16/02/2024
Somos seres cíclicos, durante el día y durante la noche, durante el mes y durante la vida.
Los ritmos circadianos (RC) son “relojes internos” que posee nuestro organismo y que controlan una gran variedad de procesos biológicos tales como el ciclo sueño-vigilia, la temperatura corporal, las sensaciones de hambre-saciedad, la secreción de hormonas, el control de glucosa en sangre y el mismo ciclo celular.
Cuando los RC se alteran (por hábitos desordenados), las funciones no se dan de la forma en que deberían, y esto implica un posible riesgo de generar una desincronización interna que puede manifestarse como un simple síntoma (insomnio, pérdida de foco/memoria, atracones, migraña, indigestión, aumentos de azúcar en sangre,etc) o como enfermedad crónica.
El cerebro contiene el “reloj maestro”, que gobierna al resto de los relojes periféricos (órganos) y es influenciado por la exposición lumínica (sol)-(oscuridad).
¿Qué nos dice esto? Fácil, que nuestro mayor aporte de energía y nutrientes debería estar concentrado en las horas de mayor luz y claridad y debería ser nulo, menor o escaso en las horas de oscuridad.
Un dato curioso es que la melatonina, muy importante para el sueño y que también tiene efecto antiinflamatorio, se ve influenciada negativamente por la ingesta de alimentos con lo cual, cenar tarde y de forma copiosa afectaría negativamente nuestro sueño y descanso...
Varios estudios revelan que individuos que cenan o comen tarde disminuyen la oxidación de carbohidratos y grasas, aumentan la resistencia a la insulina y podrían tener mayores niveles de cortisol. Otros estudios revelan que tu microbiota (bacterias y microorganismos) tienen su ritmo biológico y que sufren cambios cuando se rompen sus ritmos circadianos.
Más allá de lo que comes, influye también el cómo lo haces (horarios, emociones) además de un sinfín de variables que están implicadas en la salud de un individuo.
Lo anterior se resume sencillamente en conectar con nuestros ritmos naturales, con la naturaleza, con nuestra biología y con el día y la noche...es sencillo, está en tus genes.