20/03/2026
Conflicto emocional de la EPILEPSIA:
La epilepsia es una afección nerviosa crónica caracterizada por la repetición más o menos frecuente de crisis convulsivas, generales o localizadas, de desarrollo estereotipado. Su aparición es imprevisible y generalmente de corta duración.
La persona que sufre esta enfermedad es del tipo que no se perdona un paso en falso, un lapsus. Trata de ocultar sus errores por todos los medios. Se acusa mucho y le falta amor hacia ella misma. Para compensarlo, intenta que los demás llenen ese vacío. Tiene deseos internos de violencia, que se revierten contra sí misma. Una crisis de epilepsia es una forma de autoagresión.
Por otro lado, con frecuencia sucede que las primeras crisis, durante la infancia, le permitieron recibir atención y afecto, o desviar la atención de los demás de un paso en falso dado previamente.
Las crisis de epilepsia pueden ser de diferentes intensidades. Así, puedo formar parte de las personas que simplemente están “en la luna” durante algunos instantes o formar parte de los que pierden consciencia completamente y sufren convulsiones bastante fuertes durante cinco a diez minutos. Para vivir tal situación, seguramente me parece que la vida sólo me aporta rechazo, violencia, ira y desesperación.
Tengo la sensación de siempre tener que luchar. Me siento perseguido. Me siento culpable de la agresividad que sube en mí y la rechazo. Estoy harto, esto me exige demasiados esfuerzos. Rechazo esta vida que se esfuerza en hacerme sufrir.
Quiero volverme insensible replegándome sobre mí - mismo. Frecuentemente es la desesperación o la ira las que me incitan a ello. Al mismo tiempo, voy a sentirme apaleado por la vida, dejando que ésta traiga cierta violencia hacía mí. Es extremo el rechazo de mí - mismo y resulta un conflicto de individualidad.
Durante la crisis de epilepsia, mi cuerpo se pone rígido para protestar contra estas heridas y las convulsiones irrumpen, tales muy fuertes olas que me permiten dejar salir mi cólera, mi amargura y mi agresividad largo tiempo reprimidas. No tengo otra alternativa que la de dejarme ir a los sentimientos intensos que me habitan. Huyo en lo inconsciente estas situaciones que me hacen tanto sufrir, bien porque tengo miedo, que estoy molesto o que padezco. El mental no tiene, en ese momento, ningún control. La epilepsia avisa así mi entorno de mi gran necesidad de amor y atención.
La causa profunda de la epilepsia se remonta al principio de la infancia. Se debe realizar un trabajo serio y profundo con el individuo para que pueda descubrir y sanarse a si mismo.
Vuelvo a encontrarme con este niño interior y a llenarlo de amor, cambiando su mirada y su percepción de lo que pasó.
Si las convulsiones se presentan en un niño o adolescente, se debe trabajar con mamá.
Bioterapia el despertar, una nueva evolución de sanación
Bendiciones infinitas!!
Zaida Bioterapeuta 💗