02/01/2026
Esta frase de Bert Hellinger refleja una de las ideas centrales de su enfoque terapéutico: que cada persona y cada familia llevan una historia que debe ser reconocida y respetada tal como es. Intentar "corregir" el destino —ya sea negando el pasado, rechazando a los padres, o queriendo cambiar lo que ocurrió— solo genera más dolor y desorden. En cambio, honrar el destino significa aceptar lo vivido, mirar con compasión incluso lo difícil, y reconocer que cada experiencia tiene un lugar y un sentido dentro de un orden mayor. Al hacerlo, se libera la energía que estaba atada al rechazo y se permite que la vida siga su curso con mayor paz.