26/11/2025
A veces creemos que el yoga se trata de alcanzar una postura, una meta o una versión ideal de nosotros mismos.
Pero el yoga nunca fue una competencia, ni una demostración de flexibilidad.
El yoga no le importa si podés tocarte los pies, mantenerte en equilibrio o recordar los nombres en sánscrito.
El yoga le importa cómo te tratás mientras lo intentás.
Le importa que respires, que escuches a tu cuerpo, que te observes sin juzgarte.
La práctica real no empieza cuando el cuerpo se pliega, sino cuando la mente se calma.
Cuando llevás lo aprendido fuera del mat: cuando elegís responder con amabilidad, cuando actuás con verdad, cuando cuidás de vos y de los demás.
Porque el yoga no busca perfección, busca presencia.
Y cada vez que volvés al mat, con honestidad y respeto, estás practicando Satya — la verdad.