01/03/2026
El 1° de marzo nos invita a detenernos en dos realidades que muchas veces se entrelazan: la discriminación y las autolesiones.
Discriminar es señalar, excluir, hacer sentir a alguien “menos”. Y cuando ese mensaje se repite —en la escuela, en redes, en la familia o en la sociedad— puede convertirse en una herida interna.
A veces, esa herida no se ve. A veces, duele en silencio.
Y en algunos casos, ese dolor se transforma en autolesión que son intentos de aliviar un sufrimiento profundo que no encontró palabras, escucha ni contención.
Y muchas veces ese sufrimiento está vinculado a experiencias de rechazo, burlas, estigmatización o sentirse diferente.
Hoy, más que nunca, el compromiso es doble:
✨ No reproducir discursos que excluyen.
✨ Estar atentos a las señales de dolor emocional.
✨ Generar ámbitos donde cada persona pueda ser quien es, sin miedo.
Acompañar a tiempo puede cambiar una historia.
Hoy reafirmamos algo esencial:
💛 Nadie debería ser herido por ser quien es.
💛 Y nadie debería atravesar su dolor en soledad.