10/03/2026
Hay encuentros que nos atraviesan en el cuerpo y en el alma. Desde lo más profundo emerge el dolor, las historias, todo aquello que pasó y que nos antecedió. Y todo eso también es parte nuestra.
Cada movimiento que damos desde nuestro lugar de conciencia es un regalo inmenso, no solo para nosotros sino también para todo el sistema. Cuando miramos lo que pasó y reconocemos de dónde venimos, podemos liberar ese dolor y vivir más livianos, en conexión con la vida.
Las constelaciones tienen algo que nunca deja de sorprenderme: cada encuentro es único e irrepetible. Lo que allí se muestra sigue trabajando más allá de ese momento, en un plano de lo no visible que también nos alcanza. Con el tiempo, los movimientos se siguen dando y eso puede ser muy sanador.
Durante mucho tiempo de mi vida me sentí en conexión con los mu***os, como una pulsión que me llevaba a mirar hacia ese lugar: los excluidos, las historias de dolor, los niños no nacidos, las guerras, las pérdidas, las traiciones, el abandono, el desamor.
Las constelaciones me permitieron ver que, al darle lugar a todo eso que fue una vivencia del sistema y reconocer mi individualidad dentro de la grupalidad, también puedo hacer movimientos hacia mi propia vida: mis proyectos, mis deseos, apropiarme de mi felicidad y cortar con mandatos y patrones que se repiten desde hace muchas generaciones.
Ese es el amor y el regalo más grande que nos podemos dar ✨️
Gracias San Martín de los Andes por recibirme en tu territorio siempre ⛰️
A .bubamara por abrirme sus puertas🫶🏻
Y a quienes confian en mi servicio, me recomiendan y siguen eligiendo este camino 💫
Nos vemos pronto
Nati