Licenciado en Psicología - UBA Eduardo Gaggino

Licenciado en Psicología - UBA Eduardo Gaggino Postgrado en Terapia Sistémica Interaccional, especialista en conflictos de pareja; TOC, histeria. Trastornos de ansiedad, estrés, pánico y fobias.

¿Te sentís deprimido, falto de ánimo o de energía, ansioso tensionado o irascible?Quizás lo que necesites sea conocerte ...
14/11/2014

¿Te sentís deprimido, falto de ánimo o de energía, ansioso tensionado o irascible?

Quizás lo que necesites sea conocerte más, encontrar adentro tuyo las respuestas que te están faltando y modificar definitivamente algunas conductas a traves de la comprensión de tu propia esencia.

Eduardo Gaggino
Lic. en Psicología UBA

Consultorio: Gaebeler 1938 - Lanús Este
Tel: 4225-1798 / 156-131-1111

Muchas veces me han preguntado cuál es la diferencia entre el psicoanálisis y la psicología. ¿Es lo mismo ir al psicólog...
05/11/2014

Muchas veces me han preguntado cuál es la diferencia entre el psicoanálisis y la psicología. ¿Es lo mismo ir al psicólogo que al psicoanalista?

Por Walter Brunstein, Psicoanalista.

Digamos para empezar, que para ser psicoanalista primero hay que ser psicólogo, o sea, pasar por la universidad y recibir el título de grado, es decir, el psicoanalista tiene una formación de posgrado. Pero la diferencia no solo es esa, ya que existe una gran variedad de escuelas de distintas corrientes en psicología: sistémica, cognitiva-conductual, transpersonal, musicoterapia, psicoanalítica, además de la psiquiatría, (que tiene que ver con la medicina). Podemos decir que la diferencia fundamental entre el psicoanálisis y el resto de las corrientes es (más allá que sabemos que tiene que ver con Freud, y con el diván) simplificando un poco la cuestión: "la creencia en el inconsciente", esto es: la aceptación que existe otra instancia distinta a la conciencia, al pensamiento de todos los días, que tiene un saber desconocido para el individuo, y que ese saber, determina su vida más de lo que cree.
Todos hemos tenido la experiencia que en la vida cotidiana nos ocurren cosas que nos desconciertan, que nos dan cuenta que algo se escapa al pensamiento conciente, a lo que comúnmente llamamos el "yo" si se quiere. Claros ejemplos de esto son los sueños, los actos fallidos (por ejemplo, cuando decimos algo que no queríamos decir, cuando se nos escapa algo que parecería no pertenecernos), y hasta los chistes si se quiere, que dan cuenta de un segundo sentido de lo que se dice, y allí está la gracia justamente. Ahora, a esta suerte de equivocaciones podrían seguirle dos caminos básicamente: tratarlos como simples equivocaciones que en si no encierran nada, como yerros, o, tratarlos como expresiones de algo que se expresa como puede, de algo que intenta enviar un mensaje, de algo que fue reprimido y por eso insiste, tanto que a veces puede perturbar seriamente nuestra existencia.

Pues bien, el Psicoanálisis es la rama de la psicología que se especializa entre otras cosas en estos fenómenos a simple vista inofensivos, pues estas formaciones que le parecen ajenas a quien las produce, son manifestaciones del inconsciente, el cual tiene su propia lógica y sus propias reglas, y es el psicoanalista el que conoce acerca de ellas.

Ahora bien, desde esta perspectiva, la cura en el Psicoanálisis es completamente distinta a la cura en las otras ramas de la salud mental. En lugar de intentar corregir las desviaciones respecto de una supuesta normalidad, normalidad que puede llegar a ser aplastante, aniquilante, se trata de reconciliar al sujeto con aquello que le es propio y sin embargo no tiene lugar en su vida. Con esto no quiero decir que el ser humano se debe liberar completamente, o desinhibirse en grado extremo, no, se trata de encontrar el deseo, lo que nos mueve, de poner a jugar la pasión en nuestra vida, de separarnos de los ideales de perfección que nos rodean, de los modelos que nos mortifican, para encontrar nuestra forma de hacer las cosas. Se trata de ser creativo, de inventar e inventarnos, pues, sobre las cosas más importantes nadie puede decirnos nada esencial, ¿qué es la vida? ¿Qué es la muerte? ¿Qué es ser un hombre o una mujer? Son preguntas básicas que cada uno tiene que responder a su manera, y obviamente, ser creativo es a primera vista mucho más trabajoso que intentar copiar modelos de otros, pero… a la larga es mucho más satisfactorio y perdurable.

Es por eso que, atravesar un análisis está mucho mas allá de curarse, es transformarnos como individuos, es conocernos, cambiar la mirada ajena por la propia, es compartir lo común pero respetar la diferencia, y esto se extiende a muchos campos, inclusive al laboral, donde hoy más que nunca es necesario sacar de cada uno su capacidad renovadora, que su diferencia haga la diferencia, y la compañía que se ocupe de estos asuntos, de respetar la individualidad y creatividad de sus semejantes tendrá evidentemente una ventaja sobre el resto.

Quiero aclarar que trabajar desde el Psicoanálisis no es estar en contra de las medicaciones, que muchas veces son necesarias, sobre todo para determinados momentos y cuadros Psico-lógicos. Pero una cosa es disminuir la angustia o la depresión químicamente, y otra muy distinta es tratar de saber algo acerca de lo que angustia o reprime. Pero, la decisión de querer saber algo acerca de nuestro padecer corresponde a una elección personal, y allí es donde el respeto debe privar, no se debe obligar a alguien a ir más allá de donde quiera o pueda en un determinado momento. Para concluir este artículo, me gustaría poner un ejemplo hasta algo gracioso, de cómo alguien puede decidir escucharse o decidir ignorar el doble sentido que encierran sus palabras, y obviamente, las consecuencias son muy diferentes:

Hace algunos días tuve un encuentro (aunque no estoy seguro que haya sido un encuentro, sino mas bien un desencuentro) con un hombre de unos cuarenta años, dueño de un bar al que concurro ocasionalmente, y que sabe que ejerzo la psicología. Este señor dice que quería hablar conmigo un momento. Cuenta que su hijo que juega al fútbol en las inferiores de un club importante, está teniendo problemas. Le pregunto qué tipo de problemas y relata que esta muy agresivo en los entrenamientos, y que quiere jugar de diez (es una posición en el campo, que es un lugar muy particular, es el creativo del equipo, el lugar de Diego Maradona entre otros) pero lo mandan a jugar de tres (de defensor) y esto hace que discuta con el entrenador y que a razón de ello lo castiguen, dejándolo sin jugar por un tiempo.

Le pregunto qué es lo que piensa que puedo hacer yo, a lo que responde: "quiero que lo veas, para dar una opinión de alguien que es profesional, para ver como está". Le pregunto si el hijo está al tanto de su requerimiento, y responde que no, que lo va a traer diciéndole que quiere que vea a alguien y que yo converse con el sin decirle que soy un psicólogo, que me fije si está bien. Ante mi silencio me pregunta si estaría bien no decirle, y ante mi silencio se contesta solo:"¿no está bien engañarlo, no?". Le digo que hable con él y que luego me avise si es que está de acuerdo. Me agradece y me dice nuevamente que el quiere que lo vea para que alguien profesional pueda decir cómo está, a lo que le pregunto: "¿y vos cómo lo ves?... "de diez" me responde. Le digo: "¿de numero diez?". Me mira incrédulo. Termino la conversación ahí mismo y me retiro.

Días después me encuentra en la calle y me dice:"al final lo llamaron para ir a España con la tercera división y lo pusieron de diez". "Y?" Le contesto. No dice nada y sigue su camino. Este hombre no había captado nada de lo que le dije, o mejor dicho, había captado mucho pero eligió no hacerse responsable del probable deseo suyo que se intentaba abrir camino a través de su hijo. Obviamente el hijo no vino a verme, me dijo que lo había charlado con él y que su hijo le manifestó que no tenía ningún problema, que estaba bien, opinión que él también compartía. Rápido cambio de opinión para alguien que no mucho tiempo atrás estaba sumamente preocupado por la salud mental del adolescente. Creo que es un buen ejemplo para ver el particular uso de la palabra que hace este padre preocupado por su hijo, en lugar de decir: lo veo bien, o lo veo bárbaro o excelente, él dice:"de diez". Y si un padre ve a su hijo "de diez", se le hará difícil aceptar otra posición en el campo y en la vida.

Tal vez el Psicoanálisis podrá hacer que este joven sea capaz de entender que está tomado por un deseo que no es suyo, y que ésto le impide expresar lo propio, o tal vez decida seguir peleando por lograr ser un diez en la vida, y tal vez lo consiga, lo que no implica necesariamente que se sienta satisfecho con sus logros, y que sin saber por que, algo incómodo esté siempre allí, insistiendo, como un traje ajeno…

Eduardo Gaggino
Lic. en Psicología UBA

Consultorio: Gaebeler 1938 - Lanús Este
Tel: 4225-1798 / 156-131-1111

¿QUE ES EL PSICOANÁLISIS?por el Dr. Carlos Mario AslanEl escritor Stefan Zweig escribió que el siglo XX se inició con do...
25/10/2014

¿QUE ES EL PSICOANÁLISIS?

por el Dr. Carlos Mario Aslan

El escritor Stefan Zweig escribió que el siglo XX se inició con dos hechos importantes: Roentgen, con los rayos X, pudo explorar el interior del cuerpo humano vivo, y Sigmund Freud, con el psicoanálisis, pudo explorar el alma humana.

Eso es el psicoanálisis en su esencia: una disciplina científica que estudia, investiga y describe el alma humana: cómo se forma, cómo se desarrolla, cómo está estructurada y cómo funciona. Todo esto en sus aspectos así llamados “normales” o sanos. Y también cómo se enferma… y cómo se cura.

Completamos la definición del psicoanálisis desde tres puntos de vista, remitiéndonos a palabras del mismo Freud:

1) Un método para explorar los procesos mentales inconcientes.
2) Una técnica para tratar las enfermedades psíquicas.
3) Un cuerpo de teorías derivadas de la aplicación de 1) y 2).

Es decir, en lo que hasta Freud había sido terreno de teólogos y filósofos, de anatomistas y neurofisiólogos, se instala el psicoanálisis, como una disciplina científica autónoma e inédita.

El progreso intenso, amplio y permanente de la investigación, y la acumulación de conocimientos psicoanalíticos, ha llevado a la posibilidad de aplicar esos conocimientos, no sólo a diversas categorías de trastornos mentales, sino también a las patologías psicosomáticas, a la comprensión de ciertos aspectos de patologías sociales, y en general a diversos tópicos de la cultura: el arte, el cine, la literatura, entre otros.

También este desarrollo ha agregado al tratamiento técnicas en encuadres terapéuticos diversos, como la terapia de parejas, de grupos, de niños y adolescentes, de la tercera edad, de familias, multifamiliares, entre otras. En nuestro país, el psicoanálisis ha alcanzado gran difusión y forma parte de la cultura contemporánea. Para dar un ejemplo casi cotidiano: los actos fallidos de políticos y personajes públicos son inmediatamente reconocidos y casi siempre bien interpretados.

Los mismos, tienen un carácter intuitivo, dando cuenta de complejos mecanismos psíquicos, que un psicoanalista podría describir así: procesos mentales inconcientes, deseos contrapuestos, mecanismos de represión, de fracaso de la represión y de retorno de lo reprimido. Finalmente, y para completar este brevísimo intento de definición, diré que la gran fuerza interna de desarrollo del psicoanálisis, ha llevado a la creación de diversos modos de pensar la teoría psicoanalítica, modos que han alcanzado en algunos casos la categoría de “escuelas”, o esquemas referenciales. Así, a los freudianos originales se han agregado kleinianos, winnicottianos, escuela americana, lacanianos, etc., estableciendo el pluralismo de ideas que actualiza e ilumina el tronco del Psicoanálisis.

Las diferencias entre estos modos de pensar algunas cuestiones teóricas y técnicas, han llevado a menudo a intercambios y debates controversiales, que reflejan la vitalidad del psicoanálisis, pero que fundamentalmente resultan en fertilizaciones cruzadas de ideas. La historia ya ha mostrado que a la postre, los principios básicos del psicoanálisis se siguen manteniendo.

Eduardo Gaggino
Lic. en Psicología UBA

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23/10/2014

APUNTE SOBRE LA HISTERIA

El histerismo es un trastorno de la personalidad en que se produce una variación en relación con un estado normal.
Los síntomas que se denotan son: que la persona empieza a sufrir y a hacer sufrir a los demás, comienza a requerir permanentemente estimación del medio que le rodea y buscando el "parecer", incapacidad para amar (aparentan que lo hacen) y tienen cambios bruscos de personalidad.

Generalmente los efectos de un histerismo en la persona se van cristalizando a temprana edad. No está demostrado que exista un componente genético que influya en generar este tipo de trastorno de personalidad, aunque existen importantes elementos en la personalidad que son hereditarios y determinantes, como lo es el temperamento y carácter.

Un ejemplo conocido en el que se manifiestan conductas histéricas es la película "Atracción fatal" (Glenn Close y Michael Douglas), donde se aprecia mucho afecto y cariño pero de pronto se da una frialdad total de manera brusca. De esa forma aflora la verdadera personalidad, que desnuda una incapacidad de querer, ya que el sentir normal es cuando uno quiere al otro y recíprocamente se alimentan de cariño.

En un estado histérico se toma en cuenta a la otra persona, pero con el deseo inconsciente de recibir algo a cambio, o manejar la situación para obtener una ganancia, que en este caso es la atención.

HISTERIA Y CRISIS DE PÁNICO

Para no provocar confusiones, aclaremos que la histeria como fenómeno es totalmente opuesta a la crisis de pánico. En un estado histérico lo fundamental es el deseo de tratar de llamar la atención de los demás para recibir algo a cambio. Sin embargo, una crisis de pánico es un cuadro que se asocia más a la depresión, en que el sujeto lejos de necesitar la consideración del resto tiende a aislarse de lo que le rodea, pasar más inadvertido y es muy autoexigente consigo mismo ante la mala imagen que tiene de sí. El histérico exteriormente procura mostrar una buena imagen aunque, al igual que los que padecen depresión, interiormente están vacíos.

Eduardo Gaggino
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Tel: 4225-1798 / 156-131-1111

“Quien ve hacia afuera sueña; quien ve hacia dentro despierta”. Carl Gustav Jung Eduardo GagginoLic. en Psicología UBACo...
15/10/2014

“Quien ve hacia afuera sueña; quien ve hacia dentro despierta”. Carl Gustav Jung

Eduardo Gaggino
Lic. en Psicología UBA
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Tel: 4225-1798 / 156-131-1111

EL MIEDO Y LA ANGUSTIA, según Karen Horney (1885-1952)La angustia es el núcleo dinámico de las neurosisHablamos de angus...
14/10/2014

EL MIEDO Y LA ANGUSTIA, según Karen Horney (1885-1952)

La angustia es el núcleo dinámico de las neurosis
Hablamos de angustia, por ejemplo, cuando una madre teme que su hijo se muera porque sufre un ligero resfrío; pero si está atemorizada porque el niño sufre una grave enfermedad, llamamos miedo a su reacción. Si alguien se atemoriza al encontrarse a cierta altura o cuando debe discutir un tema que conoce perfectamente, calificamos su reacción de angustia; mas si ese mismo temor se presenta al perderse en las montañas durante una tormenta de nieve. tenderíamos a denominarlo miedo. Con lo dicho ya tenemos una distinción simple y neta: el miedo sería una reacción, proporcionada al peligro que se debe encarar, mientras la angustia es una reacción desproporcionada al peligro, o inclusive una reacción ante riesgos imaginarios

Por lo tanto, el miedo y la angustia son, ambos, reacciones proporcionales al peligro, pero en el caso del miedo el peligro es evidente y objetivo, en tanto que en el de la angustia es oculto y subjetivo.

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¿QUE ES EL PSICOANÁLISIS?El escritor Stefan Zweig escribió que el siglo XX se inició con dos hechos importantes: Roentge...
09/10/2014

¿QUE ES EL PSICOANÁLISIS?

El escritor Stefan Zweig escribió que el siglo XX se inició con dos hechos importantes: Roentgen, con los rayos X, pudo explorar el interior del cuerpo humano vivo, y Sigmund Freud, con el psicoanálisis, pudo explorar el alma humana.

Eso es el psicoanálisis en su esencia: una disciplina científica que estudia, investiga y describe el alma humana: cómo se forma, cómo se desarrolla, cómo está estructurada y cómo funciona. Todo esto en sus aspectos así llamados “normales” o sanos. Y también cómo se enferma… y cómo se cura.

Completamos la definición del psicoanálisis desde tres puntos de vista, remitiéndonos a palabras del mismo Freud:

Un método para explorar los procesos mentales inconcientes.
Una técnica para tratar las enfermedades psíquicas.
Un cuerpo de teorías derivadas de la aplicación de los puntos 1) y 2).
Es decir, en lo que hasta Freud había sido terreno de teólogos y filósofos, de anatomistas y neurofisiólogos, se instala el psicoanálisis, como una disciplina científica autónoma e inédita.

El progreso intenso, amplio y permanente de la investigación, y la acumulación de conocimientos psicoanalíticos, ha llevado a la posibilidad de aplicar esos conocimientos, no sólo a diversas categorías de trastornos mentales, sino también a las patologías psicosomáticas, a la comprensión de ciertos aspectos de patologías sociales, y en general a diversos tópicos de la cultura: el arte, el cine, la literatura, entre otros.

También este desarrollo ha agregado al tratamiento técnicas en encuadres terapéuticos diversos, como la terapia de parejas, de grupos, de niños y adolescentes, de la tercera edad, de familias, multifamiliares, entre otras. En nuestro país, el psicoanálisis ha alcanzado gran difusión y forma parte de la cultura contemporánea. Para dar un ejemplo casi cotidiano: los actos fallidos de políticos y personajes públicos son inmediatamente reconocidos y casi siempre bien interpretados.

Los mismos, tienen un carácter intuitivo, dando cuenta de complejos mecanismos psíquicos, que un psicoanalista podría describir así: procesos mentales inconcientes, deseos contrapuestos, mecanismos de represión, de fracaso de la represión y de retorno de lo reprimido. Finalmente, y para completar este brevísimo intento de definición, diré que la gran fuerza interna de desarrollo del psicoanálisis, ha llevado a la creación de diversos modos de pensar la teoría psicoanalítica, modos que han alcanzado en algunos casos la categoría de “escuelas”, o esquemas referenciales. Así, a los freudianos originales se han agregado kleinianos, winnicottianos, escuela americana, lacanianos, etc., estableciendo el pluralismo de ideas que actualiza e ilumina el tronco del Psicoanálisis.

Las diferencias entre estos modos de pensar algunas cuestiones teóricas y técnicas, han llevado a menudo a intercambios y debates controversiales, que reflejan la vitalidad del psicoanálisis, pero que fundamentalmente resultan en fertilizaciones cruzadas de ideas. La historia ya ha mostrado que a la postre, los principios básicos del psicoanálisis se siguen manteniendo.

Dr. Carlos Aslan
Asociación Psicoanalítica Argentina

Eduardo Gaggino
Lic. en Psicología UBA
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Tel: 4225-1798 / 156-131-1111

"La primera virtud del conocimiento es la capacidad de enfrentarse a lo que no es evidente" Jaques LacanEduardo GagginoL...
05/10/2014

"La primera virtud del conocimiento es la capacidad de enfrentarse a lo que no es evidente" Jaques Lacan

Eduardo Gaggino
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Muchas veces me han preguntado cuál es la diferencia entre el psicoanálisis y la psicología. ¿Es lo mismo ir al psicólog...
29/09/2014

Muchas veces me han preguntado cuál es la diferencia entre el psicoanálisis y la psicología. ¿Es lo mismo ir al psicólogo que al psicoanalista?

Por Walter Brunstein, Psicoanalista.

Digamos para empezar, que para ser psicoanalista primero hay que ser psicólogo, o sea, pasar por la universidad y recibir el título de grado, es decir, el psicoanalista tiene una formación de posgrado. Pero la diferencia no solo es esa, ya que existe una gran variedad de escuelas de distintas corrientes en psicología: sistémica, cognitiva-conductual, transpersonal, musicoterapia, psicoanalítica, además de la psiquiatría, (que tiene que ver con la medicina). Podemos decir que la diferencia fundamental entre el psicoanálisis y el resto de las corrientes es (más allá que sabemos que tiene que ver con Freud, y con el diván) simplificando un poco la cuestión: "la creencia en el inconsciente", esto es: la aceptación que existe otra instancia distinta a la conciencia, al pensamiento de todos los días, que tiene un saber desconocido para el individuo, y que ese saber, determina su vida más de lo que cree.
Todos hemos tenido la experiencia que en la vida cotidiana nos ocurren cosas que nos desconciertan, que nos dan cuenta que algo se escapa al pensamiento conciente, a lo que comúnmente llamamos el "yo" si se quiere. Claros ejemplos de esto son los sueños, los actos fallidos (por ejemplo, cuando decimos algo que no queríamos decir, cuando se nos escapa algo que parecería no pertenecernos), y hasta los chistes si se quiere, que dan cuenta de un segundo sentido de lo que se dice, y allí está la gracia justamente. Ahora, a esta suerte de equivocaciones podrían seguirle dos caminos básicamente: tratarlos como simples equivocaciones que en si no encierran nada, como yerros, o, tratarlos como expresiones de algo que se expresa como puede, de algo que intenta enviar un mensaje, de algo que fue reprimido y por eso insiste, tanto que a veces puede perturbar seriamente nuestra existencia.

Pues bien, el Psicoanálisis es la rama de la psicología que se especializa entre otras cosas en estos fenómenos a simple vista inofensivos, pues estas formaciones que le parecen ajenas a quien las produce, son manifestaciones del inconsciente, el cual tiene su propia lógica y sus propias reglas, y es el psicoanalista el que conoce acerca de ellas.

Ahora bien, desde esta perspectiva, la cura en el Psicoanálisis es completamente distinta a la cura en las otras ramas de la salud mental. En lugar de intentar corregir las desviaciones respecto de una supuesta normalidad, normalidad que puede llegar a ser aplastante, aniquilante, se trata de reconciliar al sujeto con aquello que le es propio y sin embargo no tiene lugar en su vida. Con esto no quiero decir que el ser humano se debe liberar completamente, o desinhibirse en grado extremo, no, se trata de encontrar el deseo, lo que nos mueve, de poner a jugar la pasión en nuestra vida, de separarnos de los ideales de perfección que nos rodean, de los modelos que nos mortifican, para encontrar nuestra forma de hacer las cosas. Se trata de ser creativo, de inventar e inventarnos, pues, sobre las cosas más importantes nadie puede decirnos nada esencial, ¿qué es la vida? ¿Qué es la muerte? ¿Qué es ser un hombre o una mujer? Son preguntas básicas que cada uno tiene que responder a su manera, y obviamente, ser creativo es a primera vista mucho más trabajoso que intentar copiar modelos de otros, pero… a la larga es mucho más satisfactorio y perdurable.

Es por eso que, atravesar un análisis está mucho mas allá de curarse, es transformarnos como individuos, es conocernos, cambiar la mirada ajena por la propia, es compartir lo común pero respetar la diferencia, y esto se extiende a muchos campos, inclusive al laboral, donde hoy más que nunca es necesario sacar de cada uno su capacidad renovadora, que su diferencia haga la diferencia, y la compañía que se ocupe de estos asuntos, de respetar la individualidad y creatividad de sus semejantes tendrá evidentemente una ventaja sobre el resto.

Quiero aclarar que trabajar desde el Psicoanálisis no es estar en contra de las medicaciones, que muchas veces son necesarias, sobre todo para determinados momentos y cuadros Psico-lógicos. Pero una cosa es disminuir la angustia o la depresión químicamente, y otra muy distinta es tratar de saber algo acerca de lo que angustia o reprime. Pero, la decisión de querer saber algo acerca de nuestro padecer corresponde a una elección personal, y allí es donde el respeto debe privar, no se debe obligar a alguien a ir más allá de donde quiera o pueda en un determinado momento. Para concluir este artículo, me gustaría poner un ejemplo hasta algo gracioso, de cómo alguien puede decidir escucharse o decidir ignorar el doble sentido que encierran sus palabras, y obviamente, las consecuencias son muy diferentes:

Hace algunos días tuve un encuentro (aunque no estoy seguro que haya sido un encuentro, sino mas bien un desencuentro) con un hombre de unos cuarenta años, dueño de un bar al que concurro ocasionalmente, y que sabe que ejerzo la psicología. Este señor dice que quería hablar conmigo un momento. Cuenta que su hijo que juega al fútbol en las inferiores de un club importante, está teniendo problemas. Le pregunto qué tipo de problemas y relata que esta muy agresivo en los entrenamientos, y que quiere jugar de diez (es una posición en el campo, que es un lugar muy particular, es el creativo del equipo, el lugar de Diego Maradona entre otros) pero lo mandan a jugar de tres (de defensor) y esto hace que discuta con el entrenador y que a razón de ello lo castiguen, dejándolo sin jugar por un tiempo.

Le pregunto qué es lo que piensa que puedo hacer yo, a lo que responde: "quiero que lo veas, para dar una opinión de alguien que es profesional, para ver como está". Le pregunto si el hijo está al tanto de su requerimiento, y responde que no, que lo va a traer diciéndole que quiere que vea a alguien y que yo converse con el sin decirle que soy un psicólogo, que me fije si está bien. Ante mi silencio me pregunta si estaría bien no decirle, y ante mi silencio se contesta solo:"¿no está bien engañarlo, no?". Le digo que hable con él y que luego me avise si es que está de acuerdo. Me agradece y me dice nuevamente que el quiere que lo vea para que alguien profesional pueda decir cómo está, a lo que le pregunto: "¿y vos cómo lo ves?... "de diez" me responde. Le digo: "¿de numero diez?". Me mira incrédulo. Termino la conversación ahí mismo y me retiro.

Días después me encuentra en la calle y me dice:"al final lo llamaron para ir a España con la tercera división y lo pusieron de diez". "Y?" Le contesto. No dice nada y sigue su camino. Este hombre no había captado nada de lo que le dije, o mejor dicho, había captado mucho pero eligió no hacerse responsable del probable deseo suyo que se intentaba abrir camino a través de su hijo. Obviamente el hijo no vino a verme, me dijo que lo había charlado con él y que su hijo le manifestó que no tenía ningún problema, que estaba bien, opinión que él también compartía. Rápido cambio de opinión para alguien que no mucho tiempo atrás estaba sumamente preocupado por la salud mental del adolescente. Creo que es un buen ejemplo para ver el particular uso de la palabra que hace este padre preocupado por su hijo, en lugar de decir: lo veo bien, o lo veo bárbaro o excelente, él dice:"de diez". Y si un padre ve a su hijo "de diez", se le hará difícil aceptar otra posición en el campo y en la vida.

Tal vez el Psicoanálisis podrá hacer que este joven sea capaz de entender que está tomado por un deseo que no es suyo, y que ésto le impide expresar lo propio, o tal vez decida seguir peleando por lograr ser un diez en la vida, y tal vez lo consiga, lo que no implica necesariamente que se sienta satisfecho con sus logros, y que sin saber por que, algo incómodo esté siempre allí, insistiendo, como un traje ajeno…

Eduardo Gaggino
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PSICOTERAPIA SISTÉMICALa psicoterapia sistémica tiene sus raíces en la terapia familiar. Es un enfoque que ha venido cri...
25/09/2014

PSICOTERAPIA SISTÉMICA

La psicoterapia sistémica tiene sus raíces en la terapia familiar. Es un enfoque que ha venido cristalizando en el transcurso de este medio siglo en lo que hoy se prefiere denominar psicoterapia sistémica, para puntualizar el hecho de que no es imprescindible que sea la familia el foco de atención para que la mirada sea sistémica.
Mucho más que una manera determinada de hacer terapia, se trata de una determinada forma de pensar los procesos de interacción y las relaciones entre las personas como partes de un sistema.
En el pasado la relación terapéutica era una relación entre dos personas: un paciente que tenía la dificultad y un terapeuta que debía proponer vías de solución o de cura.
Cuando se comenzó, a mediados del siglo pasado, a hacer terapias a la familia en vez a de a personas individuales, se rompió prácticamente con un tabú. Si los problemas dejan de ser vistos como una característica del individuo, sino que más bien empiezan a comprenderse como resultado de relaciones conflictivas entre personas que interactúan en medio de estructuras sociales que pueden abordarse como un sistema, por ejemplo en la familia, entonces deja de ser razonable visualizar las alteraciones psíquicas como procesos individuales. El concepto de enfermedad se evidencia en ese contexto como inadecuado para describir fenómenos que son básicamente sociales.
Sin embargo, el hecho aislado de tratar a una familia como grupo no significa de por sí comprenderla como sistema. Es necesario además intentar abordar la complejidad de la dinámica de sus procesos y poner el acento en las interacciones.
La terapia familiar se desarrolló a lo largo de los años en diferentes direcciones que abarcan desde las concepciones estructurales clásicas hasta enfoques sistémicos menos directivos, sin pretensiones de objetividad del terapeuta.

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APUNTE SOBRE LA HISTERIA El histerismo es un trastorno de la personalidad en que se produce una variación en relación co...
22/09/2014

APUNTE SOBRE LA HISTERIA

El histerismo es un trastorno de la personalidad en que se produce una variación en relación con un estado normal.
Los síntomas que se denotan son: que la persona empieza a sufrir y a hacer sufrir a los demás, comienza a requerir permanentemente estimación del medio que le rodea y buscando el "parecer", incapacidad para amar (aparentan que lo hacen) y tienen cambios bruscos de personalidad.

Generalmente los efectos de un histerismo en la persona se van cristalizando a temprana edad. No está demostrado que exista un componente genético que influya en generar este tipo de trastorno de personalidad, aunque existen importantes elementos en la personalidad que son hereditarios y determinantes, como lo es el temperamento y carácter.

Un ejemplo conocido en el que se manifiestan conductas histéricas es la película "Atracción fatal" (Glenn Close y Michael Douglas), donde se aprecia mucho afecto y cariño pero de pronto se da una frialdad total de manera brusca. De esa forma aflora la verdadera personalidad, que desnuda una incapacidad de querer, ya que el sentir normal es cuando uno quiere al otro y recíprocamente se alimentan de cariño.

En un estado histérico se toma en cuenta a la otra persona, pero con el deseo inconsciente de recibir algo a cambio, o manejar la situación para obtener una ganancia, que en este caso es la atención.

HISTERIA Y CRISIS DE PÁNICO

Para no provocar confusiones, aclaremos que la histeria como fenómeno es totalmente opuesta a la crisis de pánico. En un estado histérico lo fundamental es el deseo de tratar de llamar la atención de los demás para recibir algo a cambio. Sin embargo, una crisis de pánico es un cuadro que se asocia más a la depresión, en que el sujeto lejos de necesitar la consideración del resto tiende a aislarse de lo que le rodea, pasar más inadvertido y es muy autoexigente consigo mismo ante la mala imagen que tiene de sí. El histérico exteriormente procura mostrar una buena imagen aunque, al igual que los que padecen depresión, interiormente están vacíos.

Eduardo Gaggino
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