22/05/2026
Baruch Spinoza, filósofo, nació en Amsterdam en 1632. Es una de las figuras más fascinantes y radicales de la historia de la filosofía. Su vida fue el reflejo exacto de sus ideas de libertad, vivió con una austeridad casi monacal, rechazó ofertas lucrativas como docente para preservar su independencia intelectual.
Su filosofía revolucionó la metafísica, la ética y la política. Cuestiono la autenticidad de los textos bíblicos y la autoridad rabínica, lo que le valió ser excluido de la comunidad judía. Su obra sentó precedentes para la separación entre Estado y religión.
Con las religiones rígidas de la época y una filosofía del momento que separaba cuerpo y mente, Spinoza propuso que eran inseparables y que las emociones no eran pecados, sino parte inevitable y transformables del ser humano.
En esta cita, a través de los siglos, nos llega, las enseñanzas de este gran filósofo, tan actual como necesaria.
Para Baruch Spinoza, la verdadera libertad no consiste en hacer lo que uno quiere de forma caprichosa, sino liberarse de las emociones, deseos, pasiones que esclavizan. Al comprender la naturaleza y las causas de nuestras emociones mediante la razón, dejamos de ser víctimas de ellas. Usar la razón no significa destruir las emociones, sino dejar de reaccionar. Cuando entendemos, por qué y para qué sentimos lo que sentimos, la emoción deja de tener poder. Porque entender es ser libres. Actuar guiados por la razón.
Cuando nos analizamos, y entendemos que nos afecta, podemos empezar a elegir mejor, vincularnos mejor y recuperar nuestra capacidad de vivir en libertad.