20/05/2021
La muerte llega siempre a nosotros los funerarios.
Pero ahora no lo hace en forma de trabajo.
Eso era antes algo habitual que no llama la atención.
En estos tiempos,
llega en forma cercana.
Cada día mueren nuestros amigos,
nuestras familias,
nuestros afectos.
Nos enteramos por las redes y los medios,
que por día superan los 600,
y eso no es estadística,
ese número se refiere a personas con sueños y proyectos.
Hace un año,
perdí a mí madre.
Ella tenía 100 años,
y su partida,
era algo esperado,
solo cuestión de tiempo y por naturaleza de esta vida terrenal.
Hoy,
se muere el rico con OSDE,
y el pobre de guiso de arroz.
Se muere el viejo,
el joven,
se mueren mujeres,
hombres y niños.
Los que eran sanos o creían serlo.
Se muere el débil,
se muere el fuerte.
Muchos,
pocos,
los de acá,
y los de allá.
Es cosa de todos los días
estar metidos en la lista de cinco letras que tanto miedo le tengo.
COVID.
Soy consiente que lo que hacen los gobiernos,
no alcanza,
por acción u omisión.
No alcanza la vacuna,
no alcanza ni con dos dosis.
Yo también me saqué la famosa foto cómo señal de victoria al salir del vacunatorio.
Pero me doy cuenta,
que es una guerra no ganada por una jeringa.
La vacuna es apenas un proyectil disparado que apenas puede herir a este enemigo.
Pero nunca matarlo,
al menos por ahora.
Él,
es tan astuto,
que cambia,
mutando a otras formas.
Por mí trabajo,
recorro hospitales,
y la batalla se libra día a día,
médicos,
enfermeros,
Ambulancias,
todo personal involucrado queriendo ganar.
Ciudad,
Provincia,
Municipios.
Pueblos enteros,
que jamás pensaron cerrar sus puertas.
Y lo peor de este 2021,
no empezó.
Se viene otro invierno muy duro para los Argentinos.
Solución??
No la tengo yo.
Apenas puedo conmigo o eso creo
Propongo más cuidados.
Demos vida nuevamente a la famosa frase
en tu casa.
Yo no puedo.