11/01/2026
En verano, la piel pierde agua con mayor facilidad debido al calor, el sol y el contacto frecuente con el agua, por eso la hidratación necesita ser un hábito consciente y sostenido. Elegir productos de textura liviana, aplicar sérums y cremas sobre la piel ligeramente húmeda y no saltear la hidratación diaria ayuda a mantener el equilibrio cutáneo. Acompañar el cuidado externo con una correcta ingesta de agua potencia los resultados. Después de la exposición solar, es fundamental calmar y rehidratar la piel para evitar tirantez y deshidratación, así como también evitar duchas muy calientes, que debilitan la barrera natural. Pequeños gestos diarios hacen una gran diferencia en la salud y el confort de la piel durante el verano.