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🎭 Mr. Bean hizo reír al mundo… pero una vez dijo una verdad que dueleMr. Bean, el personaje que hizo reír a millones sin...
31/12/2025

🎭 Mr. Bean hizo reír al mundo… pero una vez dijo una verdad que duele
Mr. Bean, el personaje que hizo reír a millones sin apenas decir una palabra, en la vida real es muy distinto a lo que muchos imaginan. Tranquilo, reflexivo, reservado.
Y un día dijo algo que vale más que mil chistes:
“Dejé de ayudar, dejé de invitar, dejé de llamar… y me di cuenta de que el amigo era yo, no ellos.”
Y qué verdad tan incómoda.
A veces pasamos la vida sosteniendo amistades que solo existen porque uno las mantiene vivas.
Eres tú quien llama.
Eres tú quien pregunta cómo están.
Eres tú quien invita, recuerda cumpleaños, propone encuentros.
Mientras tanto, los demás apenas notan si estás… o si ya no estás.
Y cuando te cansas y sueltas, el silencio lo dice todo.
No llegan mensajes.
No hay llamadas.
Nadie aparece.
Al principio duele.
Pero después… libera.
Porque entiendes que no perdiste amigos.
Solo dejaste de insistir en relaciones vacías.
Mr. Bean, con su manera simple de ver el mundo, lo entendió mejor que muchos:
🤍 La verdadera amistad no se ruega ni se persigue.
Fluye sola, incluso con distancia o con silencio.
Recuerda esto:
A veces no te estás quedando sin amigos…
solo estás descubriendo quiénes lo eran de verdad.
Cuando dejas de sostener, la vida te muestra
quién se queda por cariño
y quién solo estaba por costumbre.
✨ Aprende a soltar sin rencor.
✨ A valorar sin exigir.
✨ A entender que el amor verdadero —también en la amistad—
no necesita pruebas constantes,
solo presencia sincera.

Mientras menos te importa lo que la gente piense de ti,más ligera caminas…y no es metáfora, es bendición.Antes cargabas ...
31/12/2025

Mientras menos te importa lo que la gente piense de ti,
más ligera caminas…
y no es metáfora, es bendición.

Antes cargabas opiniones ajenas como si fueran parte del outfit:
el “qué van a decir”,
el “no es correcto”,
el “una mujer como tú debería comportarse”.
¿Debería qué?
¿Pedir permiso para existir?

Un día te cansaste.
No del mundo…
de cargarlo.

Soltaste culpas, expectativas
y a más de uno que opinaba mucho
pero nunca te ayudó a cargar nada.
Desde entonces duermes mejor,
te ríes más fuerte
y si te miran raro…
que se acomoden los ojos,
no tú.

Ya no te vistes para gustar,
ni hablas para caer bien,
ni te explicas para ser aceptada.
Vives para estar en paz,
y tu paz no es silenciosa:
es risa escandalosa,
café sin prisas
y verdades dichas sin anestesia.

Mientras menos te importa lo que digan,
más liviana la vida,
más suelto el cuerpo,
más clara el alma.

Y si a alguien le incomoda tu libertad…
que se haga a un ladito,
porque tú ya aprendiste a caminar sin cargas
y no piensas volver a cargar opiniones ajenas.
Suelta, despierta… y muy tú.
🪻🍂☕️ Milka MagTorre

Esto que les voy a contar, queridas lectoras, es real, documentado y con expediente clínico. Y mi diario que hoy me hace...
27/12/2025

Esto que les voy a contar, queridas lectoras, es real, documentado y con expediente clínico. Y mi diario que hoy me hace reir al leer lo que escribí hace unos años.
No es chisme, no es invento y no es novela… aunque parece comedia.
Lo escribí hace años con lágrimas, hoy lo escribo con carcajadas y una ceja levantada. Les cuento amigas otoñales.

Después de casi veinte años de matrimonio, una cree que la tranquilidad es amor.
Que el silencio es paz.
Que el señor en pants ya se jubiló de la conquista.
¡Ilusa de mí!

Un buen día al caballero le dio por renacer.
Gimnasio, cabello largo, camisa pegada, perfume intenso, coche deportivo y motocicleta ruidosa…
porque claro, cuando la dignidad se va, hay que compensar con motor.

Una amiga me dijo:
—Es la crisis de la edad.
Y yo pensé:
—Pues qué crisis tan testosterónica.

Un día llega el galán con cara de funeral y sonrisa de quinceañero.
Se sienta muy serio y me suelta la bomba, como si pidiera sal:
—Me voy… quiero el divorcio… conocí a una mujer joven, hermosa… y está embarazada.

Yo respiré profundo.
Lo miré con calma.
Y solo pregunté:
—¿Embarazada… tú?

Porque la muchacha tenía edad para pedirme consejo de vida…
no para darme nietos prestados.

El señor se fue muy macho, muy entero, muy “yo todavía puedo”.
Yo acepté el divorcio y lo dejé más ligero que cartera de estudiante.
Pero él iba feliz… tenía juventud, moto y un vientre ajeno lleno de ilusiones.

Hablé con mis hijos y les dije:
—Su papá olvidó un detalle mínimo… microscópico… quirúrgico.
Cuando ustedes nacieron, él se hizo la vasectomía.
El doctor fue claro:
—Esto es definitivo.
Pero al ego le encanta hacerse el sordo.

Meses después nace “el Junior”.
Así le decía… el Junior.
Me llama desde el hospital, emocionado, casi llorando:
—Está igualito a mí.

Yo me reí.
No por fuera…
por dentro me carcajeé como villana de telenovela.

Fui al cajón, saqué un sobre viejo, amarillento, guardado como quien guarda dinamita.
Lo puse en una cajita, le hice un moñito y se lo mandé.
Regalo sorpresa.

Dos horas después, suena el teléfono.
El semental estaba desmontado, desarmado y sin balas.
Que quería volver, que yo era el amor de su vida, que se había equivocado.

Y pensé:
—Sí, mi amor… el amor de tu vida.
Pero no de tu segunda temporada.

Porque hay hombres que creen que pueden volver a empezar…
pero se les olvida que el cuerpo tiene memoria… y el papel también.

Moraleja:
No hay nada más peligroso que un ego inflado con memoria selectiva.
Y no hay placer más fino que ver cómo la realidad les baja el volumen.

Yo no grité.
No reclamé.
Solo envié el sobre.

Porque queridas…
cuando una mujer sana, no se venga: documenta.
( tomado del diario de milka)
☕️🍂🪻Milka MagTorre

Entró a un restaurante a comer sobras porque se moría de hambre… sin saber que el dueño cambiaría su destino para siempr...
26/12/2025

Entró a un restaurante a comer sobras porque se moría de hambre… sin saber que el dueño cambiaría su destino para siempre
El estómago me gruñía como un perro callejero, y las manos se me estaban congelando. Caminaba por la banqueta mirando las vitrinas iluminadas de los restaurantes, con ese olor a comida recién hecha que dolía más que el frío. No traía ni una sola moneda.
Después de mucho dudarlo, me atreví a entrar a uno. El aroma a carne asada y pan caliente casi me hizo llorar. Miré a mi alrededor como si buscara a alguien, pero en realidad estaba cazando una mesa recién desocupada. La encontré. Quedaban unas papas fritas, un pedazo de pan medio duro, un poco de carne pegada al plato.
Me senté rápido, fingiendo ser clienta, y empecé a comer los restos. El pan estaba frío y la carne seca… pero para mí, sabía a cielo.
—Oye —escuché una voz grave detrás de mí—. No puedes hacer eso.
Me quedé helada. Tragué lo que tenía en la boca y bajé la mirada, esperando que me echaran.
—Lo… lo siento, señor —murmuré, tratando de esconder un pedazo de papa en el bolsillo del abrigo roto—. Solo… tenía hambre.
El hombre estaba impecable. Traje oscuro, corbata bien puesta, zapatos que seguramente valían más que todo lo que yo había tenido en la vida. Yo llevaba el suéter manchado, los zapatos rotos y el cabello hecho n**os.
—Ven conmigo —ordenó.
Di un paso hacia atrás, asustada.
—No robé nada, se lo juro… Déjeme terminar y me voy —dije con voz quebrada.
Él me observó en silencio, con los ojos serios. Luego levantó la mano, hizo una seña a un mesero y se fue a sentar a otra mesa.
Yo no entendía nada. Me quedé ahí, con el corazón latiéndome fuerte. Entonces llegó el mesero y puso frente a mí un plato enorme: arroz calientito, carne jugosa, verduritas al vapor… y un vaso de leche tibia.
—¿Es para mí? —pregunté, sin creerlo.
El mesero asintió con una sonrisa. Volteé a ver al hombre del traje. Él me miraba en silencio desde su mesa, sin decir palabra.
Me acerqué despacito, sintiendo que no merecía ni mirarlo a los ojos.
—¿Por qué… por qué me dio de comer?
Él se quitó el s**o, lo dejó sobre la silla y me dijo con una calma que me desarmó:
—Porque nadie debería tener que rebuscar en las sobras para sobrevivir. Si tienes hambre, aquí siempre vas a encontrar un plato caliente. Yo soy el dueño de este restaurante. Y desde hoy, eso no va a cambiar.
No supe qué decir. La garganta se me hizo n**o. Me tapé la cara con las manos y lloré. Lloré de hambre, de pena, de agradecimiento. Y por primera vez en años, me sentí vista.
Una notita para ti, que llegaste hasta aquí:
Gracias por leer esta historia. Escribo estos relatos con el corazón, gratis, porque sé que no todas las personas pueden pagar por leer… y eso no debería impedirles sentir.
Si algún día puedes apoyarme —aunque sea con un comentario, una reacción o compartiendo estas palabras—, me estarías ayudando más de lo que imaginas. Soy mamá, soy escritora, y cada historia es un acto de fe para mí.
Gracias por estar. Por leerme. Por no soltarme.
—Con cariño,

Dicen que la tercera edad es sinónimo de sabiduría…sí, claro…pero nadie te avisa que también viene incluida la memoria s...
26/12/2025

Dicen que la tercera edad es sinónimo de sabiduría…
sí, claro…
pero nadie te avisa que también viene incluida la memoria selectiva nivel leyenda.

Yo entro a la cocina con una misión clara:
—“Voy a poner el arroz.”
Pongo el arroz.
Le echo agua.
Le pongo la flama.
Y me voy…
porque en lo que hierve, voy a “aprovechar el tiempo”.

Diez minutos después, el arroz todavía no huele en la cocina…
huele en la calle.
El vecino ya sabe que estoy cocinando,
el perro del rumbo ya está llorando
y yo sentada viendo la tele diciendo:
—“¿A poco alguien está quemando algo?” , MUJER!
YO. Porque cuando se quema el arroz, primero se dan cuenta en la calle, y después yo en la cocina es medio traicionero el aroma del arroz, quemándose.

Con los frijoles es peor.
Los pongo “un ratito”
y ese ratito se convierte en una novela completa,
dos comerciales
y medio noticiero.
Cuando me acuerdo,
los frijoles ya no están hirviendo…
están peleando por su vida.

Y la leche…
¡ay, la leche!
Eso es traición pura.
Sirves la leche,a hervir,
te quedas mirándola fijamente,
la revisas,
la amenazas con la mirada…
y justo cuando parpadeas tantito,
¡TÓMALA!
La leche ya se está saliendo como río desbordado.

Y no cualquier leche, no.
Leche de vaca.
Leche bronca.
Leche de la que cuesta conseguir.
No esa de galón que compras, metes al refri
y ahí se queda olvidada hasta que se vence.
¡No!
Esta es leche con carácter,
leche que se tira y duele.

La estufa parece campo de batalla:
arroz negro,
frijoles resentidos
y leche derramada como escena de crimen.

Y yo parada en medio, con el cucharón en la mano, pensando:
—“Yo no era así…”

Claro que no.
Antes podía cocinar,
hablar por teléfono
y cuidar a tres chamacos al mismo tiempo.
Hoy no puedo ni vigilar una olla sin que se me queme la dignidad.

Pero ¿saben qué?
Aquí seguimos.
Cocinando con humor,
olvidando con gracia
y limpiando la estufa como si nada hubiera pasado.

Porque en esta casa
podrá quemarse el arroz,
derramarse la leche
y rebelarse los frijoles…
pero el ánimo no,
ese sigue bien encendido.
🪻🍂☕️ Milka MagTorre

Si usted ya llegó a los sesenta, deje de contar las monedas y empiece a contar los momentos.Porque mientras usted sigue ...
21/12/2025

Si usted ya llegó a los sesenta, deje de contar las monedas y empiece a contar los momentos.
Porque mientras usted sigue ahorrando “por si acaso”, los “por si acaso” andan afilando el colmillo, esperando su cansancio para disfrutar lo que usted no se permitió.

Ya trabajó, ya crió, ya sufrió.
Ahora es su turno de mirar el amanecer con calma, de comprarse lo que siempre postergó, de tomarse el café más caro sin culpa y con sonrisa.

No se meta en negocios locos ni se deje convencer por el hijo “emprendedor” que siempre tiene una “gran idea” y ninguna factura pagada.
Y por favor: no viva con sus hijos. Visítelos, abrácelos, pero conserve su puerta y su paz.

No cargue con los problemas de nadie. Los nietos son para reír, no para criar; los hijos, para amar, no para mantener.

A esta edad, cuide su cuerpo, pero más su ánimo. No hable tanto de las enfermedades ni de las pastillas; hable de viajes, de canciones, de recuerdos bonitos.

Y si alguien le dice que “ya no sirve para nada”, sonría con elegancia… y piense que esa persona todavía no entiende lo que es llegar lejos sin deberle nada a nadie.

Ría, viva y deje que el resto se amargue por gusto.
Usted ya ganó: sigue aquí, en pie, con historia y con estilo.

¡Y eso es realmente un privilegio!

Madrugar… no sé ni para qué.Bueno, sí sé:para levantarme con cara de “¿quién me mandó?”,arrastrar las pantuflas como alm...
21/12/2025

Madrugar… no sé ni para qué.
Bueno, sí sé:
para levantarme con cara de “¿quién me mandó?”,
arrastrar las pantuflas como alma en pena,
preparar un café que sabe a milagro
y confirmar que sigo viva… aunque medio dormida.

Una se despierta temprano
no por disciplina ni productividad,
sino por costumbre, achaque
o porque el cuerpo ya no respeta domingos.

Y ahí estoy yo,
con el café humeante en la mano,
pensando que madrugar está sobrevalorado,
que nadie se hizo millonaria
por despertarse antes de que el sol tenga ganas.

Me tomo el café con toda la calma del mundo,
como si fuera un ritual sagrado,
porque eso sí:
si voy a madrugar,
que al menos el café sea bueno
y el silencio también.

Y ya que cumplí con levantarme,
con existir, con saludar al día…
me vuelvo a la cama.
Porque una cosa es madrugar
y otra muy distinta
andar de he***na innecesaria.

Así que sí:
madrugo, tomo café
y regreso a la cama sin culpa,
porque a esta edad
una ya sabe aprovechar la mañana
a su manera.
🍂🪻☕️ Milka MagTorre

A estas alturas de la vida, el alma me susurra una verdad que duele como un hueso roto, pero que sana como el aire limpi...
20/12/2025

A estas alturas de la vida, el alma me susurra una verdad que duele como un hueso roto, pero que sana como el aire limpio después de la tormenta: la paz no se pide por favor. Se defiende con los dientes.

Y lo digo así, con la voz ronca de quien ha tragado demasiados silencios, porque ya no me quedan azúcares para cubrir la amargura que otros intentaron que fuera mi sabor de siempre.

Antes era de todos. Mi tiempo, mi energía, mi sonrisa, mi aguante. Dejaba que manos ajenas moldearan mis días, que voces extrañas dictaran mis sentimientos. Callaba el grito que nacía en mi garganta por miedo a que el eco lastimara a alguien. ¿Y qué coseché? Un jardín interior lleno de maleza y ruinas. Un cuerpo que se enfermaba de tristeza acumulada. Una confusión tan densa, que ya no sabía si el llanto era por dolor o por el simple hábito de estar herida.

Pero llegó un día —tal vez cuando me miré al espejo y no reconocí a la mujer de antes— en que entendí el robo más íntimo:
La gente se lleva pedazos de tu calma hasta que solo te quedan las sobras de ti misma.

Por eso ahora, con una claridad que me nace de las cicatrices, lo grito en susurro:

Mi paz no es un territorio común.
Es el altar donde guardo los últimos fragmentos de mi luz.
No se negocia. No se pone a votación. No se intercambia por cariño condicionado.

El que alce la voz para apagar la mía, que encuentre otra puerta.
El que venga con disfraces de amor pero con intenciones de control,que se lleve su teatro a otro escenario.
El que solo llegue para vaciar su oscuridad en mi espacio limpio…que siga caminando.
Sin dramas,sin explicaciones. Simplemente… fuera.

Porque ya no tengo espacio para cargar con fantasmas que no son míos. Ni para escuchar las mismas excusas con distinta melodía. Ni para extender la mano a quien prefiere ahogarse antes que aferrarse.

Yo también sangré por dentro. También me arrodillé en nombre del "amor". También perdí mi nombre por llevar el de otros. Hasta que entendí la lección más solitaria y más cierta:
Cuando tú no eres la guardiana de tu alma, el mundo entra a saquearla.

Ahora, mi paz es mi hogar definitivo.
Tiene puertas,tiene cerrojo, y tiene un cartel invisible escrito en el alma:
"Aquí solo entra quien llega con las manos limpias y el corazón en paz."

Ya no soy la que pide permiso para existir en tranquilidad.
Soy la que ha aprendido a cultivar su silencio,a regar su alegría, a cerrar con suavidad y firmeza las ventanas por donde entraba el frío.

Y sí, duele decirlo. Duele aceptarlo.
Pero duele más vivir sin saberlo:

Prefiero la soledad que me abraza, a la compañía que me desangra.
Prefiero mi paz, intacta y mía, aunque tenga que defenderla… con los dientes, con las uñas, con el último aliento de mi dignidad.

Porque al final, esa paz… no es un lujo.
Es el último refugio de la mujer que fui,
el suelo firme de la mujer que soy,
y la semilla sagrada de la mujer que estoy aprendiendo a ser.

𝗖𝗮𝗿𝘁𝗮 𝗮 𝗦𝗮𝗻𝘁𝗮 𝗖𝗹𝗮𝘂𝘀✨Mi querido y mágico Santa:De chica casi no te pedía nada.O tal vez sí… pero no lo recuerdo.Lo que sí...
20/12/2025

𝗖𝗮𝗿𝘁𝗮 𝗮 𝗦𝗮𝗻𝘁𝗮 𝗖𝗹𝗮𝘂𝘀

Mi querido y mágico Santa:

De chica casi no te pedía nada.
O tal vez sí… pero no lo recuerdo.
Lo que sí recuerdo es esa sensación:
con tan poco, todo parecía mágico.

Había algo en esos días
que hacía que la vida se sintiera buena,
posible,
suficiente.

Cuando lo pienso ahora,
se me humedecen un poco los ojos.

Hoy, ya adulta,
te escribo otra vez.
No porque espere regalos,
sino porque necesito volver a creer.

No te pido cosas.
Te pido fe.
Fe en las personas,
en los gestos simples,
en los pequeños milagros que todavía existen
aunque a veces cueste verlos.

Quisiera vivir esta Navidad
como lo que realmente es...
un nacimiento!
Un volver a empezar.
Una oportunidad para hacerlo mejor,
para ser más humana,
más amable,
más consciente.

Y si podés,
dejame sentir paz.
Paz en el pecho,
en la mesa compartida,
en los silencios.

Que esta Navidad no sea ruidosa_ no
por mí_
por los niños y las mascotas.
Tampoco pretendo que sea perfecta.
Pero que sea verdadera.
Y que, al menos por un rato,
todo vuelva a sentirse mágico !

Hoy me detengo un momento para reflexionar sobre lo afortunados que somos. Cada día que se nos regala es una nueva oport...
20/12/2025

Hoy me detengo un momento para reflexionar sobre lo afortunados que somos. Cada día que se nos regala es una nueva oportunidad para apreciar la belleza que nos rodea.

Nuestro Dios, en su infinita sabiduría, nos brinda la oportunidad de vivir experiencias únicas y significativas.

A veces, en la rutina diaria, olvidamos lo hermoso que es simplemente estar vivos.

Cada amanecer trae consigo la promesa de nuevas aventuras, de risas compartidas y de momentos que se convierten en recuerdos inolvidables.

Hoy, quiero que tomemos un momento para disfrutar de esas pequeñas cosas: el canto de los pájaros, el aroma del café por la mañana, o la calidez del sol acariciando nuestra piel.

Cada uno de estos detalles es un regalo que nos recuerda la grandeza de la vida y el amor de Dios

Así que, en este día y en cada día que venga, celebremos juntos la maravilla de existir, gracias a nuestro Padre Celestial 🤍🙌🌻💫💐

✨Una Muerte esperada ~ Cuando alguien muere, lo primero que hay que hacer, es no hacer nada. No salgas corriendo y llame...
20/12/2025

✨Una Muerte esperada ~
Cuando alguien muere, lo primero que hay que hacer, es no hacer nada. No salgas corriendo y llames a la enfermera. No contestes el teléfono. Respira profundamente y estate presente en la magnitud del momento.

Es una gracia estar al lado de la cama de alguien que amas, mientras hace su transición fuera de este mundo. En el momento en que dan su último aliento, hay un increíble carácter sagrado en el espacio. El velo entre los mundos se abre.

No estamos tan preparados ni sabemos cómo enfrentar la muerte y reaccionamos con una respuesta de pánico: "¡Está mu**to!"

Sabíamos que iban a morir, por lo que su muerte no es una sorpresa. No es un problema a resolver. Es muy triste, pero no es motivo de pánico.

En todo caso, su muerte es motivo para respirar profundamente, detenerse y estar realmente presente en lo que está sucediendo. Si estás en casa, quizás puedas preparar una taza de té.

Siéntate al lado de la cama y quédate presente en la experiencia de la habitación. ¿Qué te pasa? ¿Qué podría estar pasando con ellos? ¿Qué otras presencias hay aquí que podrían estar apoyándolos en su camino? Sintonízate con toda la belleza y el misterio. Si así lo sientes, permite que las lágrimas fluyan tranquilamente, evita los gritos y las explosiones dramáticas que la televisión nos enseña. Toma su mano y dile muy suavemente que lo amas y que puede irse tranquilamente, que todo estará bien: regálale paz en sus últimos momentos.

Hacer una pausa le da a tu alma la oportunidad de adaptarse, porque no importa cuán preparados estemos, una muerte sigue siendo un shock. Si entramos directamente en modo "hacer" y llamamos al 911 o llamamos al hospicio, nunca tendremos la oportunidad de asimilar la enormidad del evento.

Tómate 5 minutos, 10 minutos o 15 minutos simplemente para estar. Nunca recuperarás ese tiempo si no lo aprovechas ahora.

Después de eso, haz lo minimo necesario: Llama a las personas que necesitan ser llamada. Involucra a cualquier sistema que sea necesario, pero involucrarlo al nivel mínimo. Muévete muy, muy, lentamente, porque este es un período en el que es fácil caer en la desesperación.

Nuestro cuerpo puede galopar hacia adelante, pero a veces nuestra alma no lo alcanza. Si tienes la oportunidad de estar en silencio y estar presente, aprovéchala. Aceptar, aclimatarse y adaptarse a lo que está sucediendo. Luego, cuando el tren comience a rodar y todas las cosas que suceden después de una muerte, estarás mejor preparado.

No tendrás oportunidad de recuperar el aliento más adelante. Tienes que hacerlo ahora.

Estar presente en los momentos posteriores a la muerte es un regalo increíble para ti mismo, es un regalo para las personas con las que estás y es un regalo para la persona que acaba de morir. Están a sólo un pelo de distancia. Recién están comenzando su nuevo viaje en el mundo sin cuerpo. Si mantienes un espacio tranquilo alrededor de su cuerpo y en la habitación, se lanzarán de una manera más hermosa. Es un servicio a ambos lados del velo.

Tomado de la red.

“Ya no quiero un amor que dure para siempre, quiero un amor que dure porque es sano, porque todos los días nos esforzamo...
19/12/2025

“Ya no quiero un amor que dure para siempre, quiero un amor que dure porque es sano, porque todos los días nos esforzamos, porque nos elegimos y encontramos la manera, porque sabemos pedir disculpas y mejoramos, porque no somos perfectos pero nos ayudamos y nos vamos conociendo, porque nos dedicamos tiempo y pequeños detalles, porque nos presumimos y le ponemos un chingo de ganas, porque sobran las fotos juntos y las cucharaditas de felicidad, porque hacemos planes y sabemos que tenemos un compromiso, porque nos respetamos y no nos fallamos, porque somos exclusivos, cursis y locos el uno por el otro, porque cerquita o lejos no falta el cariño, porque nos extrañamos y nos hacemos falta, porque pase lo que pase nos cuidamos y no dejamos de enamorarnos”.

Un amor que dure.

-Emmanuel Zavala

Dirección

Necochea

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