Mujer lunar

Mujer lunar Nada cambia afuera hasta que se ordena adentro.

Soy Damy Aspitia y acompaño procesos emocionales a través de constelaciones familiares, astrología y tarot para comprender tu historia, sanar el linaje y abrir una vida más consciente.

Bendecida Vida...✨🤍🩷🩵💫
27/04/2026

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✨️✨️🤗  algo así 🤭
10/03/2026

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08/03/2026

Este mensaje no llega a vos por que si, llega por que necesitabas leerlo y escucharlo.

Un día a la vez, todo pasa.

👉"Hoy es un día de memoria. De rabia sagrada. De deuda impagable."Hoy es el día en que el mundo debería bajar la cabeza,...
08/03/2026

👉"Hoy es un día de memoria. De rabia sagrada. De deuda impagable."

Hoy es el día en que el mundo debería bajar la cabeza, cerrar los ojos, y recordar el olor a tela quemada, el sonido de puertas cerradas con llave desde afuera, y el silencio que vino después.

El silencio más injusto que ha producido la historia.
Ellas se llamaban como tu madre.

Como tu abuela.
Como tu hija.
Tenían manos callosas de tanto coser.
Tenían ojos cansados de tanto aguantar.
Tenían voces que nadie quiso escuchar
hasta que el fuego habló por ellas.

Llegaban antes del amanecer a esa fábrica.
Salían, si acaso, cuando la noche ya era densa y fría.
Entre esas dos oscuridades, cosían.

Cosían ropa que ellas nunca pudieron ponerse.
Cosían uniformes de una guerra que nunca declararon.

Cosían en silencio porque el silencio era la única moneda que aceptaba ese lugar.

¿Cuánto ganaban?

Lo suficiente para no morirse de hambre.
Lo justo para seguir volviendo.

Lo necesario para que el sistema funcionara.
Y el sistema funcionó perfectamente.

Hasta que dejó de necesitarlas.
Nadie habla de lo que pasó antes del fuego.

Hablan del incendio como si el incendio fuera el crimen.
Pero el crimen fue cada mañana que una mujer entró por esa puerta sabiendo que no era bienvenida como ser humano, sino como instrumento .

El crimen fue cada vez que alzaron la voz y alguien con corbata y mando narcisista les dijo que se callaran, que fueran agradecidas, que había miles esperando su lugar.

El crimen fue la cerradura.
Esa cerradura que alguien puso desde afuera.
Como quien encierra ganado.
Como quien no encierra personas.

El crimen fue que nadie fue a la cárcel por esa cerradura.
Dicen que gritaron.
Claro que gritaron.
Llevaban años gritando y nadie las había escuchado.

Gritaban con las manos cuando pedían mejores condiciones. Gritaban con los ojos cuando aguantaban el abuso cotidiano de personas narcisistas .

Gritaban con el cuerpo cuando el cuerpo ya no podía más y seguía de todas formas, porque había hijos esperando en casa, porque había cuentas que pagar, porque rendirse era un lujo que los pobres no se pueden permitir.

Esa noche gritaron con la voz.
Con toda la voz que les quedaba.
Con los pulmones llenos de humo.

Con el corazón lleno de injusticia.
Y el mundo, por fin, las escuchó.

Qué trágico que el mundo solo sepa escuchar a las mujeres cuando ya es demasiado tarde.
Yo necesito que entiendas algo.

Esto no es historia antigua.
Esto no es un capítulo cerrado.
Esto no es algo que ocurrió y ya no ocurre.

👉"Hoy mismo, mientras lees esto,

hay mujeres cosiendo tu ropa en condiciones que preferirías no imaginar.
Hay mujeres limpiando hospitales, cuidando ancianos, criando hijos ajenos, construyendo el andamio invisible sobre el que se sostiene la civilización entera,

y el mundo les paga con lo mínimo,
las trata con lo mínimo,
las recuerda lo mínimo.
El fuego cambió de forma.
Pero el edificio sigue siendo el mismo.

Hoy no vengas con flores.
Las flores se marchitan.
Las flores son bonitas y cómodas y no incomodan a nadie.

Las flores huelen bien y tapan otros olores.
Hoy ven con memoria.
Ven con incomodidad.
Ven con la disposición de mirar hacia lugares que duelen.

Pregúntate quién cosió la ropa que traes puesta.
Pregúntate quién limpió el edificio donde trabajas.
Pregúntate a cuántas mujeres has ignorado esta semana.

Pregúntate a cuántas les has dado las gracias de verdad, no de protocolo.
Ellas murieron juntas.

Eso también hay que decirlo.
No estaban solas. Murieron agarradas, se aferran la una a la otra, en ese último momento cuando el miedo es tan grande que el cuerpo busca instintivamente a otro cuerpo para no irse solo.

Dejaron este mundo como lo que fueron toda su vida: juntas.
Esa hermandad que construyeron en la miseria, en el cansancio, en el abuso compartido, en las miradas cómplices que se lanzaban cuando el capataz pasaba y ellas sabían, sin palabras, que todas sentían lo mismo...

Esa hermandad fue lo único que nadie pudo quitarles.
Ni siquiera el fuego.

Quiero que hoy pienses en sus nombres.
Aunque no los sepas. Aunque la historia los haya borrado.
Piénsalos.

Eran mujeres con nombres.
Con historias.
Con sueños que no caben en ningún obituario.
Una quería aprender a leer mejor.
Otra ahorraba para comprarse un par de zapatos decentes.

Otra tenía una hija en casa a quien cantarle por las noches.
Otra simplemente quería, algún día, tener un día libre.
Un día libre.

Qué revolucionario debía parecer eso entonces.
Qué revolucionario sigue pareciendo para millones de mujeres hoy.

El 8 de marzo no nació en una floristería.
Nació en el humo.
En la rabia.
En el dolor convertido en movimiento.

En mujeres que dijeron basta con la única voz que les dejaron: la de su mu*rt*
Y si hoy existe algo, cualquier cosa, que reconozca la dignidad de las mujeres trabajadoras en el mundo, es porque ellas pagaron ese precio.

Con sus vidas.
Sin pedirlo.
Sin merecerlo.
Sin que nadie se los compensara jamás.

Entonces hoy, si vas a hacer algo, haz esto:

Dí su nombre aunque no lo sepas.
Carga su historia aunque pese.
Incomódate aunque duela.
No celebres. Conmemora.
Porque celebrar es para cuando el trabajo está hecho.
Y el trabajo no está hecho.
El trabajo estará hecho cuando ninguna mujer tenga que morir para que el mundo la escuche.

Cuando ninguna puerta se cierre con llave desde afuera.
Cuando el valor de una mujer no se mida por lo que produce, sino por lo que es.

Ese día sí.
Ese día traemos flores.
Hoy, 8 de marzo, encendemos una llama que ellas no eligieron, pero que nosotros sí elegimos mantener viva. Para que su muerte no haya sido solo una tragedia.

Para que sea, también, una advertencia y una promesa.
Por ellas. Con ellas. Como ellas: juntas y sin rendirse.

🕯️ En memoria de todas las mujeres que el trabajo acabo antes de que el mundo aprendiera a valorarlas.

Tu cabello es una extensión viva de tu equilibrio interno. Cuando bajas el estrés, te cuidas y confías, tu cuerpo respon...
13/01/2026

Tu cabello es una extensión viva de tu equilibrio interno. Cuando bajas el estrés, te cuidas y confías, tu cuerpo responde.
Escucharlo no es vanidad: es biología en diálogo con tu emoción. Ahí empieza el verdadero autocuidado.
Descodificadora Biológica

07/01/2026
Así es, hecho está, gracias gracias gracias 🙌
22/09/2025

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22/09/2025

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