06/12/2022
La noche antes de que Buda alcanzara la iluminación, recibió la visita especial del demonio Rey Mara. Había venido a tentar al Buda con todo lo que tenía: la envidia, la ira, el orgullo, la codicia, etc. En lugar de ignorar a Mara o ahuyentarlo, el Buda reconoció con calma su presencia y se quedó diciendo "Te veo, Mara". Luego invitó a Mara a tomar el té como invitado de honor.
La reacción natural ante una situación que no nos gusta es alejarnos lo más rápido posible o, si podemos, evitarla por completo. En la práctica de asana, el cuerpo arma posturas bastante incómodas. Muchas veces me he preguntado “Será necesario hacerse pretzel? Ya suficiente incomodidad tengo con la vida misma”
Cada vez que practicamos, atravesamos un espectro amplio de sensaciones. Algunas pueden ser placenteras y calmantes, pero casi siempre nos encontraremos con alguna postura que nos enfrenta con una molestia física, emocional o mental (o las tres a la vez). La invitación es bien clara: cultivás un poco de disciplina y persistencia y verás una multitud de beneficios. Hay una sana mezcla de alegría y desafío, que contribuyen a que nos comprometamos con nuestra práctica. La clave es que requiere algo de esfuerzo y convicción. Si la famosa ´zona de confort´ tiende a achicar nuestro umbral, el yoga viene a ampliarlo una respiración a la vez.
Una de las aflicciones de la mente tal como se presenta en los Yoga Sutras de Patanjali es 'Dvesha': la tendencia natural de la mente a evitar el repetición de cualquier experiencia negativa que hayamos tenido en el pasado. Esta aversión al dolor también puede dejarnos con cierto intolerancia a la realidad y su naturaleza impermanente.
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