07/04/2020
LA PANDEMIA Y SU RELACIÓN CON LA PSICOLOGÍA
Son muchas las cosas que ocurren cuando azota una crisis, como lo es la aparición de una pandemia de las dimensiones del Coronavirus, a nivel global.
Tenés un tiempo de golpe que no pensabas tener y la cabeza supone, internamente, razones como enfermedad propia, vacaciones, despido, etc… Pero la realidad muestra otras variables para descartar esas respuestas, lo que hace de esto algo mucho más complejo a nivel psicológico.
• Enfermedad propia: No estoy enfermo porque si lo estaría no me sentiría vital, tampoco estaría mi familia en casa, ni la familia de mis vecinos, sin embargo estoy encerrado como si realmente estuviera enfermo, y hasta si salgo debo usar barbijo.
• Vacaciones: Tomo esto como vacaciones y me voy de viaje; si bien recién arranca el año, amo viajar. No se puede, no hay que salir de la casa y menos para regocijo propio, y no es una cuestión meramente moral sino jurídica, pues legalmente no se puede salir en cuarentena (salvo escasas excepciones).
• Despido: La cabeza puede conectar esta realidad con un despido, pero lo echa por tierra que no hay causas para ello, que posiblemente algo trabajamos y que cuando pase un poco esto, retomaremos lo laboral sin mayores contratiempos. Además no estamos desesperados buscando otros trabajos como ocurriría si nos hubiesen despedido. Acá hago una salvedad respecto a lo económico, porque es muy cambiante según sea la persona; hay quienes literalmente no cobran y viven al día, a otros les darán un subsidio, y hay a quienes no se les ve afectado el salario en lo más mínimo.
Podría escribir varios puntos más por donde la cabeza rumbearía para encontrar respuestas a la situación actual, pero sería más extenso, y no me refiero al virus per sé, sino a lo que puede traer aparejado a nivel psicológico: encierro, estrés, tiempo mu**to, sedenterarismo, incertidumbre, etc.
Al no tratarse de enfermedad propia, vacaciones o despido, la cabeza debe resignificar muchos sentidos, crear nuevas respuestas, y después de eso, tratar de asimilarlas sin desesperar. Pueden aparecer crisis anímicas, tristezas que antes estaban solapadas, tensiones nuevas, roses familiares, aburrimiento y diversas sensaciones físicas y emocionales. Los horarios se ven notablemente afectados como así los ritmos de vida (horarios de levantarnos y acostarnos, almuerzo, cena…).
Al sobrar el tiempo que antes escaseaba, no sabemos bien qué hacer con él, teniendo en cuenta que lo que haríamos en tiempos normales sería completamente diferente a lo actual, con las limitaciones que tenemos; no podemos ir a pasear, a tomar mates (u otra cosa) a la plaza, ni visitar familiares… No queda otra que la RESIGNIFICACIÓN DEL TIEMPO, esto es, darle nuevos elementos y sentidos, elaborando un microduelo (perdimos, aunque sea momentáneo, algunas libertades).
Cosas para hacer? Muchas, pero antes de eso, tratar de serenarse y entender que esto es sólo por un período. Cada cual tendrá que incorporar y construir sus propias herramientas para sostenerse en esta situación. Algunas ideas pueden ser: pensar nuevas estrategias laborales, leer y/o escribir, comunicarse con otras personas (fortalecer los vínculos y los contactos), actividad física, iniciar o continuar proyectos en el hogar, etc.
Ante situaciones de crisis emocionales no duden el comunicarse con un Psicólogo/a; les recuerdo que muchos de nosotros ofrecemos nuestra atención de forma online, por video llamada, hasta normalizar la atención presencial.
Psicólogo Walter Cabrera
MAT. 5278
Contactos: Cel. 3415141377 (Whatsapp).