10/01/2026
Humanidad.
Quebrar los espejos, acaso sea el primer acto, sólo reflejan la forma, nunca el ser que la habita.
Acepta la piedra como piedra, indiferente al nombre de quien la arroje.
Acepta la flor que muere:
toda caída es una forma del tiempo.
Canto a las fosas donde reposan los fusilados.
Sus heridas son rosas secretas; sus pieles, manuscritos que el viento lee en una lengua que olvidamos.
Lo que poseemos nos abandona
en el mismo gesto con que creemos tomarlo.
Nada es nuestro salvo la renuncia.
Incluso las tinieblas avanzan hacia la luz, porque no pueden hacer otra cosa.
En el sabio duerme un delirio antiguo,
en el lobo una víctima,
en el juez un ladrón que todavía recuerda.
No siembres en el mañana
las sombras heredadas del ayer.
Y si nada te es propio,
si tu nombre se disuelve como sal en el agua.
Sé presa y pescador.
Recibe sin pedir, como quien descubre que el tesoro no huía: era el buscador quien se extraviaba.
Serás, entonces,
una esfera transparente,
conteniendo a todos los nombres, sin pertenecer a ninguno.
Valeria Sicardi