19/03/2026
Querido amor:
Durante mucho tiempo intenté entenderte. Te pensé, te escribí, te interpreté… incluso hablé por ti en silencios que nunca llenaste. En ese proceso, sin darme cuenta, también me fui encontrando a mí.
Hoy puedo decir que te conozco un poco más. Y también me conozco más a mí dentro de ti.
He comprendido que amar y sentirse amado no es tan simple como parece. No es solo emoción, es historia, es biología, es aprendizaje, es herida y también reparación. Es un entramado complejo donde a veces damos desde lo que nos falta y no desde lo que somos.
He luchado contigo, sí. Pero más que contigo, he luchado con mis propias formas de amar. Con esa parte de mí que creía que amar era entregarse sin medida, incluso cuando dolía. Y hoy puedo reconocer algo con honestidad: muchas veces sentí que daba más de lo que recibía.
Pero ya no lo digo desde el reclamo… lo digo desde la conciencia.
Porque ahora sé dónde termino yo y dónde empiezas tú.
Porque ahora entiendo que el amor sin límites no es amor, es desborde.
Hoy ya no habito el amor desde la ansiedad ni desde la necesidad de confirmación constante. Ya no me pregunto si me están queriendo… me pregunto si me estoy queriendo yo en lo que acepto, en lo que sostengo, en lo que elijo.
Y esa pregunta lo cambia todo.
Porque desde ahí puedo distinguir:
¿Qué es amor, qué se le parece… y qué definitivamente no lo es?.
Hoy amar es diferente para mí.
Es un acto consciente, no una reacción emocional.
Puedo amar desde la libertad y no desde la posesión.
Puedo vincularme sin perderme.
Puedo elegir sin abandonarme.
Puedo quedarme… pero también puedo irme.
Y eso también es amor.
Un amor más adulto, más responsable, más honesto.
Porque entendí que para amar de verdad… necesito incluirme.
Necesito cuidarme dentro del vínculo, no después de él.
No te voy a mentir, aún lo estoy aprendiendo.
Pero esta vez no parto desde la carencia, sino desde el compromiso conmigo.
Y desde ahí, si elijo amar… será un amor que no me rompa, que no me silencie, que no me haga dudar de mí.
Será un amor donde yo también esté.
Y eso… lo cambia absolutamente todo.
**ologa