31/03/2026
🌸 LA SILLA QUE NO DEBERÍAS PEDIR (NI HABITAR)
En algunos momentos de la vida…
a veces silenciosos, otras profundamente dolorosos…
se siente algo dentro tuyo donde todo parece querer empezar a encajar como si fuera un rompecabezas.
No de golpe.
No con claridad absoluta.
Pero hay algo que ya no encaja igual.
Como si una parte de vos empezara a ver lo que antes justificaba,
lo que antes esperaba,
lo que antes sostenía sin preguntarse demasiado.
Y en ese darse cuenta…
aparece una sensación difícil de explicar:
estar en un lugar…
pero no tener lugar.
Estar en un vínculo…
pero no sentirte visto, contenido.
Y entonces empezás a hacer pequeños movimientos casi invisibles.
A adaptarte un poco más.
A esperar un poco más.
A interpretar lo que el otro hace…
y sobre todo lo que no hace.
A quedarte.
Porque pensás que quizás es cuestión de tiempo.
De paciencia.
De amor.
Pero no.
🌸 Hay una diferencia muy profunda
entre construir un vínculo
y sostener un lugar donde nunca te dieron una silla.
Hay una imagen simple…
pero profundamente reveladora:
la silla.
Hay vínculos donde tu silla está.
No tenés que pedirla.
No tenés que insinuarla.
No tenés que demostrar nada para merecerla.
Está.
Tu lugar es claro.
Tu presencia es bienvenida.
Tu llegada no incomoda, no interrumpe, no genera duda.
Simplemente… estás.
🌹 Y eso alcanza.
Pero también hay otros espacios.
Espacios donde la silla no aparece.
Donde mirás alrededor como buscando permiso.
Donde tu presencia parece quedar en suspenso.
Donde te sentís dentro…
pero en realidad estás afuera.
Y ahí es donde algo empieza a desgastarse.
Porque cuando la silla no está…
empezás a construirla vos.
Con esfuerzo.
Con paciencia.
Con esperanza.
Y sin darte cuenta…
terminás pidiendo lo que debería ser dado.
Y eso… duele.
No porque seas débil.
🌹 Sino porque el alma no está hecha para mendigar lugar.
No está hecha para adaptarse hasta desaparecer.
No está hecha para negociar su valor
ni para ganarse un espacio a fuerza de insistencia.
Y sin embargo… muchas veces lo hacemos.
No porque no sepamos.
Sino porque hay algo en nosotros que aprendió así.
🌹 Que aprendió a amar esperando.
A quedarse sin ser realmente elegido.
A sostener incluso cuando no es sostenido.
Y eso no empezó hoy.
Eso viene de más atrás.
De vínculos donde tener lugar no era algo natural…
sino algo que había que ganar.
De historias donde ser visto, ser amado o ser elegido
no siempre estuvo disponible.
🌹 Y entonces repetimos.
Nos quedamos donde no hay silla.
Insistimos donde no hay espacio.
Sostenemos donde no hay encuentro.
No porque no tengamos valor…
sino porque hay una parte de nosotros
que todavía está buscando ser reconocida.
🌹 Pero hay un momento —y ese momento es profundamente transformador—
en el que algo se ordena.
No afuera.
Adentro.
Y entendés.
Que si tenés que pedir tu silla una y otra vez…
no es que no hiciste suficiente.
Es que ese lugar no es para vos.
Que si tenés que achicarte para encajar…
no es que sos demasiado.
Es que ese espacio no puede alojarte.
Que si tu presencia incomoda…
no es que estás equivocado.
Es que estás en el lugar incorrecto.
Y cuando eso se vuelve claro…
algo deja de doler como antes.
Porque deja de ser personal.
Y empieza a ser verdad.
No todas las personas saben hacer lugar.
No todos los vínculos pueden alojarte.
No todos los espacios están disponibles para tu forma de ser.
🌹 Pero eso no habla de tu valor.
Habla de su límite.
🌸 TU SILLA SÍ EXISTE.
No como algo que tenés que ganar…
sino como algo que ya te corresponde.
Hay vínculos donde no tenés que esforzarte para ser visto.
Donde no tenés que pedir lugar.
Donde no tenés que explicarte.
Vínculos donde simplemente… sos.
Y eso alcanza.
Elegirte también es esto.
Dejar de insistir donde no hay lugar.
Dejar de esperar donde no hay apertura.
Dejar de sostener donde no hay encuentro.
Y empezar, de a poco…
a moverte hacia esos espacios donde tu alma no tiene que defenderse.
Sino descansar.
Y te invito, si realmente querés entender y nombrar eso que no podés explicar dentro de tus vínculos, aquí desde El Portal Cuántico estamos esperándote para que puedas finalmente, ocupar tu propia silla.
Con inmenso amor,
Laly Marquez
Terapeuta del Alma
El Portal Cuántico - Escuela de Transformación Interior