11/12/2025
https://www.facebook.com/share/p/17rcUuqBQP/
Durante años, Viktor Frankl persiguió lo mismo que todos:
éxito académico, reconocimiento, una vida “normal”.
Era un joven psiquiatra prometedor en Viena cuando el mundo se quebró.
En 1942 fue deportado a campos de concentración n***s.
Perdió a su esposa.
Perdió a su familia.
Perdió todo lo externo que daba identidad a un hombre.
Y allí, en el fondo absoluto, ocurrió algo inesperado.
Frankl entendió que ya no podía perseguir una carrera,
ni un futuro definido,
ni siquiera la felicidad.
Solo podía perseguirse a sí mismo.
Cada día se hacía una sola pregunta:
“¿Qué tipo de hombre voy a ser hoy, pese a todo?”
No controlaba la comida.
No controlaba el frío.
No controlaba el destino.
Pero sí controlaba su actitud.
Su dignidad.
Su forma de responder al sufrimiento.
Mientras otros se desintegraban interiormente,
él trabajó en fortalecerse por dentro:
se hablaba con honestidad,
se cuidaba mentalmente,
se aferraba a pequeños actos de humanidad,
se mantenía presente.
Ese proceso interior —invisible para los demás—
lo salvó.
Cuando salió del campo, no volvió a perseguir prestigio.
Persiguió sentido.
De esa búsqueda nació El hombre en busca de sentido,
uno de los libros más influyentes del siglo XX.
🧠 La lección
Hay momentos en los que la vida no te permite perseguir un “camino”.
Entonces persigue tu carácter.
Tu salud mental.
Tu claridad.
Tu sanación.
No todos los que se pierden necesitan un mapa.
Algunos solo necesitan volverse más fuertes por dentro.
✨ Mensaje de la imagen
Si no sabes qué perseguir ahora mismo,
persíguete a ti mismo.
Hazte más sano.
Más honesto.
Más presente.
Más íntegro.
El camino correcto no se fuerza.
Se revela.