11/05/2026
Hay situaciones que se viralizan y duelen. Pero más allá del caso puntual, también nos invitan a revisar prácticas adultas dentro de la escuela.
La inclusión escolar no se construye solamente con la presencia de un niño en el aula. También se construye con la forma en que los adultos miran, nombran, acompañan y responden frente a la diversidad.
Cuando se expone, se etiqueta o se responsabiliza al niño por aquello que el entorno no está pudiendo acompañar, la inclusión se debilita.
Una escuela inclusiva necesita formación, escucha, acuerdos, adecuaciones de contenidos y trabajo en red.
No se trata de señalar personas.
Se trata de revisar prácticas.
Porque incluir no es tolerar la diferencia.
Es construir condiciones reales para que cada estudiante pueda participar con dignidad.