02/03/2026
Cura la tierra con la comida, cura el agua con la bebida.
Cura el fuego con el calor, cura el aire con la respiración.
Cura el sonido con el pensamiento, cura la mente con la verdad.
La cura es completa.
Comentario:
El cuerpo del hombre está compuesto de 5 elementos, que precisan mantenerse puros en todo momento. Un cuerpo puro es un vehículo apropiado para experimentar la vida pura. Sin un buen vehículo, no podemos progresar adecuadamente en el viaje. Para el viaje del alma es importante tener un cuerpo en buenas condiciones. Si el vehículo precisa ser reparado a menudo, las constantes interrupciones impiden progresar adecuadamente. Algunas veces pueden ocurrir accidentes durante el trayecto. Un buen cuerpo es importante para un trabajo de buena voluntad. De este modo, la manifestación del buen trabajo es continua. En cualquier caso, el cuerpo no debe retrasar el trabajo del alma. Con este fin, debemos cuidar adecuadamente nuestro cuerpo. Esto forma parte del sendero del discipulado.
Tierra: La materia en el cuerpo procede de la tierra. El alimento que le proporcionamos al cuerpo también procede de la tierra. La calidad de los tejidos corporales depende mucho de la calidad del alimento que ingerimos. Dicho alimento, debe ser ligero y al mismo tiempo energizante. La comida pesada y en cantidad excesiva, conlleva un aumento del estado de inercia corporal, provocando también problemas de salud. Para mantener los tejidos corporales ligeros y energéticos, así como para mantener el cuerpo activo y saludable, es necesario que la cantidad y calidad de la comida sean las correctas, así como el lugar, el tiempo y la actitud mental, deben ser también las adecuadas. Todo esto es muy significativo. Las frutas y sus zumos, los vegetales de hoja y demás verduras, los cereales y las legumbres, son buenos alimentos. Las legumbres germinadas y los cereales contienen excelentes nutrientes. Debe cuidarse mucho la alimentación. Uno puede incluso curarse usando correctamente los alimentos. Curar el cuerpo utilizando los recursos alimenticios es una técnica ancestral. Así de ese modo se puede curar la tierra existente en el estudiante manteniendo una correcta actitud hacia la comida.
Agua: El agua purifica del mismo modo a hombres y dioses. Se recomienda limpiarse con agua abundante, tanto exterior como interiormente. Se sugiere la ingesta de 3 ó 4 litros de agua diarios, así como el uso de 20 ó 30 litros de agua para asearse, como mínimo 2 veces al día. De esta manera se eliminan las toxinas internas y externas. Así se depuran la sangre, el estómago, los intestinos, los riñones y el sistema urinario. La correcta ingesta de agua favorece la excreción sólida y liquida. El hombre debería aprender a prestar atención a la ingesta de agua y a sus baños diarios. El hábito correcto con respecto al uso del agua, mantendrá en buen estado de salud el sistema hídrico corporal, especialmente la sangre ya que es el más importante. Ésta se depura a través de la ingesta adecuada de agua. Se suele utilizar frecuentemente la hidroterapia para depurar los líquidos del cuerpo. Al estudiante se le aconseja ingerir conscientemente agua pura y adecuada, para sanar las aguas (emociones) en él y así, mantener una buena salud.
Fuego: El fuego en el cuerpo debe mantenerse a través de la exposición diaria a la luz del sol por lo menos de 60 a 90 minutos, ya sea al amanecer o al atardecer. Durante estas horas, los rayos del sol trasmiten el calor adecuado para el cuerpo. El hombre tiene que aprender a vivir con la adecuada ventilación durante el día. Vivir en habitaciones oscuras, con luz eléctrica durante muchas horas, afecta al calor corporal. También el abuso del aire acondicionado afecta al calor del cuerpo. El fuego en el cuerpo regula, por tanto, el calor del cuerpo así, este debería exponerse de forma razonable a todas las estaciones del año, para mantener el fuego en él. El fuego por fricción en el cuerpo es la vitalidad del cuerpo. Dicha vitalidad, la conservamos con la ayuda del ejercicio físico, llevado a cabo bajo los rayos solares del amanecer o el atardecer, la exposición del cuerpo a todas las estaciones del año, y el mantenimiento de una buena ventilación en todo momento. Así, mantendremos el fuego encendido en nosotros. Este fuego es el fuego de la vitalidad, que nos protege de cualquier enfermedad externa y mantiene el cuerpo vibrante, en estado de alerta y ágil.
Aire: El aire opera en nosotros a través de las 5 pulsaciones. Estas pulsaciones están activas gracias a una adecuada respiración. La gente no respira suficientemente, es decir, no usa toda la capacidad pulmonar disponible. Como no inspiramos correctamente, tampoco podemos espirar correctamente. En general solamente usamos ¼ de nuestra capacidad pulmonar total. Cuando aprendamos a inspirar de forma completa, también espiraremos de forma completa. Así, en la inspiración nos llenamos de energía vital y con la espiración eliminamos todo el dióxido de carbono. La respiración permite el movimiento efectivo del aire y éste es el vehículo de la vida. El bloqueo del aire en el cuerpo da lugar a múltiples enfermedades, las cuales se pueden evitar gracias a una apropiada respiración. Respirar lenta, suave, profunda y uniformemente durante 24 minutos cada mañana, es muy beneficioso para la salud de nuestro cuerpo. Generalmente, el aire en nuestro cuerpo huele mal, lo que es indicativo de enfermedad. Si el aliento o la respiración no huelen mal, podemos afirmar que el aire en nuestro cuerpo está sano. Si, por el contrario, desprende mal olor es que está creando toxinas en nosotros que necesitarán ser eliminadas.
El aire y el fuego son complementarios. Es por ello que necesitan trabajarse conjuntamente. Trabajar con aire genera fuego y viceversa.
Sonido: El sonido es la cualidad de Akasha (éter), el cual forma la quinta capa del cuerpo humano. A través del pensamiento y habla correctos, esta capa puede mantenerse en unas condiciones vibratorias adecuadas, como el azul celeste. Los sonidos que pronunciamos revelan nuestra luz. La mayoría de las conversaciones humanas son solo ruido, o sea, no son sonido realmente. El ruido se asocia a la oscuridad, mientras que el sonido, se asocia a la luz. El estudiante de ocultismo debe aprender a usar su lengua solamente para emitir sonidos, y no para esparcir ruido. Los correctos pensamientos conducen a correctos sonidos y viceversa. Son complementarios entre sí. Recitar los textos védicos, cantar mantrams, pronunciar el OM, nos ayuda a limpiar el plano del pensamiento. Los malos pensamientos velan los pensamientos de buena voluntad que son transmitidos desde los círculos superiores. Así pues, a través de la correcta pronunciación, el correcto pensamiento, el habla correcta y la acción correcta, vitalizamos el cuerpo etérico. A éste se le conoce como el Akasha Sareera, en sanscrito. Este Sareera, necesita ser preservado más allá de la muerte, para así poder tener continuidad de conciencia. El Maestro DK le llamaba a este proceso la tercera iniciación. En el yoga se le llama la inmortalidad.
Mente: La única cura para la mente es la verdad, que es la cura final. Hablar la verdad es la consagración mayor. El hombre gana el cielo a través de esta consagración. No hay Dharma más elevado que la verdad. Aquel que es completamente veraz, es el que progresa a pesar de los impedimentos. No hay caída para aquel que sigue la verdad. La caída es segura en un punto u otro, para aquellos que no siguen la verdad. La historia sobre la partida de Yudhistira revela la gloria de la verdad.
Para aquellos que se consagran a la verdad, no hay espejismo ni falsas ilusiones, la claridad permanece en todo momento y la maldad no les afecta.
De este modo, la tierra, el agua, el fuego, el aire, el éter y la mente, deben ser curados por el estudiante de ocultismo.
( Meditaciones -
Este canal es un archivo vivo de estudio, contemplación y síntesis. Aquí compartimos los trabajos semanales realizados por Zoom, donde la Sabiduría Eterna se estudia no como dogma, sino como experiencia interior y disciplina del alma. Exploramos las enseñanzas fundamentales de la Teosofía —B...