18/05/2026
Tus abuelos no solo te dejaron historias familiares.
También dejaron biología.
Cuatro personas moldearon, con sus experiencias, a esos dos padres que después te dieron vida a vos.
Y en ese recorrido no viaja únicamente la genética: también viajan formas de responder al estrés, modos de vincularse, sensibilidades, miedos, regulaciones y hasta ciertas marcas del trauma.
Ahí aparece la epigenética.
La epigenética estudia cómo el ambiente, las experiencias y los vínculos pueden activar o desactivar ciertos genes, sin modificar el ADN en sí.
Es decir: lo vivido deja huella.
El estrés crónico, el miedo, la violencia, pero también el afecto, la seguridad y los vínculos sanos pueden influir en cómo se expresa nuestra biología.
Por eso muchas veces heredamos más que rasgos físicos.
Heredamos respuestas a la vida (o a la supervivencia).
Pero acá viene lo importante:
la epigenética también habla de plasticidad y cambio.
Tomar conciencia, construir vínculos seguros, hacer terapia, regular el sistema nervioso, vivir experiencias reparadoras y contarnos otro cuento puede modificar cómo vivimos aquello que heredamos.
Gracias a la neuroplasticidad.
Mi nombre es Irene Valdez, soy Terapeuta Holística. Te acompaño en procesos de cambio y sanación.
Turnos al 113002-1387
PD: Ríete, es saludable. 😉