11/02/2025
Las neurociencias destacan el favorable efecto de la gratitud (memoria del corazón para Lao Tse) sobre el organismo. Cuando se generan sentimientos de gratitud se activa el área cerebral de recompensa, localizado en una zona llamada “Núcleo Accubens”. Este sistema es responsable por las sensaciones de bienestar. La gratitud debe ser construida por nuestro pensamiento, pues ayuda a controlar y disipar estados mentales tóxicos e innecesarios. El cerebro no es capaz de sentir, al mismo tiempo, angustia y satisfacción. Elijamos afectos positivos y alimentemos nuestro corazón de lo bueno.
En la medida que el cerebro identifica que algo provechoso sucede, que existen hechos que suscitan reconocimiento y agrado, mejor si somos agradecidos por ello, hay una liberación natural “dopamina”. Neurotransmisor que favorece el aumento, al viajar por sangre, del placer. Empero, a estar atentos y advertir que cuanto más placer se busca, antes o después, mayor será la infelicidad con la que nos encontraremos. Volverse adicto a la “dopamina” (cosas que dan placer) a la larga afecta negativamente la red neuronal (excita y mata neuronas) e inhibe la producción de serotonina, empobreciendo así el estado de ánimo. El contento tiene más que ver con el dar, el compartir y el agradecer de corazón, que con el afán de recibir.
Las personas que manifiestan concordia viven en niveles elevados y experimentan emociones saludables, sensaciones de satisfacción, vitalidad y optimismo. Por la vía neural, la gratitud activa canales cerebrales para la secreción de otra interesante hormona denominada Oxitocina. La Oxitocina estimula el afecto, trae tranquilidad, reduce la ansiedad, el miedo y la fobia.
Comentaba Omraam Mikhaël AÏvanhov: - “Da las gracias a cada instante e incluso agradece todo lo que sucede: en medio de dificultades, de p***s, de sufrimientos. Da las gracias siempre. De esta manera neutralizáis los venenos producidos en vosotros por esos estados negativos, cicatrizáis las llagas porque nada puede resistirse ante el reconocimiento. Dad las gracias, pues, hasta sentir que todo lo que os suscita es para vuestro bien”.