31/12/2025
Corro como cada 31 de diciembre.
No por costumbre, sino por ritual.
Corro para despedir el año con el cuerpo despierto
y el alma presente.
Cada paso es una ofrenda,
cada respiración una limpieza.
En el movimiento dejo ir lo que ya no vibra conmigo:
los miedos que me limitaron,
las dudas que me alejaron de mi centro,
las heridas que hoy elijo honrar… y soltar.
No reniego de lo vivido.
Lo abrazo.
Porque todo fue maestro.
Porque incluso lo que dolió me enseñó a volver a mí.
Mientras corro, agradezco.
Agradezco al cuerpo que me sostiene,
al corazón que sigue creyendo,
a la vida que insiste en recordarme
que siempre hay un nuevo comienzo disponible.
Cierro este ciclo rodeada de amor,
sostenida por la esperanza,
y guiada por una fe tranquila:
la de saber que estoy exactamente donde necesito estar.
Entro al nuevo año más liviana,
más consciente,
más fiel a mi verdad.
Con el alma abierta y la intención clara
de vivir en coherencia, presencia y amor. Te espero 2026…