04/01/2020
Sentí.
¿Qué sentí?
Qué el 2019 me abrió, me quebró, me movió, me encabronó, me mostró, me perdió, me desnudó, me enjuició.
Ahora lo vibro con mayor claridad, porque las palabras vienen y se acomodan, una vez que pude dejar todo atrás.
Hablé con una amiga, y todo me resonó. Le dije que el 2019 me conectó con mi útero, y creo con bastante fervor que quien habla actualmente en muchas ocasiones es él, siendo parte de mi "yo".
"Abundancia" es la palabra del 2020, escuché decir ayer, y casi como un hashtag de redes, lo vibré y apropié. Más que apropiar, es sentir, es presenciar, porque la abundancia para quien decida verdaderamente ver, está.
La abundancia es poder enraizar, es poder construir retomando lo antiguo y poniendo novedad en el andar, y por qué no, tambien un poco en el azar.
El 2020 es de simplificar, materializar, responsabilizar. Concientizar en que nuestra alma amiga es nuestro verdadero hogar. ¿Casa? Casa es donde decidamos estar. Para mí, mi casa es mi más preciada presencia, valorando mi propio respirar. Que la pinte, que le añada, que la decore y la deshaga, la embellecen mis relaciones y las familias varias que decido con conciencia formar.
A mi amiga también le conté, que los proyectos se están dejando canalizar, que es mi útero quién comanda mi norte y quién direcciona la firmeza de mis pasos en el entramado, dentro del telar.
Qué es sostener, en lugar de controlar.
Que es saber demostrar, en lugar de saber enjuiciar.
Que es habitar, en lugar de erradicar.
Qué es acompañar, en lugar de manejar.
Qué es empatizar, en lugar de mejorar.
Que es visibilizar, en lugar de callar.
Qué es amar, en lugar de fantasear.
Qué es vivenciar, en lugar de mortificar.
A veces me olvido de dejar mi contacto, para quien tenga ganas de empezarse, o seguirse, o verse, o encontrarse.
Por msj privado pueden contactarme.
Para terapia, para carta natal, para constelación familiar.
Y este año también, para hacer encuentros con temáticas que nos vibran y es necesario recordar.