces de la planta y mejora su inmunidad. Además de estos macrocomponentes, se pueden agregar microelementos como las algas marinas a la planta de cannabis, que se puede encontrar en los bioestimulantes

28/11/2025

EL RIEGO DE PLANTAS DE MA*****NA: CÓMO CORREGIR SU FALTA Y EXCESO

EXCESO DE RIEGO
El exceso de riego es un error muy fácil de cometer cuando se cultiva ma*****na, y lo más probable es que esté causado por la creencia de que las plantas necesitan dosis constantes de agua. Es una trampa en la que los novatos caen a menudo.

Las plantas de cannabis utilizan su sistema de raíces para respirar, además de para absorber agua, y si éste está constantemente inundado, acabarán ahogándose.

Uno de los principales síntomas del exceso de riego son las hojas decaídas, pero no en la forma que se observa cuando hay escasez de agua, donde parecen estar marchitas. En realidad, es todo lo contrario. Las hojas están tan llenas de agua que se ven obligadas a curvarse sobre sí mismas, lo que también resulta en una gran firmeza.

Además, el ritmo de crecimiento de las plantas con un exceso de riego se ralentiza drásticamente, e incluso podría detenerse casi por completo. Esto se debe a las condiciones anaeróbicas que aparecen por una falta de oxígeno accesible para el sistema radicular.

Otro síntoma de que estamos regando las plantas más de la cuenta es el amarillamiento de las hojas. Es una señal de que existe un problema nutricional, que es un efecto secundario del exceso de riego.

Si experimentas alguno de estos síntomas con tus plantas y crees que es debido a un exceso de riego, lo mejor es que empieces a regarlas con menos frecuencia. Espera a que la capa superior del suelo parezca y esté seca al tacto antes de volver a regar. Una prueba muy útil es meter el dedo índice en la tierra hasta el primer nudillo; si sale seco, riega.

Asimismo, asegúrate de que todas las plantas cuenten con un drenaje adecuado, y de que el agua no se acumule demasiado en el fondo de las macetas o recipientes en los que están plantadas. El exceso de agua deberá salir de los tiestos, dejando la tierra húmeda pero no empapada.

FALTA DE RIEGO
Las plantas de cannabis con falta de riego parecen débiles y sin vida, mostrando signos de marchitamiento. No es de extrañar que adquieran este aspecto, ya que el agua tiene un papel vital en la fisiología de la planta. El marchitamiento de la ma*****na por falta de riego es distinto al del exceso de agua - aunque de forma muy sutil. Las hojas estarán muy frágiles y quebradizas, e incluso tendrán una consistencia parecida al papel. Tendrán un aspecto deslucido y apagado. Otro síntoma de la carencia de riego es un medio sumamente seco y árido.

La falta de agua se da cuando los cultivadores no están satisfaciendo las necesidades de las plantas. Sin una cantidad suficiente de agua, el sistema de raíces se secará, lo que podría reducir tanto el crecimiento como los rendimientos de las plantas. Asegúrate de regar tus plantas cuando la capa superior del suelo se haya secado. Si esperas más tiempo podría tener efectos perjudiciales.

Algo que también puede causar una escasez de agua es utilizar el tamaño de maceta equivocado en las distintas etapas del crecimiento. Por ejemplo, si cultivas un plantón en un tiesto grande, podrías estar reduciendo las posibilidades de que absorba suficiente agua, porque su diminuto sistema de raíces no tendrá oportunidad de captarla antes de que se drene.

¿CON QUÉ FRECUENCIA SE DEBEN REGAR LAS PLANTAS?
Esta pregunta tiene varias respuestas, tantas como variables hay implicadas, y por eso no hay una solución definitiva. Por ejemplo, la temperatura, la humedad y otros factores ambientales pueden cambiar la frecuencia con la que las plantas necesitan agua.

Pero hay señales reveladoras que te harán saber que es hora de regar tus plantas. Comprobar la capa superior del suelo es una forma de identificarlo muy acertada. Espera a que se seque antes de volver a regar, con el fin de evitar un exceso de riego. Una vez que lo hayas hecho varias veces, sabrás cuánto tiempo hace falta esperar entre cada riego, y entonces podrás regirte por eso.

Otra forma de saber que ha llegado el momento de regar es observando las hojas de cerca. No es conveniente esperar a que aparezcan los síntomas, pero cualquier indicio de marchitamiento deberá ser seguido de inmediato por una dosis de agua.

CONTROLA EL PH
Antes de empezar con el cultivo, comprueba la calidad de tu fuente de agua. Un aspecto importante de la calidad del agua es el pH. El pH es una escala numérica que se utiliza para medir la acidez o alcalinidad de una solución, y cuyo valor medio de 7 representa el neutro. Los números inferiores a 7 indican acidez, y los superiores, alcalinidad.

Un pH demasiado alto o bajo puede causar problemas en las plantas de cannabis, ya que el pH de la fuente de agua influye en la capacidad de una planta para absorber nutrientes. Con el tiempo, un agua con un pH demasiado elevado o reducido puede afectar al pH del medio de cultivo, lo que se traduce en unos síntomas idénticos a los causados por ciertos problemas nutricionales.

Las plantas de cannabis tienden a desarrollarse mejor con un pH de alrededor de 6,5. El pH se puede medir muy fácilmente con un medidor en una muestra de agua de drenaje. El drenaje es el agua que sale de la maceta una vez que ha atravesado el medio de cultivo. Si el pH es demasiado alto o bajo, puedes utilizar productos reguladores de pH para recuperar los niveles normales.

28/11/2025

No excederse con los cuidados:

Las plantas son delicadas y hay que tratarlas bien y darles lo que necesitan, pero eso no incluye pasarte las 24 horas del día observándolas y haciéndoles de todo, déjalas hacer y atiende a sus necesidades primarias solamente, muchas personas echan a perder sus plantas por excederse con los cuidados, todo en su debida mesura esta bien, no te pases

28/11/2025

La planta en las etapas iniciales es especialmente sensible: los retoños necesitan cuidados especiales para evitar las agresiones provocadas por agentes como la lluvia, el aire y los hongos.
Las plantas recién nacidas, al igual que ocurre con los animales, son mucho más sensibles que las adultas a las agresiones externas. Por eso es necesario esforzarse para protegerlas de cualquier amenaza, por tanto, es el momento de dedicar todos nuestros cuidados a esos delicados brotes que darán lugar a una esbelta planta en unos meses.

El proceso comienza con la rotura de la semilla por el aumento de tamaño del embrión, que se quiebra para separar los dos lóbulos que forman su cubierta. Deja así vía libre a un débil tallo primigenio que, una vez en el sustrato, se sumerge para constituir una diminuta raíz que se va fortaleciendo poco a poco, hasta que tiene el vigor suficiente para alzar los restos de la semilla sobre la superficie de la tierra. A partir de aquí, las dos valvas que envuelven a la semilla actúan como un par de paneles solares, captando energía solar, y comienzan a producir clorofila para, finalmente, dar lugar a las dos primeras hojitas dentadas.
Estas fases iniciales son fundamentales para garantizar que las siguientes etapas de desarrollo también se completen con éxito. Por eso, debemos tener especial cuidado y considerar todos los factores que pueden dañar a los brotes recién nacidos. La temperatura, el agua, el nivel de oxígeno, los nutrientes y las sales son algunas de las variables que debemos vigilar.

1 Cuidado con los hongos
Una de las afecciones más comunes en estos primeros brotes son las causadas por hongos parásitos, generalmente de los géneros ‘Rhizoctonia’ y ‘Pythium’. Estos producen una reacción conocida por su nombre en inglés, ‘damping off’, un término que en español se traduce como marchitamiento fúngico y que describe el fenómeno: el pequeño tallo pierde brío y se inclina hacia el suelo, mientras que las hojas adquieren tonos amarillentos.

La presencia de estos dañinos organismos, que prefieren ambientes húmedos y cálidos, impide el movimiento de los nutrientes en la tierra y su absorción por las raíces. Así, la planta deja de recibir un aporte equilibrado de los elementos que necesita para crecer.

La mejor forma de combatir a estos hongos es prevenir su aparición, vigilando escrupulosamente los niveles de humedad del suelo o de la tierra de la maceta y evitando regar demasiado. Una buena estrategia es observar si la superficie del sustrato está mojada: no añadas aguas si no está seca.

Asimismo, es aconsejable asegurarse de que hay un buen drenaje para evitar que se acumule agua cerca de las raíces; para ello puedes incluir perlita o vermiculita en la mezcla de tierra y evitar plantar las semillas germinadas demasiado hondo en el macetero, ya que el líquido se concentra en las zonas más profundas. También ayuda esterilizar los utensilios o rociar el suelo con un tratamiento antifúngico (el cobre, la manzanilla y el ajo pueden servir), así como rastrillarlo y dejarlo unos días al sol antes de plantar si lo hacemos directamente en el exterior.

2 Protección contra las inclemencias meteorológicas
En esta época en la que el tiempo comienza a ser benigno puedes sacar las plántulas al exterior unos días después de que hayan germinado para que reciban la luz solar y el agua de lluvia. No obstante, un chaparrón o una buena granizada, también típicos de estos meses del año, pueden estropearlas por completo y echar a perder todos nuestros cuidados previos.

Afortunadamente, existen distintos métodos para proteger a nuestras plántulas de las inclemencias meteorológicas, como montar un pequeño invernadero o cubrir los tiestos con recipientes de plástico o cristal. Una opción la mar de sencilla es utilizar vasos de plástico, garrafas o botellas de agua vacías cortadas por la mitad y fijadas al suelo. Estas corazas artificiales no solo servirán de escudo para el agua y el granizo, sino que además contribuirán a mantener unos niveles óptimos de humedad y temperatura.

En el caso de que cultivemos en exterior y nos atrevamos con algo un poco más complicado podemos construir una especie de pequeño invernadero para dar cobijo a las plantas. Existen varias formas de fabricarlo, dependiendo de las preferencias, presupuesto y materiales de los que dispongas. Una de ellas consiste en levantar una estructura rectangular: para los laterales o paredes pueden utilizarse unos listones de madera unidos con mosquiteras o rejillas metálicas, mientras que la tapa debería ser de un material más resistente, como cristal o plástico. Así los retoños estarán aireados y protegidos de las tormentas primaverales.

3 Barreras contra insectos y alimañas

Aparte de las inclemencias meteorológicas, otra de las agresiones que pueden sufrir las diminutas plantas es el ataque de animales como pájaros o lagartijas, así como de bichos de considerable tamaño, que las dañen cuando todavía no se han desarrollado.
Para cortar el paso de estos animalillos podemos utilizar tanto la estructura de invernadero que hemos descrito en el apartado anterior como una triangular forrada de rejilla metálica, como una especie de tienda de campaña. También existe la opción de reciclar algún recipiente fabricado con este material, como una papelera. Si quisiéramos añadirle un extra de protección contra la lluvia, solo habría que cubrir todo el armazón con plástico.

4 Evitar el exceso de agua
Puede ocurrir que, incluso si cultivamos en interior, las pequeñas plantas muestren signos de que están recibiendo demasiada agua. En las primeras etapas de crecimiento tras la germinación, las raíces son muy pequeñas y, por eso, tienen menor capacidad de absorción que cuando el vegetal es adulto.
Además de un suelo inadecuado o un contenedor que no permite el drenaje, hay dos situaciones que, generalmente, dan lugar a este exceso de líquido: o el recipiente es demasiado grande y, por tanto, alberga más agua de la que la planta puede tomar o es muy pequeño y, una vez la planta crece, las raíces retienen el agua e impiden su drenaje. La manera de solucionar cualquiera de estas dos cuestiones es escoger un tamaño de tiesto adecuado a la talla de la planta y trasplantarla cuando esté preparada, antes de que el anterior se le quede pequeño.

Plántulas largiruchas y sin fuerza

A diferencia de lo que ocurre en los humanos, que una plántula de ma*****na dé el estirón demasiado pronto no es un signo positivo. Aunque puede tratarse de una característica genética de una variedad, que el tallo crezca demasiado y dé a la planta una apariencia larguirucha y enclenque puede ser un síntoma de que algo falla: este tipo de crecimiento desequilibrado genera tallos débiles que no son capaces de soportar las ramas ni las hojas.

Una forma de favorecer el refuerzo del tallo es doblarlo suavemente y con delicadeza atrás y adelante. Aunque parezca que estamos estresando a la planta, este movimiento obliga al tallo a rasgarse y reconstruir el tejido, ganando vigor. Otra forma de promover el fortalecimiento es sometiendo a la planta a una alta dosis de luz azul (las rojas y naranjas pueden causar el alargamiento desmesurado del tallo), mantener la temperatura alrededor de 26 grados centígrados y asegurarse de que la planta recibe toda la luz que necesita y la suficiente aireación.

Como ves, no hace falta ser un experto para conseguir una germinación saludable y robusta, aunque sí tendrás que dedicarle tiempo: las pequeñas plántulas de cannabis necesitan de tus cuidados para crecer fuertes y sanas.

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