07/04/2026
Un día un turista decidió visitar a un chamán que vivía en lo alto de un cerro porque quería aprender de su sabiduria.
Se encontraron y el chamán empezó a caminar por un sendero entre piedras que se metía entre los árboles. El turista lo siguió y mientras caminaban le iba contando de sus cosas, sus problemas, lo estresado que estaba, todo el ruido mental que tenía. El chamán escuchaba en silencio.
Pasaron entre arbustos y pastizales.
Entre espinas y pinares. Cruzaron un arroyo saltando de piedra en piedra.
Subieron por un tramo pedregoso ayudándose con las manos. Vieron flores y pájaros.
El chamán seguía caminando tranquilo. El turista, mientras tanto, esperaba que en algún momento el chamán se detuviera y comenzara a enseñarle algo importante o le dijera algo "iluminado".
Pero el chamán no hablaba.
Siguieron caminando hasta que finalmente llegaron a un mirador.
Desde allí se veía todo el paisaje: las montañas, el cielo abierto, el sol y los árboles moviéndose con el viento.
El turista, ya algo confundido y bastante cansado, preguntó:
—Perdón… ¿cuándo empieza la enseñanza?
El chamán lo miró con una pequeña sonrisa y respondió:
—Hace horas que empezó. Cuando caminabas entre los árboles… estabas aprendiendo. Cuando escuchabas el agua del arroyo… estabas aprendiendo. Cuando respirabas el aire de la montaña… también.
Y después agregó:
—No siempre se aprende escuchando lo que alguien tiene para decir.
A veces… se aprende simplemente caminando y respirando vida.
Gracias a todas por la fotos que compartieron💞🌸