05/03/2026
Es un momento en que el mundo y, mi propio mundo, por añadidura, estamos atravesando un cambio difícil, durísimo y muy profundo.
Y si creo que si no nos detenemos un tiempo a escucharnos nos arraza, arrastra a seguir a las masas.
Hoy, con decisiones, me veo sumergida con naturalidad en la aplicación de la "Filosofía de las Constelaciones Familiares y del Gran Maestro Bert Hellinger y los que me enseñaron hasta hoy.
1° Salir de la "buena conciencia": Muchas veces seguimos a maestros o líderes (que en el fondo representan a papá o mamá) para sentirnos "pertenecientes" o "buenos alumnos".
Romper con eso y decir "esto no es para mí hoy" da culpa al principio, pero es lo que nos da la verdadera libertad.
Dejar de idolatrar: Ver al maestro como un ser humano, con sus fallas y sus limitaciones, es lo que nos permite tomar nuestro propio lugar. Mientras los veamos como gigantes, nos vamos a seguir sintiendo chiquitos.
Al bajarlos del pedestal, nos ponemos a la par y podemos confiar en nuestra propia capacidad.
Priorizar nuestra paz:
si la filosofía enseña a escuchar al campo y buscar lo que trae orden y paz, realizar algo a la fuerza, creando incertidumbre económica o la que fuere, o por una vidriera, es una contradicción total; estaríamos en un "desorden" con nosotros mismos.
Decía Bert Hellinger de dejar de ser un "seguidor" para convertirse en un maestro de su propia vida, tomando la responsabilidad y el destino propio, honrando y agradeciendo todo lo aprendido, con la madurez para asumir su propio destino.
Andrea Duca