25/03/2026
Lo que está pasando con la alimentación durante la jornada laboral merece ser mirado con más profundidad.
Personas que trabajan muchas horas sin comer, que resuelven con lo que tienen a mano o directamente saltean comidas.
Hoy hay datos que lo confirman. Un estudio reciente (fuente al final), sobre alimentación y comensalidad en población asalariada en Argentina muestra que gran parte de los trabajadores no logra sostener una alimentación adecuada durante su jornada, ni en calidad… ni en condiciones.
Pero el punto no es solo el dato. Es entender qué hay detrás.
👉 Jornadas extensas sin pausas reales
👉 Espacios poco adecuados para comer
👉 Decisiones atravesadas por lo económico
👉 Falta de estrategias dentro de las organizaciones
La alimentación deja de ser una práctica de cuidado y también se pierde algo clave: el momento de comer como espacio de pausa y recuperación. Y eso, sostenido en el tiempo, impacta: en la energía, en la concentración y en
la salud. Favoreciendo la aparición y progresión de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT)
como diabetes, hipertensión y enfermedad cardiovascular. Y también en cómo trabajamos.
Pero hay algo más. La forma en que se organiza la alimentación en el trabajo también tiene impacto económico.
Cuando no hay acceso a comidas adecuadas dentro del circuito formal, se debilitan prácticas que podrían favorecer entornos más saludables y al mismo tiempo "dinamizar la economía" formal vinculada a la alimentación.
Por eso, cuando hablamos de alimentación laboral, no alcanza con enfocarnos en la persona.
Es necesario pensarla como parte del entorno de trabajo y como una decisión estratégica.
📊 Comparto el informe para quienes quieran profundizar:
https://url-shortener.me/HEFH
Hay mucho por hacer desde las organizaciones. ¿Cuándo empieza a ser una prioridad real? ¿Quiénes van a empezar a trabajar en esto?