03/09/2018
Queremos compartir una síntesis de la discusión del Colegiado de Gestión en los meses de Julio y Agosto, respecto al análisis de la Situación actual por la que atraviesa el país. Su objetivo inicial fue aportar un insumo para la discusión política al interior de los equipos, y tener un ordenador para compartir nuestra posición
en los espacios de encuentros con vecinos, mesas barriales y consejos de salud. Muy probablemente no este acabada ni mucho menos, pero ante noticias como las de hoy, donde se degrada no solo al Ministerio de Salud, sino que se plantea este feroz ajuste, aportamos nuestra humilde convicción, para encontrarnos y luchar por otro modelo posible.
Colegiado de gestión julio/ agosto 2018
La creciente crisis económica en la que se encuentra
nuestro país genera severas consecuencias en la
conformación de la estructura social del mismo. En
este sentido, todas y cada una de las medidas
tomadas por este modelo, impactan en forma directa
en las condiciones materiales de vida de las
personas. En este punto, el proceso salud
enfermedad atención no queda por fuera de los
embates de dichas politicas.
El conjunto de políticas de corte neoliberal que ha
diseñado e implementado el Gobierno Nacional,
incluye un severo plan de ajuste, el cual recae sobre
los sectores más desfavorecidos de la población y
privilegia la concentración de la renta en unos pocos.
El neoliberalismo contemporáneo no se presenta
como un modelo económico ni una ideología. Es una
racionalidad gubernamental, un modo de hacer
gobierno, en donde el Estado rompe las reglas del
propio Estado. Este actor central otrora garante de
igualdad de derechos, se deshace de esos ropajes y
pasa a promover la competencia como modo de
relación con uno mismo y con los otros. Lejos ya del
contrato social de libres e iguales, fomenta la lógica
empresarial como modo de subjetivación. Cada uno
es emprendedor de sí mismo en una sociedad
donde la pobreza pasa a ser una condición
inevitable, la igualdad un horizonte al cual las
sociedades dejan de aspirar y el crecimiento pasa a
ser netamente individual. Todo este engranaje se
lubrica a través de la tan sonada “meritocracia”.
Lejos de pensar en ese Estado mínimo que
conocimos en las 90, hoy la propuesta del Estado
Neoliberal cambia de lógica.
En este contexto, consideramos necesario plantear
con firmeza, que no vamos a renunciar a los valores
que sustentan nuestro sistema de salud y que nos
han convertido en ejemplo en el país y
Latinoamérica.
En este sentido es necesario remarcar que la ciudad
de Rosario desde hace casi tres décadas viene
trabajando e invirtiendo en el desarrollo de la Salud
Pública. Hoy contamos con un sistema local con
identidad propia en términos de organización,
financiamiento, modalidad de gestión y modelo de
atención. El Estado local además de invertir en
infraestructura y recursos humanos fue asumiendo
también, de un modo muy particular, funciones
regulatorias, como las de control y vigilancia de
enfermedades y riesgos; las educativas de
investigación, desarrollo, tecnología, evaluación de
calidad y de producción de información. También
las de promoción de la salud, imbricando su accionar
con otras dependencias del Estado municipal y con
organizaciones propias de la comunidad, generando
procesos participativos como muy pocos estados
municipales lo han desarrollado en el país.
La consolidación, cohesión y diferenciación de la
construcción rosarina como un verdadero Sistema
Público de Salud fue una respuesta local de
fortalecimiento estatal, planificada participativamente
que permitió enfrentar y resistir las tendencias
privatizadoras y de achicamiento del Estado de los
años 90.
En Rosario la Salud Pública se asumió como
cuestión de Derechos Humanos desde hace tiempo.
En consonancia con ello, el Gobierno Municipal
orientó el conjunto de sus políticas para hacer
efectivo el principio del Derecho a la Salud.
El nuestro sigue siendo hoy un Sistema de Salud
basado en valores irrenunciables como son la
gratuidad, el principio de universalidad con
equidad, entendiendo que todas las personas gozan
del derecho a la salud y podrán disponer de los
servicios que su condición de salud requiera.
Nuestra oferta no se organiza en paquetes de
prestaciones, sino en priorizaciones y decisiones
políticas de inversión para ampliar la cobertura. Para
ello, nos regimos con el principio de integralidad la
cual dimensiona como un todo los aspectos físicos,
subjetivos y sociales de los problemas de salud que
afectan a los ciudadanos, como así también la
continuidad en el proceso de cuidado (promoción,
prevención, diagnóstico, tratamiento, rehabilitación)
en un vínculo estrecho entre el ciudadano y el
equipo de salud.
También sostenemos la participación ciudadana
en salud, favoreciendo el encuentro e intercambio de
perspectivas y saberes entre los trabajadores y
usuarios del sistema.
Por todo ello, estamos convencidxs hoy más que
nunca que es necesario profundizar las líneas que
venimos desarrollando, para posibilitar la inclusión a
aquellxs ciudadanxs que se ven afectadxs por la
crisis, que han perdido su trabajo, que han visto
mermada su capacidad de pago para utilizar la
seguridad social, o que manifiestan en el cuerpo
este momento social a través de distintas dolencias.
Una muestra de coherencia con esta posición, es la
inclusión en los centros de salud de más de 20000
personas en el último período. Este proceso, que no
está libre de dificultades, solo puede ser posible por
el compromiso de lxs trabajadorxs, que ponen en
acto día a día esta política. Lxs trabajadorxs, en este
modelo, somos sujetxs activxs que ponemos en
practica las distintas acciones que garantizan el
derecho a la salud, y eso es posible gracias a años
de construcción fomentando nuestro desarrollo con
autonomía y responsabilidad. Años de trabajo con
un horizonte claro, con espacios de autocrítica,
discusión, participación y construcción colectiva.
Ante ello, hoy mas que nunca, entendemos que
reivindicar lo público, no solo es necesario sino
urgente. Ante el avasallamiento que se propone, es
necesario resistir, participar, reflexionar, discutir: ir a
contrapelo de la inercia cultural de los tiempos
actuales.
Hoy lo vital, la salud es hacerse colectivo y
profundizar lo conseguido.