16/01/2026
La dependencia emocional no es amor.
Es miedo a quedarte contigo.
No te aferras porque amas,
te aferras porque no sabes quién eres sin esa persona.
Llamas “lealtad” a lo que en realidad es abandono de ti mismo.
Justificas maltrato, silencios y migajas porque el vacío te asusta más que el dolor.
Pero escúchalo claro:
quedarte donde te rompes no te salva, te anula.
El amor no exige que te pierdas, no te pide que mendigues atención,
no te hace sentir insuficiente para merecer quedarse.
Si duele tanto soltar,
no es amor…
es una herida dirigiendo tu vida.
Salir de la dependencia no es fácil, pero seguir ahí tiene un costo más alto:
tu dignidad, tu identidad y tu paz.
Hoy no necesitas que te elijan.
Necesitas elegirte.
Porque nadie que te ame
te va a pedir que te destruyas para quedarse.