27/04/2026
Las y los Psicólogos estudiamos muchos AÑOS para saber CÓMO escuchar, para no-interrumpir, para no decir obviedades (ni estupideces), también para saber QUÉ escuchar, y para saber QUÉ y CÓMO preguntar o intervenir. Si cualquiera pudiese (o supiese) callarse y evitar opinar o aconsejar, mucha menos gente iría a Terapia, bastaría con hablarle a amigxs o algún/a familiar “piola”.
Pero además de escuchar, brindamos tratamiento (si fuera tan simple como ‘hablar en voz alta y poder escucharnos’, podríamos hablarle a un perro / gato o infante; bastaría sólo que pudieran mantener la mirada sobre nosotros mientras les hablamos). Y para brindar tratamiento, hay que manejar mucha información, muchos saberes, porque el tratamiento se adapta a cada persona (y no al revés).
Para poder atender pacientes, para poder ejercer la psicoterapia, hay MUCHO que leer, saber y estudiar. No se aprende en un “retiro de finde semana”. Son AÑOS y años de formación, y luego de actualización permanente, trabajo sobre uno/a mismo/a (la propia terapia), supervisión, nuevas formaciones, etc.
Hay quienes piensan que la psicoterapia es un trabajo “fácil”, “sencillo”, “inocuo”. Además, escuchar los padecimientos, malestares e incluso traumas de otras personas, todos los días, sistemáticamente, no es para cualquiera. Requiere mucha preparación. Pero hay chantas que ven esto como “dinero fácil”.
Es el caso de un tal Jair Soares, que promociona por youtube y otras redes un “Mini-Curso: Terapeuta de resultados”, afirmando que “no hace falta ser psicólogx para ser terapeuta”, que “acompañar procesos” es una salida laboral muy redituable. Por supuesto asegura que “vas a ayudar a las personas a tu alrededor”, y que “no hay mejor sensación que despertar y saber que vas a salvar vidas” (así, bien mesiánico).
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