31/03/2026
💎 Compasión, frugalidad, humildad: Los tres tesoros que pueden cambiar tu vida.
El Tao Te Ching de Lao Tsé es un libro breve, pero en su capítulo 67 encontramos una de sus enseñanzas más prácticas y accesibles:
"Tengo tres tesoros que atesoro y protejo. El primero es la compasión. El segundo es la frugalidad. El tercero es la humildad, la osadía de no ser el primero bajo el cielo."
Lao Tsé llamaba a estos tres principios San Bao (三宝), los Tres Tesoros. No son joyas materiales, sino actitudes internas que, cultivadas, transforman nuestra relación con el mundo.
Y el Taijiquan, como arte nacido del Tao, los encarna en cada movimiento.
1. Compasión (慈 - Cí):
La compasión no es lástima, es la capacidad de sentir al otro como parte de uno mismo. En el Taijiquan, se manifiesta en el empuje de manos: no buscas destruir al oponente, sino neutralizarlo sin dañarlo. Incluso en su caída, lo cuidas.
En la vida, la compasión nos lleva a actuar sin egoísmo, a entender que la victoria del otro no es nuestra derrota.
2. Frugalidad (俭 - Jiǎn):
No es pobreza, es no desperdiciar. Es usar solo lo necesario, conservar la energía, no gastar recursos en exceso. En Taijiquan, es el principio de "cuatro onzas desvían mil libras": usar la mínima fuerza para lograr el máximo efecto.
En la vida, es vivir sin excesos, valorar lo suficiente, no caer en la trampa del consumo desenfrenado ni del agotamiento por querer abarcarlo todo.
3. Humildad (不敢为天下先 - Bù gǎn wéi tiānxià xiān):
La humildad de "no osar ser el primero bajo el cielo". No es timidez, es la sabiduría de no imponerse, de no competir por el lugar más alto. En Taijiquan, es la postura que no se adelanta, que espera, que observa antes de actuar.
En la vida, es soltar la necesidad de tener siempre la razón, de ser el centro de atención, de demostrar que eres mejor. Es confiar en que el lugar que te corresponde se manifestará sin necesidad de empujar.
Cómo practicarlos:
Compasión: En tu próxima práctica, cuando hagas Tui Shou, intenta no "ganar". Simplemente escucha, acompaña, cuida que el otro no caiga mal. Observa cómo cambia la calidad del encuentro.
Frugalidad: Durante la forma, nota dónde gastas energía innecesaria. ¿Tensionas hombros? ¿Aprietas la mandíbula? Suelta. Usa solo la energía que realmente necesitas.
Humildad: Al terminar la clase, agradece a tus compañeros y a tu maestro. No por obligación, sino porque reconoces que nada de lo que sabes lo has logrado solo.
¿Cuál de estos tres tesoros necesitas cultivar más en este momento? ¿La compasión para conectar mejor con los demás, la frugalidad para conservar tu energía, o la humildad para soltar la necesidad de destacar?
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