30/05/2026
Desde Ideharcelas, como organización, a lo largo de nuestros años de existencia aprendimos tanto de nuestros aciertos como de nuestros desaciertos.
En nuestros inicios, la inclusión laboral apareció como primer y gran objetivo, al poco tiempo nos cuestionamos nuestras propias acciones.
Pensamos y desde nuestro humilde punto de vista, que la inclusión laboral no puede reducirse únicamente al acceso a un puesto de trabajo entendido como obligación moral o requisito de productividad social. El trabajo no debería ser concebido solamente como una acción esperable dentro del orden económico, sino como parte de un proceso dialéctico de construcción subjetiva y colectiva. Un espacio donde se ponen en juego la identidad, el reconocimiento, el intercambio con otros y la posibilidad de transformar la realidad.
Tomamos la decisión de que nuestra perspectiva de trabajo debía enfocarse en la construcción de proyectos de vida en personas con discapacidad y que no puede pensarse desde la adaptación pasiva a un modelo social ya establecido, sino desde la posibilidad concreta de habitar el mundo desde el deseo, la elección y la singularidad.
Hablar de proyecto de vida implica reconocer a cada persona como sujeto de decisiones, de búsquedas y de sentidos propios.
Hoy, con una realidad de un grupo convivencial de personas con discapacidad sostenido por 15 años, hoy que viven en su departamento, hoy que son vecinos en su barrio, aparece el trabajo como una respuesta a una necesidad que nace desde proyectos de vida, hoy comienza otra etapa en sus vidas.
Incluso en tiempos tan complejos, seguimos apostando, creciendo y sosteniendo q la salida siempre es colectiva.