24/04/2026
“Mejor es ir a la casa de luto que ir a una casa de banquete, porque aquello es el fin de todo hombre, y al que vive lo hará reflexionar en su corazón.”
Eclesiastés 7:2
Si pudiéramos elegir entre un funeral y una fiesta, creo que la fiesta sería la elegida. Sin embargo, la Biblia nos increpa con la idea de que es mejor ir a un funeral. ¿Por qué?
La casa de banquete representa la alegría temporal, placentera pero pasajera. En cambio, la casa de luto, aunque guarda tristeza, nos confronta con la fragilidad y el valor de la vida y eso transforma.
Es paradójico pero muy real: la cercanía a la muerte te invita a aprovechar la vida.
¿Por qué tantas veces damos por hechas todas las cosas que tenemos? Quizás la rutina, el piloto automático y el orgullo nos distraen del milagro de que hoy estamos vivos.
Vivos a un nuevo día con nuevas oportunidades que aprovechar.
En la casa de luto aparecen estas preguntas:
¿Cómo quiero seguir viviendo?
¿De qué cosas me arrepiento y quiero cambiar?
Si hoy fuera mi último día, ¿cómo me gustaría vivirlo? ¿Con quiénes quisiera estar? ¿Hay algo que me quedó pendiente decir o hacer? ¿Cuáles serían las últimas palabras que me gustaría que sean recordadas?
Hoy no necesitas ir a funeral para reflexionar en esto, hoy te dejamos estas preguntas de la vida, aquí y ahora, para que vivas conectado con el corazón presente, con lo verdaderamente importante y con una vida que, cuando llegue su fin, haya valido la pena.
Lic. Soledad Araujo